martes, 28 de junio de 2016

La arquitectura de Madinat Al-Zahra: 'la ciudad brillante'

El califa Abd al-Rahman III quiso una ciudad tan grande como su poder 
 
Sala de recepción de Abd al-Rahman III, en Madinat Al-Zahra
Madinat Al-Zahra fue mandada construir por el primer califa de al-Ándalus, Abd al-Rahman III al-Nasir (891-961), quien dispuso fundar una ciudad palatina a la que llamaría “la ciudad brillante”.

Madinat Al-Zahra se encuentra en Sierra Morena, a unos ocho kilómetros de la ciudad de Córdoba. El Califa andalusí quiso una ciudad tan grande como su poder y la edificó en tres terrazas por el desnivel que presenta el terreno.

La primera terraza se corresponde a la zona residencial del califa y domina toda el área del Norte. La central con la zona de la administración y de las viviendas de los más importantes funcionarios de la Corte. Y, por último, la tercera terraza se destinó a la gente del pueblo y los soldados. Ahí es donde se encontraba la mezquita, los mercados, los baños y, además, los jardines públicos. Cada terraza se encuentra separada de las demás por reducidas puertas y espacios porticados. En este caso, la puerta norte está constituida a base de sillares de piedra y es la que abre el recinto llamado “el camino de los Nogales”.

En el conjunto, destaca la casa militar o del ejército, que tiene una planta basilical constituida por cinco naves y otra perpendicular al lado sur. El suelo es todo de ladrillos, los muros se encuentran pintados en blanco y el zócalo en almagre. Los capiteles de las columnas alternaban los pigmentos azules y rojos.

Fotografía aérea de Madinat Al-Zahra
En frente de la plaza de armas se encuentra, en gran pórtico formado por un arco central de herradura y  catorce arcos escarzanos, el salón oriental o salón de Abd al-Rahman III, que es el eje central del recinto palaciego. Se trata de un salón de grandes dimensiones donde se celebraban las fiestas, las ceremonias y la recepción de embajadores extranjeros. Su construcción duró casi tres años. Cuenta con una planta basilical, dividida en tres naves longitudinales y otra transversal en su entrada, que hace las veces de pórtico. Se encuentran rematadas por arcos ciegos de herradura, que están sostenidos a su vez por columnas de mármol, que alternan los tonos rosados con los azules claros. Los fustes de las columnas aparecen rematados por los  capiteles de avispero. Las paredes están labradas con paneles que representan el árbol de la vida. En el interior de esta estancia se encontraría el trono.

Fuera del recinto amurallado se encuentra la Mezquita Aljama, cuya construcción se realizó entre los años 941 y 945, y es de planta rectangular orientada hacia La Meca.

En la casa de la Alberca se conservan dos de las arquerías que daban al patio, formadas cada una por tres arcos de herradura que se encuentran profusamente decorados con atauriques, y un baño de unos 80 metros cuadrados.

La Casa de Yafar, con decoración de losas de mármol blanco, destaca por la decoración de ataurique de la fachada con temática vegetal y geométrica. Cuenta con tres naves longitudinales que se comunican entre sí mediante puertas rematadas por arcos de herradura y  nave transversal abierta al patio.

En el punto más elevado del Alcázar se encuentra la casa Real, decorada con atauriques labrados en placas de piedra adheridas a los muros. Las dependencias están extendidas a lo ancho y algunas decoradas a base de incrustaciones de piedra caliza blanca, que dibujaban cenefas geométricas.

Cuando Madinat Al-Zahra se abandonó, comenzó su progresiva destrucción con saqueos y llegando finalmente a su olvido total.