miércoles, 20 de julio de 2016

Caillebotte: pintor y jardinero

Analizamos la exposición que sobre este cuasi desconocido pintor impresionista se presenta en el Museo Thyssen Bornemisza

"Autorretrato en el caballete", de Caillebotte, Colección privada
El siglo XIX fue un siglo de cambios, la vieja sociedad campesina y su modo de vida que habían permanecido prácticamente inalterables durante siglos, se fue trasformando en algo totalmente nuevo, surgieron las ciudades modernas con sus fábricas, obreros y barrios. El arte siempre ha sido un medio que muestra la evolución social y en principio las novedades suelen ser rechazadas. Es lo que les ocurrió a los pintores impresionistas de la segunda mitad de siglo, denominados así en un principio de modo despectivo, por la valoración que hizo el crítico de arte Louis Leroy, ante el cuadro “Impresión, sol naciente” de Claude Monet (1872-73).

Los impresionistas formaron un grupo de artistas que realizaron exposiciones independientes, pretendían en sus pinturas conseguir captar la luz en un instante preciso más que la imagen en sí, por eso las flores y el agua fueron algunos de sus temas favoritos. Dentro de los pintores impresionistas están nombres hoy de sobra reconocidos como Camille Pissarro, Edgar Degas, Pierre-Auguste Renoir ó Paul Cézanne entre otros. Sin embargo algunos autores no alcanzaron tanta repercusión a pesar de la importancia de su obra. Es este el caso del pintor Gustave Caillebotte (París, 19 de agosto de 1848 - Gennevilliers, 21 de febrero de 1894) que protagoniza la nueva exposición del museo Thyssen Bornemisza del 19 de julio al 30 de noviembre de 2016, comisariada por Marina Ferretti y realizada en colaboración con el Museo de los Impresionistas de Giverny.

"Calle de París en día de lluvia", de Gustave Caillebotte
64 son las obras que se presentan en la exposición, procedentes tanto de colecciones privadas como de distintos museos. Y que está organizada en 4 etapas acordes con la vida del pintor tituladas “El París de Haussman, un universo mineral” donde las obras del pintor reflejan las reformas urbanas realizadas en la ciudad de la Luz por su gran reformador Napoleón III y el barón Haussman entre 1852 y 1870 , destacan los tonos grises de la ciudad que se vuelve más abierta y accesible, pero quizás también más solitaria, Caillebotte pinta a los burgueses y a los obreros desde perspectivas sorprendentes, a veces incluso vistos desde arriba, desde su balcón.

 “Vacaciones en Yerres”,aquí la familia tenía una residencia de tipo neoclásico a la que acudía a veranear, el jardín, la casa, el huerto, los estanques y su iniciación en los deportes de remos y vela son los temas que refleja en las obras de esta época.

“El Sena y los viajes a Normandía”, en 1881 junto a su hermano Caillebotte vendió la propiedad de Yerres para adquirir otra en Petit Gennevilliers a las orillas del Sena, él mismo diseñará le jardín y el huerto que serán las grandes pasiones de su vida,  a la par que realiza pequeños viajes a Normandía para practicar el deporte de la vela.

“El Jardín del Petit Gennevilliers”, en 1888 le compra a su hermano su parte de la finca y adapta las parcelas a sus gustos y necesidades, las plantas y árboles fueron siempre para él una fuente de inspiración.

Caillebotte, a diferencia de muchos de sus compañeros, fue un hombre que heredó una pequeña fortuna, quizás por eso y por su corta vida su obra no ha resultado tan transcendente, aunque contribuyó con su carácter generoso  que lo hiciera la del resto de los impresionistas, primero organizando exposiciones para ellos y adquiriendo buena parte de sus obras, y tras su muerte donando esas obras que había adquirido al Estado francés obligándole a hacerse cargo de ellas.

Imagen| Wikipedia