jueves, 21 de julio de 2016

Caravaggio: un pintor barroco con una vida muy turbulenta

La vida del extraordinario pintor del Barroco estuvo marcada hasta por hechos de sangre 

Retrato del pintor Caravaggio, dibujado por Ottavio Leoni
Sus contemporáneos definían a Caravaggio (Michelangelo Merisi),  como una persona extraña.  La vida del extraordinario pintor del Barroco estuvo marcada hasta por hechos de sangre, aunque ello no le impidió sostener el aprecio de los mayores mecenas de Italia.

Pintor extraordinario, renovó el arte, demostrando un enorme talento. Pero tras el artista genial,  se ocultaba un hombre de temperamento agresivo. Nació en 1571 en la población lombarda de la cual tomó su nombre.  De pequeño recibió su formación en el taller de un pintor milanés, hasta que se trasladó a Roma en 1592 junto a su tío Ludovico, que era cura. Lo alojó Pandolfo Pucci, canónigo de San Pedro, a quien el pintor llamaba “Monseñor ensalada” por lo magro de su cocina; su estancia fue muy corta allí, realizando en talleres, algunas de sus primeras obras importantes.

Luego fue acogido en el palacio bajo la protección del un cardenal, Francesco María del Monte, embajador en Roma de los Médicis florentinos. Francesco era hombre de gran cultura y amante de las artes, poseyendo valiosas colecciones artísticas y científicas, de las cuales Caravaggio se nutrió, ya que era aquel lugar,  un estimulante entorno para su intelecto. Allí conoció distintas personalidades relevantes de Roma. Para el Cardenal Del Monte (quien lo definía como “el cerebro extravagante”),  realizó cuadros importantes  como “Baco” o “Santa Catalina de Alejandría”, gracias a la influencia del cardenal decoró la capilla Contarelli en la iglesia de San Luis de los Franceses.

Pero al mismo tiempo, Caravaggio se sentía atraído a las callejuelas, donde había tiendas, burdeles y tabernas. Rodeado de amigos irascibles y excéntricos, el pintor alardeaba de su destreza en el manejo de la espada, pese a que se estaba haciendo famoso, no le importó  verse mezclado en todo tipo de altercados. Cuando fue detenido por llevar armas sin licencia, se defendió diciendo que era pintor del cardenal de Monte.

La vocación de San Mateo (1599-1600)
Toda Roma admiraba el asombroso naturalismo de Caravaggio. Entre 1600 y 1601, a los 30 años, se encontraba en la cumbre de su carrera, y recibía encargos públicos y privados, tales como: “Cena en Emaús, “La muerte de la Virgen”,” El entierro de Cristo”.

Era un hombre sumamente provocativo; se burlaba de quienes lo criticaban, y sentía al mismo tiempo envidia de sus seguidores, temiendo que pudiesen superarlo. Era para ese momento, sumamente audaz en sus juicios. En 1603, en un proceso entre artistas que pertenecían a un ambiente ecléctico, expresaba  afirmaciones, tales como esta: “Según mi opinión, un pintor capaz es aquel que pinta e imita bien las cosas naturales”.

Por su carácter impetuoso, se metía en problemas con frecuencia. Fue denunciado por agredir a un camarero, encarcelado por tirar piedras a la policía,  también por delito de injurias. Sin embargo, una y otra vez, por  influencia del cardenal Del Monte, salía libre.

Fue fugitivo de la justicia, y encarcelado por violentar la casa de dos mujeres, y luego la de un notario. Huyó a Génova y allí atrajo la atención de la noble familia de los Doria, distinguidos coleccionistas y mecenas.

En 1606, se enfrenta con Ranuccio Tomassoni, jefe de una cuadrilla de matones. El encuentro deriva en un mano a mano, entre Ranuccio y el pintor, quien hiere  de muerte a su rival en el estómago, aunque su intención había sido dañarle el muslo. Huye nuevamente y llega a Nápoles, donde recibe una serie de lucrativos encargos; repentinamente, abandona la ciudad para irse a Malta. Allí pinta el retrato del “Gran Maestre de los Caballeros de la Orden de San Juan”, quien compensa a Caravaggio por este y otros lienzos,  concediéndole la Cruz de su Orden.

Judit y Holofernes (1598-1599)
Poco tiempo después, es desposeído de ella por haber desenvainado su espada. Se dirige a Mesina, y luego a Palermo. Decidido a volver a Nápoles, ya que le habían concedido el perdón por la reyerta, es  encarcelado por error; logra evadirse, poco tiempo después enferma  y muere.

Por último, identificados sus restos en 2010, mostraron rastros de saturnismo y neurosifílis, enfermedades que podrían explicar la agresividad del pintor.

Vía| Langdon, Helen. Caravaggio, Edhasa, Barcelona, 2006
Imagen| Wikipedia