lunes, 11 de julio de 2016

Los antiguos polinesios pudieron haber utilizado herramientas de obsidiana para hacerse tatuajes

En las antiguas herramientas se han encontrado restos residuales de sangre, carbón y ocre

Recreación de la antigua práctica del tatuaje en Polinesia
El arqueólogo Robin Torrence, del Museo de Australia, y su equipo de trabajo han analizado una serie de 15 artefactos de obsidiana del yacimiento arqueológico de Nanggu, en las Islas Salomón, y han llegado a unas conclusiones muy interesantes.

Hasta ahora se pensaba que estas herramientas, de 3000 años de antigüedad, se habían usados para el tratamiento de las piezas de cuero, pero puede que no fuera así. Según su último informe, los primeros polinesios no usaron demasiado las pieles de animales y las pocas que utilizaron no requirieron demasiada preparación.
Situación geográfica del yacimiento arqueológico de Nanggu, en las Islas Salomón
El equipo de investigación, siguiendo los principios de la arqueología experimental, ha recreado las herramientas de obsidiana prestando especial atención a las cortas puntas afiladas, en las que se percibe de forma natural unas escamas de vidrio volcánico. A continuación, los arqueólogos experimentales usaron las réplicas para hacer tatuajes en pieles de cerdos con pigmentos negros de carbón y rojos de ocre.

Como resultado, se ha detectado que tanto las herramientas antiguas como las nuevas muestran similares signos de desgaste, incluyendo el astillado microscópico y el redondeo y embotamiento de los bordes. Del mismo modo, en las herramientas antiguas, también se han encontrado restos residuales de sangre, carbón y ocre.
Herramientas de obsidiana usadas, posiblemente para la elaboración de tatuajes
Torrence, en conclusión, cree que estos artefactos de obsidiana se pudieron haber usado para la elaboración de tatuajes y que, para contrastar información, los arqueólogos podrían buscar herramientas de obsidiana comparables en los sitios donde se pudo haber practicado tatuajes. Hay que tener en cuenta que la piel humana rara vez se conserva en el registro arqueológico.