martes, 12 de julio de 2016

¿Verdad o mentira? Mitos del levantamiento del 18 de julio de 1936

Franco aprovechó la coyuntura para levantarse en armas contra la Segunda República y dar un golpe de estado

Imagen de Francisco Franco
El alzamiento militar se produjo, ciertamente, el día 17 de julio en Melilla y se extendió rápidamente por todo el Marruecos español, al día siguiente la rebelión llegó a la península.

Uno de los primeros bastiones que consiguieron los golpistas fue Sevilla, a manos de Queipo de Llano, que se encontraba en la ciudad accidentalmente, seguido por Cádiz, con los generales Enrique Varela y López Pinto al frente, y por Granada y Córdoba que se rindieron a los rebeldes. Resistieron las ciudades de Jaén, Málaga, Almería y Huelva que se declararon leales a la República.

En Barcelona, los rebeldes se sublevaron contra la República con Goded al mando, pero republicanos y anarquistas aunaron fuerzas y pusieron fin a la reyerta con la captura de Goded y con un comunicado que obligaba a que depusieran las armas. Este hecho dio ánimos renovados a los partidarios de la República, aunque no salió del todo bien ya que los anarquistas se hicieron dueños y señores de la ciudad y el gobierno perdió el mando.

En Madrid, Cesares Quiroga, jefe del gobierno republicano, dio paso a José Giral que proveyó de armas a los partidos de izquierdas y sindicatos para luchar a favor de la República, eran pocas armas ya que el resto se encontraban en el Cuartel de Montaña, sitiado por los derechistas con Fanjul al mando. Este acontecimiento dio paso a una sangrienta batalla y al bombardeo del fuerte que acabó con la ejecución de Fanjul.

A partir de este momento, numerosas victorias y derrotas sacudieron a la República. Las ciudades industriales permanecieron fieles al gobierno, mientras que las zonas agrícolas quedaron en manos de los sublevados. Este panorama dio lugar a tres años de una guerra civil encarnizada con la resistencia republicana al norte, en el centro y al este de España y con los rebeldes controlando el noroeste, sudoeste y centro del país.

Al parecer, algunos autores afirman que en la Segunda República no existía un ambiente belicoso, ni que los rebeldes tuvieran apoyos extranjeros, aunque hay otros como Ángel Viñas que alega que esa intervención extranjera fue la mecha que incendió la revolución.

Mussolini planeó junto con los golpistas el levantamiento y además, les suministró abundante material armamentístico para facilitar el golpe, al igual que Hitler que apoyó a las fuerzas derechistas dotándolos de armas para acabar con el gobierno.

Asimismo, Viñas cree que Mussolini estaba en contacto directo con un círculo cercano a Calvo Sotelo, ya que éste sentía animadversión por la República. Verdaderamente lo que quería Mussolini era apoyos y lograr una posición preferente en el Mediterráneo Occidental.

El asesinato de Calvo Sotelo no fue el detonante de la revolución porque hay contratos firmados con anterioridad al levantamiento que demuestran que Sotelo estaba al tanto de todo, de hecho, los monárquicos estaban al corriente de la situación.

Otro de los argumentos que dieron los rebeldes fue que la Unión Soviética planeaba un levantamiento y que por eso se sublevaron, aunque esa teoría no tiene sentido ya que Stalin no intervino hasta septiembre enviando material a los republicanos.

El 1 de abril de 1939 terminó la lucha con la proclamación del dictador Francisco Franco como jefe del gobierno, dejando una población mermada y años de miseria y hambre.