jueves, 11 de agosto de 2016

Rich y las primeras exploraciones a la antigua ciudad de Babilonia

Herodoto afirmó que Babilonia «sobrepasaba en esplendor a cualquier ciudad del mundo conocido»

Recreación de la antigua ciudad de Babilonia
Como sabemos, Babilonia fue una antigua ciudad de la Baja Mesopotamia que consiguió su independencia después del período del renacimiento sumerio, aunque su existencia se remonta a más allá de Sargón de Akkad.

Tras haber presenciando, durante mucho tiempo, las luchas entre los estados regionales de Isín, Larsa y Ešnunna, Babilonia se fue convirtiendo en una importante potencia regional. Primero sustituyó la  preponderancia de Akkad o Kish y después se convirtió en la capital de un vasto imperio bajo el mandato de Hammurabi, en el siglo XVIII a. C.

A partir de entonces, Babilonia se convirtió en un gran centro político, religioso, cultural y mercantil. También fue el lugar donde, según la tradición, se levantó la legendaria Torre de Babel y donde se construyeron sus famosos Jardines, considerados como una de las Siete Maravillas del Mundo antiguo.

Con todo, la ciudad babilónica fue muy conocida en toda la Antigüedad. Cuando Herodoto, el historiador y geógrafo griego, la visitó en torno al año 450 a. C., tras haber sido conquistada por los persas, afirmó que «sobrepasaba en esplendor a cualquier ciudad del mundo conocido». Su afirmación se pudo producir después de haber presenciado los inmensos y decorados templos y palacios de la capital, así como el gran zigurat de ladrillo que, según la tradición, pudo ser la supuesta Torre de Babel mencionada en la Biblia.

Como sabemos en la actualidad, Babilonia está situada en el actual Iraq, a unos 88 kilómetros al sur de la ciudad de Bagdad. Entre los años 1899 y 1913, Babilonia fue excavada y reconstruida por el arqueólogo alemán Robert Koldewey y su equipo. Su trabajo sacó a la luz a la Babilonia, tal y como fue en sus años finales, de los tiempos del reinado de Nabucodonosor II. Sin embargo, hubo otros investigadores antes que Koldewey que visitaron y se interesaron por esta antigua ciudad. Tal fue el caso de Claudius James Rich.

Rich era natural de Dijon, Burgundy, donde nació en el año 1787, aunque realmente fue educado en Bristol. Desde muy pequeño, demostró un gran interés por las lenguas y, de hecho, empezó a estudiar árabe cuando sólo tenía nueve años de edad.

Es posible que este gusto por los idiomas favoreciera que la Compañía de las Indias Orientales lo destinara a Egipto cuando llegó a cadete, en el año 1803. Sin embargo, en el viaje de ida hacia su primer destino sufrió un naufragio. Este hecho propició que Rich pasara un tiempo en Malta y, más tarde, otro en Italia.

Posteriormente, fue enviado a lugares como Constantinopla y Esmirna, y viajó extensamente por toda Asia Menor hasta que, definitivamente, se trasladó a Egipto.

Lo curioso es que Rich conocía tanto la lengua y las costumbres árabes que, sin ser identificado, se hizo pasar por mameluco y viajó por todo Egipto, Siria y Palestina, consiguiendo incluso entrar en la Gran Mezquita de Damasco.

Poco después, en 1807, fue destinado a Bombay pero la Compañía decidió definitivamente que sus excepcionales habilidades podían ser mejor aprovechadas en la zona de Asia Menor, por lo que fue destinado a Bagdad y allí fue acreditado como administrador.

Su trabajo, afortunadamente para nosotros, no le quitó tanto tiempo como para no poder dedicarse también a sus estudios. En 1811, hizo un viaje a las ruinas de Babilonia, las exploró y proyectó un estudio geográfico y estadístico de la antigua ciudad. Las memorias de este trabajo aparecieron, en primer lugar, en la publicación vienesa Fundgruben des Orients y, algo más tarde, en Inglaterra con el título de Narrative of a Journey to the Site of Babylon in 1811. Estos primeros trabajos sobre Babilonia pudieron ser esenciales para despertar el interés por los estudios arqueológicos de esta antigua ciudad y todo su contexto histórico.

Pero no todo quedó ahí. En el año 1820, Rich proyectó una expedición de mayor importancia a través del Kurdistán, pasando por Nínive, Shiraz y Persépolis, y concluyendo su periplo en la ciudad de Bagdad tras descender por el río Tigris. Sin embargo, se declaró un brote de cólera en Shiraz y Rich fue contagiado mientras prestaba su valiosa ayuda. Por esa fecha, falleció a causa de esta terrible enfermedad.

Tras su muerte, los libros y manuscritos de Rich, al igual que un gran número de las valiosas antigüedades que adquirió en vida, fueron vendidos al Museo Británico, donde se conservan.

Vía| CERAM, C. W. El mundo de la arqueología. Ed. Destino, Barcelona, 1969
Imagen| Babilonia