domingo, 11 de septiembre de 2016

Detrás de la Semana Santa andaluza

Conocida como la fiesta andaluza por antonomasia, la semana santa ha vivido un proceso de revitalización en los últimos años

Imagen de una procesión de semana santa en Málaga
Conocida como la fiesta andaluza por antonomasia, la semana santa ha vivido un proceso de revitalización en los últimos años. Pero detrás de sus elementos más visibles existe un entramado de relaciones sociales y culturales.

La revitalización de la fiesta

Aunque las actividades de la Semana Santa en Andalucía ya eran bastante ricas, en los últimos años se constata el hecho de la revitalización de las mismas.  Algunos de los factores que influyen en ello, según el profesor Rafael Briones de la Ugr, serían:

- La revalorización de las tradiciones de cada pueblo, ciudad o grupo social. Después de la urbanización e industrialización se aprecia un cierto desprecio por lo rural. En la actualidad se observa un cierto agotamiento por la ciudad
(la modernidad), lo que supone una vuelta a lo más tradicional, asociado a lo rural.

- El desarrollo de la dimensión festiva y participativa de la sociedad, frente a la pasividad del consumismo.

- La revalorización de lo popular: es decir, todo aquello que identifique al pueblo.

El turismo: han existido análisis que defendían este factor como el único responsable de la revitalización de la fiesta. Aunque es importante, sería erróneo afirmar que es el único factor.

- El mimetismo: en muchos pueblos y ciudades la semana santa ha resurgido por imitación de otros.

Un hecho pluridimensional y complejo

Aunque la parte más visible de la Semana Santa andaluza navega, lógicamente, por la dimensión de la religión y,en concreto, del cristianismo, hay que tener presente que está en otras  muchas dimensiones, pocas veces bien identificadas: lo tradicional histórico, lo teatral, lo lúdico, lo simbólico poético, lo estético, lo emocional, etc. Éste último aspecto muy significativo: al observar una procesión de semana santa y dialogar con sus actores nos daríamos cuenta que la semana santa es, sobre todo, emoción. Todas estas dimensiones estarían conectadas de alguna manera unas con otras, lo que hace de la Semana Santa un hecho no tan simple como pretenden algunos estudios.

Mecanismos rituales y asociativos

Si consideramos psicosociológicamente el fenómeno de la semana santa, encontramos mecanismos rituales y asociativos que originan una reactivación de la vida social y una catarsis del inconsciente colectivo.

El rito supone una espera de algo hecho, estereotipado, que se repite cada año, donde las normas, objetos, procesos y roles están fijados y predeterminados, y hay que seguir y obedecer con exactitud. Un elemento central del ritual social global de la semana santa sería la procesión. Se habla también de mecanismos asociativos de la Semana Santa andaluza, en este caso hacemos referencia a las cofradías, cuyos miembros son especialistas del ritual y por tanto de lo sagrado.

¿Qué funciones tendría la  Semana Santa?

Las funciones más importantes de la fiesta serían la función social y la función simbólica. Social en relación a la pertenencia a un grupo y la participación en el ritual, lo que sería un mecanismo que favorecería la integración social. Para las personas en situación marginal esto tendría especial importancia. Al integrarse un miembro en un grupo y llevar en él una vida social se otorga identidad.

Otras veces el ritual sería también objeto de rivalidades entre los grupos, ofreciendo momentos que dan ocasión para la competitividad. También se darían otros fenómenos incluso de naturaleza política, aunque disfrazados dentro de lo simbólico-religioso.

La función simbólica hace referencia a lo que representa el ritual: un signo de miseria, muerte, violencia, desorden y caos. Los individuos se proyectan en ello, contemplando e identificándose con su propia existencia. A toda esta tragedia a través del ritual, los individuos le dan salida con la grandeza, el triunfo, la vida, la paz y la reconciliación.

En la función social de la semana santa también habría espacio para la manipulación: determinadas personas o grupos que intentan meterse en la semana santa a través de las cofradías y que solo pretenden poder económico, de prestigio o de clase tan sólo para sus propios intereses; según el profesor Briones esto sería un “secuestro del ritual”, que vicia la verdadera esencia de la semana santa:la creatividad, el carácter popular y no elitista de esta fiesta y sobre todo el ejercicio de la vida social.

Imagen| Málaga