viernes, 23 de septiembre de 2016

Soportes documentales del siglo XX

Las nuevas tecnologías nos introducen en formatos documentales que precisan de unas nuevas tipologías y conocimientos en las técnicas de conservación y restauración 
 
Soportes documentales del siglo XX
Los mayores avances tecnológicos en la Historia de la Humanidad han sido conseguidos a lo largo del siglo XX. Sin duda se trata de un siglo determinante para la evolución tecnológica que sufrimos hoy.

Esto nos ha ido trayendo, entre otras miles de cosas, nuevos sistemas de almacenaje de documentación. Hasta el siglo XX para poder “guardar” información se tenía que escribir en un libro, documento o escrito. Esta información la podemos encontrar en diversos formatos (piedra, pergamino, papiro,  papel...) pero nada que ver con las nuevas tipologías en soporte documental que nos ofrece el siglo pasado.

Esto no sería elemento a tener en  consideración (más allá del simple conocimiento de estos datos), si no fuera porque, como la definición de patrimonio nos informa:

Imágenes de libros
“Conjunto de edificios, yacimientos arqueológicos, obras de arte, objetos y documentos de interés científico, histórico o artístico de un país”  han de ser conservados y restaurados  ya que forman parte del Patrimonio Histórico-Artístico.

¿Esto que conlleva? Pues bien, hasta ahora,  la Conservación de documentación solo incluía el conocimiento de las diferentes tipologías de papel, así como el pergamino o papiro.

Pero entre estos nuevos soportes, que hay que aprender a conservar y restaurar, estaría las reproducciones fotomecánicas, fondos sonoros, fotografía, fondos fílmicos, discos y cintas magnéticas. Cada una de ellas tiene sus propias características de formato y reproducción.

Fotografía de Picasso
Todas estas nuevas tipologías suponen retos para los bibliotecarios, archivistas, los conservadores o restauradores.  Son materiales plásticos, con elementos metálicos que pueden tener muchos problemas de conservación (nitrato de plata, oxido de hierro, cromado…), por tanto el conocimiento de los materiales y su evolución es clave para poder conservarlos adecuadamente. Por ello, la aparición de nuevas instituciones que salvaguardan este “nuevo” patrimonio es indispensable y muy necesario.

En España, el interés por la conservación de la fotografía no aparece hasta la década de 1980. Destaca en 1985 el primeras Jornadas para la Conservación y Recuperación de la Fotografía y aunque no fueron relevantes en cuanto a criterios sí que llamaron la atención en cuanto a la conservación de los fondos en custodia.

La administración general del estado, hoy en día, nos ofrece una herramienta de catalogación general, DOMUS. Se trata de un sistema de gestión documental para todos los museos, en el que se pretende unificar sistemas y términos. En él se diferencia entre fondo museográfico -que serian las obras de arte- y fondo documental. Este sistema nació en 1996 y supone una herramienta muy interesante para su consulta.

La importancia de los documentos hoy en día no se cuestiona, pero ¿por qué también se deben de tener en consideración todos estos nuevos formatos?

The Kiss (El Beso)
Por ejemplo,  ¿cómo no vamos a conservar la famosa foto de Alfred Eisenstaedt   en Times Square? The Kiss (el beso) donde un marino besa a una enfermera el día 14 de agosto de 1945, no es una foto romántica, es una foto que simboliza el fin de la Segunda Guerra Mundial.

Documentación fílmica relevante de Picasso, de la Guerra civil en España, de la muerte de Franco, el Golpe de estado…Son historia al igual que lo son memoriales o misales del siglo XVI.

Para todo esto, contribuyen instituciones como el Centro de Conservación y Restauración de Fondos Fílmicos o los Fondos Sonoros de RTVE.

La Historia de la humanidad se escribe día a día, no se detiene en ningún momento, y esto hace que cada día se tengan que reinventar y actualizar los métodos que utilizamos.

Imágenes| Wikipedia, Soportes