sábado, 29 de octubre de 2016

El sueño de Martin Luther King

Martin Luther King fue un pastor bautista y un reconocido defensor de los derechos civiles 
 
Imagen de Martin Luther King
Martin Luther King fue un pastor bautista y un reconocido defensor de los derechos civiles, que luchó para conseguir la igualdad racial. Para su causa, aprovechó los disturbios producidos tras la detención de Rosa Parks, cuando esta se negó a levantarse del asiento en un autobús para que se sentara un hombre de raza blanca. Esta circunstancia desencadenó una fuerte conmoción entre los ciudadanos negros y los pacifistas blancos quienes, además, estaban en contra de la guerra de Vietnam.

Martin supo muy bien aprovechar estos hechos para el beneficio de su justa empresa. Convocó exitosas concentraciones y sufrió varios atentados que casi acabaron con la vida del defensor de los Derechos Humanos. Como suele siempre ocurrir, intentaron desacreditarlo utilizando un sin fin de maniobras, pues sus reivindicaciones y su postura negativa hacia la Guerra de Vietnam le estaban creando poderosos enemigos.

Al poco tiempo, consiguió el Premio Nobel de la Paz y su voz retumbó a lo largo y ancho de todo el mundo. Sus impetuosos discursos fueron escuchados por una masa humana que no paraba de crecer. Al final de las manifestaciones, las cargas policiales trataban de dispersar a la multitud, pero fueron incapaces de callar la voz del orador.

Kennedy, que se estaba preparando para candidato a la presidencia de la Casa Blanca, empezó a tener contactos con el pastor. Desde la sombra esto no gustó y tuvo sus consecuencias. Martin Luther King recibió un disparo en el cuello mientras se encontraba en el balcón de un hotel, en Memphis, donde había ido a encabezar una gran marcha. Un asesino, o mejor dicho un sicario, acabó con el sueño del pastor.

Desgraciadamente, aunque la figura de Martin Luther King se convirtió en un icono, su obra no sirvió para frenar la intolerancia. En la actualidad, la segregación racial continúa azotando la América más profunda. La población negra, en muchas zonas del sur, prosigue inmersa en un círculo vicioso que no le permite progresar y esta circunstancia se convierte en su mayor enemigo, ya que si no tienen acceso a una educación digna y a alimentos de calidad, en algunos casos, son arrastrados a delinquir. La desgracia ajena en favor del bienestar de otros.

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