miércoles, 5 de octubre de 2016

Los problemas de Carlos V para gobernar un Imperio

Carlos I de España y V del Sacro Imperio Romano Germánico tuvo bajo su corona un vasto territorio que mantener y proteger de diversas amenazas, ante esto tuvo que protagonizar numerosas guerras contra sus enemigos

Carlos V como dominador del mundo
El Imperio de Carlos V fue la consecuencia de un cúmulo de territorios heredados. Nada más nacer, se le hizo duque de Luxemburgo. Además, Carlos sería el heredero de la Corona de Castilla y de Aragón pertenecientes a sus abuelos maternos (los Reyes Católicos) quienes también habían conquistado Granada y tenían posesiones en Italia, África y las Indias. Por parte de sus abuelos paternos (María de Borgoña y Maximiliano de Austria) obtendría el patrimonio de los Habsburgo, Flandes-Borgoña y la posibilidad de elección imperial que acabó en triunfo obteniendo el título de Emperador.

Todo este conjunto de territorios exigía un óptimo control administrativo y un máximo de atención en cada frontera, pues cada una tenía sus problemas particulares. Así pues, su política exterior se centró principalmente en la lucha contra el infiel, el mantenimiento de la supremacía dinástica y la lucha contra los protestantes.

Herencia recibida de Carlos V
Lucha contra el Imperio Otomano

Los turcos habían conquistado la isla de Rodas (1522) desalojando a los caballeros de San Juan, que se trasladaron a Malta, además, también consiguieron los territorios de todo el norte de África. En 1529 la pequeña guarnición española del Peñón de Argel cayó y los otomanos se centraron en la incorporación del Reino de Túnez, que finalmente fue conquistado.Esto cambió la situación de manera brusca ya que ahora el Imperio Otomano controlaba una serie de puertos que les facilitaba la conquista de cualquier lugar de la costa calabresa, Sicilia o contra las costas españolas. Por estos peligros, Carlos V, que se encontraba en plena lucha contra Francia, interrumpió la guerra para centrarse en los infieles.

El principal intento de Carlos V para tratar de frenar la expansión de los otomanos se produce en la Jornada de Túnez (1535). Organizó una armada para desalojar a los otomanos de Túnez e imponer a una dinastía musulmana más proclive a los intereses hispánicos. Su objetivo se cumplió y desalojó a los otomanos de las costas de Túnez. Más tarde, trató de conquistar el Peñón de Argel con la Jornada de Argel (1541), pero en este caso, la armada fracasa. Con esta derrota se cierra la política contra el infiel de Carlos V.

Mantenimiento de la supremacía dinástica

Carlos V tuvo desde los inicios de su reinado la presión de preservar la herencia recibida y acrecentarla. No obstante, con la muerte de su abuelo Maximiliano y con la llegada de la elección imperial vería peligrar sus deseos. Francisco I, rey de Francia, también optaría al nombramiento de Emperador, ya que entendía que si es elegido Carlos este enterraría a Francia al no tener capacidad de expansión por ninguna zona.

De este modo trata de revertir la situación financiando pequeños grupos de oposición que existían tanto en el Reino de Navarra como en Flandes. La conquista del ducado de Milán también es importante, pues con la caída de Milán Francisco podía poner en entredicho el dominio de la Monarquía Hispánica sobre el Reino de Nápoles. Así, estalla la primera guerra entre Francisco I y Carlos V.

Mapa del territorio de Carlos V
La primera Guerra (1521-1522) se produce tras una invasión hispánica sobre el ducado de Milán (1521). Tras esta invasión llega la batalla de Bicoca (1522) donde los franceses son derrotados y su influencia sobre el ducado de Milán termina. Francisco intenta recuperar el ducado de Milán dos veces más, pero finalmente es derrotando en la batalla de Pavía (1525) siendo apresado y teniendo que firmar la Paz de Madrid (1526). Sin embargo, se trata de una paz muy desfavorable para Francisco que reconocería el derecho de dominación hispánica sobre el Reino de Nápoles, el Franco Condado, y el título de Emperador. También se devolvería el ducado de Borgoña, el cual se perdió en la batalla de Nancy con su abuelo Carlos el Temerario.

Al ser liberado Francisco negará todo lo pactado alegando que se vio obligado a firmarlo bajo cohesión. Así, se iniciará la segunda Guerra (1526-1529) cuyo protagonista será el Reino de Nápoles. En un primer momento, con la ayuda del Papa, Carlos conseguirá  avances importantes, pero su ventaja se frenará cuando, al no recibir las tropas su sueldo, estas provocan el saqueo de Roma (1527). Esto produce una gran conmoción en toda Europa, y la oposición de Paulo IV se difumina. Francia finalmente no consigue ningún avance significativo y se firma la Paz de Cambrai (1529), terminando la situación en tablas.

La tercera Guerra (1536-1538) llegará cuando, tras la Jornada de Argel y evitado el avance de los otomanos, Carlos V se vuelve a centrar en la lucha contra Francia. En 1535 muere Francisco Sforza sin descendencia, último duque de Milán. Como este es un feudo imperial Carlos lo retiene como Emperador quedando bajo su patrimonio. Esto enfadará a Francia y Francisco I se acercará a los turcos (JeireddínBarbarroja) en busca de apoyos en la guerra contra Carlos V. Pero esta guerra no produce grandes cambios territoriales y acaba con una tregua en 1538.

Finalmente, la última guerra llegará en 1542 y durará hasta1544. Se trata de una guerra de menor intensidad que termina con la Paz de Crépy (1544) poniendo fin a la conflictividad entre Carlos V y Francisco I. En esta guerra Francia logra incorporaciones territoriales a costa del Imperio, pero no de la Monarquía Hispánica.

Se podría decir que, al final de estas guerras, la situación queda en tablas. Se firma la paz porque tanto Carlos como Francisco necesitan centrarse en sus asuntos de política interna, el problema de los protestantes (hugonotes en Francia y problemas de la reforma luterana en la Monarquía Hispánica).

Lucha contra los protestantes

En los años 40, Carlos V entiende que tiene que controlar a los monarcas protestantes que se oponen a él. Ante esto se forma la Liga de la Smalkada (formada por varios príncipes protestantes) produciendo una guerra (1545-1547). En la batalla de Mühlherg (1547) Carlos V gana y pacifica el Imperio, pero entre 1552-1559 vuelve a estallar la guerra.

Se trata de una guerra en la que los protestantes reciben la ayuda del rey de Francia, Enrique II, y del Imperio Otomano, uniendo en este momento varias luchas, la de los protestantes y la lucha contra el infiel. No obstante, en esta segunda guerra Carlos morirá sin conseguir pacificar el Imperio. El conflicto se dará por terminado con la Paz de Augsburgo (1555) firmada por Felipe II.

Problemas internos

Además, los peligros fronterizos no eran los únicos a los que Carlos tenía que enfrentarse. Con los dificultosos gobiernos de Fernando y Cisneros, heredó una situación conflictiva. La nobleza estaba dividida y sedienta de recuperar el poder del que habían gozado antes de los Reyes Católicos.

Estos desórdenes indicaron una crisis dinástica donde existían territorios que no tenían del todo clara la unión de las coronas de Castilla y Aragón. Ante esto se produjo inestabilidad política, y un pacto con las ciudades algo forzado que no estaba claro, además de un descontento fiscal.

Con todo ello, podemos ver como el reinado de Carlos V no estuvo vacío de dificultades, donde aunque su vasta posesión de territorios se debía principalmente a herencias familiares, no todo le vino regalado y tuvo que dedicar su vida a proteger y luchar para preservar todo un Imperio.

Bibliografía

ELLIOTT, John H., La España Imperial, 1469-1714, Barcelona, Vicens Vives,1974

YUN CASALILLA, Bartolomé, Marte contra Minerva. El precio del imperio español, c. 1450-1600, Barcelona, Crítica, 2004

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Imágenes| Carlos V, Mapa, Herencia