viernes, 20 de enero de 2017

Ciudades antiguas (VII): Mesoamérica y Sudamérica

Las antiguas ciudades mesoamericanas y sudamericanas

Imagen de Teotihuacán
Con esta entrada, terminamos esta serie de publicaciones que hemos destinado a conocer mejor las características generales de las ciudades antiguas, ajustándonos a las zonas de Mesoamérica y Sudamérica.

Para empezar, centrándonos en el poblamiento y la cronología, hay que destacar que existen distintas teorías sobre el poblamiento del continente americano. La más aceptada de todas es que tuvo lugar con posterioridad al 50.000 a.C., que procedía del continente asiático y que la población se fue distribuyendo desde el norte del continente americano hacia el sur. La cronología utilizada en el ámbito histórico no es la misma que en Europa ni que en la zona mesopotámica, ya que el desarrollo cultural no fue el mismo en estos territorios.

Según sus rasgos generales, los poblamientos eran normalmente anárquicos, aunque las grandes ciudades estaban planificadas. La gran importancia que sus habitantes daban a la astrología determinaba el trazado de la ciudad, la colocación de los templos y palacios, y la distribución de la población a lo largo de la urbe. Eso daba como consecuencia unas ciudades planificadas y zonificadas.

En lo referente a lo constructivo, predominaba la piedra para el levantamiento de los edificios principales, que además contaban con ricas decoraciones elaboradas tanto con grabados como con pinturas.

En las ciudades de Mesoamérica, la característica más significativa es que eran ciudades-estados teocráticas, cuyo líder tenía un origen divino y se apoyaba en un ejército y en una casta sacerdotal para mantener la autoridad.

En el caso de Teotihuacán, el elemento cósmico era el eje central de la distribución de la ciudad. Allí se situaban los templos que, a su vez, eran complejos residenciales de las distintas castas sacerdotales.

Tenochtitlán, igualmente, era un ejemplo significativo de planificación. Se trataba de una ciudad-estado que fue la capital del imperio Azteca, cuya población se conoció como mexican. El  imperio se consolidó en el siglo XIV y se fue expandiendo a lo largo de toda la América central. En esta urbe, por ser la capital, se centralizaba todo el poder, tanto político como religioso.

Por otro lado, entre las ciudades de Sudamérica destaca Cusco. Fue la ciudad que mejor representó el esplendor del imperio Inca. Contaba con una plaza central de la que partían 4 caminos que seguían los cuatro puntos cardinales. Esta plaza, a su vez, estaba dividida en dos ámbitos sagrados: uno al norte, donde se realizaban los actos religiosos oficiales, y otro al sur, donde se celebraban las fiestas populares y donde se situaba el mercado.

Por último, la distribución de la población también estaba zonificada, ya que en el norte se encontraba la residencia de los sacerdotes y de la clase dirigente, mientras que en el sur estaba el resto de la población. Al igual que en Mesoamérica, las ciudades no estaban planificadas, solo la capital del imperio Inca, que puede decirse que se desarrolló en base a una planificación económica, política y social. La sociedad estaba fuertemente jerarquizada y el resto de la población extraurbana sometida.

¡Vuelve a leer toda la serie!

Bibliografía

DIEGO ESPINEL, A. Ciudades y urbanismo en el Egipto Antiguo (Ca. 3000 - 1069 a.C.). Studia historica, Historia antigua, nº 20 (2002), pp. 15-38

GUSSINYER, J. Ciudades y centros ceremoniales. Una aproximación al urbanismo de Mesoamérica. Boletín americanista, nº 55 (2005) pp. 123-148

VIT, Ilán.- Principios de urbanismo en Mesoamérica. Revista de la Universidad de México, nº 22 (2005), pp. 74-85

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Imagen| Wikipedia

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