miércoles, 11 de enero de 2017

La adoración de los Reyes Magos de Sandro Botticelli

Damos por terminadas unas fiestas que desde antaño tienen representación en el arte, como lo muestra este cuadro pintado en pleno Renacimiento por Sandro Boticelli

Imagen sacada de la obra de ‘La Adoración de los Magos' de Sandro Botticelli
Sandro Botticelli pintó esta Adoración de los Reyes Magos hacia 1475, podemos ver el original en el Museo de los Uffizzi de Florencia. Se trata de un encargo que un hombre dedicado a los negocios le hizo al pintor, su nombre era Guasparre del Lama, y su retrato aparece en el centro del séquito situado a la derecha del cuadro, mirando directamente al espectador como diciendo “yo soy el donante”. El hombre en cuestión consiguió hacer fortuna de una manera no muy ben vista, ejerciendo como cambista.

No es el único personaje reconocible del cuadro, el historiador Vasari,cien años después reconoció en la figura del mago, que besa delicadamente el pie del Niño, a Cosme de Medici, gobernante de Florencia(aunque ya había fallecido en la época en que se pintó el cuadro). Toda Florencia y en especial sus dirigentes los Medicis sentían especial inclinación hacia Oriente y hacia la figura de los Reyes Magos, el propio Cosme los eligió como patrones en 1440, cuando construyó su palacio familiar. El motivo es su vinculación con el comercio.

Imagen de ‘La Adoración de los Magos' de Sandro Botticelli
Durante la Fiesta de la Epifanía, celebrada como ahora el 6 de enero, los florentinos recreaban la Cabalgata de los Reyes Magos recorriendo las calles de la ciudad, los Medicis siempre estaban presentes y patrocinaban esta celebración que permitía a todo el mundo lucir sus mejores galas.

En el primer plano cubierto con un manto anaranjado y mirándonos  encontramos un autorretrato del propio Botticelli.

La obra responde a los hechos narrados en su evangelio por el evangelista San MateoLa estrella iba delante de ellos…hasta que se posó en el lugar donde estaba el Niño”. Podemos verla en el cuadro atravesando la techumbre de madera del espacio en ruinas que acoge a José, María y el Niño, debemos notar que no es el tradicional establo, sino los restos de un mundo pagano que se ha venido abajo, manifestado también por las ruinas de los templos romanos que se observan al fondo.

Mateo continúa narrando la escena que aquí toma forma visual “se postraron  y lo adoraron y le ofrecieron sus dones: oro, incienso y mirra” y Botticelli sabe representarlo de modo que nos cuenta cosas sobre este hecho y sobre la sociedad de su época.

Imagen| Wikipedia

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