jueves, 12 de enero de 2017

La potencia colonial holandesa durante el siglo XVII

Las Provincias Unidas surgieron en 1565 a resultas de la revuelta político-religiosa, luego convertida en guerra, contra la Monarquía Hispánica

Barcos en los Puertos de las Provincias Unidas
Las Provincias Unidas surgieron en 1565 a resultas de la revuelta político-religiosa, luego convertida en guerra -1568-, contra la Monarquía Hispánica, potencia hegemónia en este momento y que regía el territorio hasta la eclosión del conflicto. A lo largo de ochenta años, en los que hubo una tregua -1609-1621-, ambos estados se ensalzaron en una guerra que se saldó con la victoria holandesa en 1648, ratificada por el Tratado de Münster. Según la historiografía modernista las Provincias Unidas se impusieron en la guerra gracias a tres factores: la revolución militar, que les permitió la supervivencia entre 1568 y 1609, y tras 1621 los progresivos éxitos; la voluntad acérrima de resistir por su causa político-religiosa y, finalmente, por su apuesta por el poder naval comercial y militar. Este último estableció la supremacía naval holandesa militar -construcción de navíos, oficiales entrenados y tácticas de combate- y el control de las rutas comerciales hacia las colonias, debido, en parte, al papel de los Mendigos del Mar, corsarios holandeses que irrumpieron en el mundo colonial de la Monarquía Hispánica.

La ruptura del monopolio ibérico sobre el comercio ultramarino se dio en sus inicios por parte de los corsarios ingleses, los corsarios hugonotes franceses y los Mendigos del Mar, nombre dado por los hispánicos a los corsarios holandeses. El corso fue una iniciativa de guerra financiada por privados y respaldada jurídicamente por los estados. Los holandeses, sirviéndose primero de  los corsarios y más tarde de la marina de guerra entablaron la lucha contra  la Monarquía Hispánica tanto en el mar como en las colonias, llegando a controlar estas últimas así como el comercio atlántico y oriental.

Un factor de gran importancia para el desarrollo comercial de las Provincias Unidas fue la creación de las Compañías Comerciales en 1602 -en Inglaterra en el 1600-, unas sociedades de inversores dedicadas al comercio ultramarino que buscaron en estas agrupaciones un amparo jurídico y militar para sus acciones. Así pues, desde el marco de la Guerra de los Ochenta Años, la República Holandesa buscó una salida económica para su supervivencia en el mar y sus distintos niveles, que se iría conformando como su futuro. La prueba de cómo las Provincias Unidas dependieron del mar se encuentra en las tres guerras que sostuvo contra Inglaterra -potencia comercial y colonial- durante el siglo XVII -1652-1654, 1665-1667 y 1672-1674- motivadas por la rivalidad comercial de estos dos estados.

Algunos de los objetivos comerciales holandeses -sustituir al monopolio ibérico y asegurar la empresa-, de entre otros, se encuentran en el Contrato y alianza perpetua entre la Compañía de las Indias Orientales de las Provincias Unidas de los Países Bajos y el rey de Conchin, en 1663. Este Contrato manifestó el hecho colonizador de los holandeses durante el siglo XVII: controlar a nivel político los territorios que suministraban los productos que Europa necesitaba de Oriente por lo que, previamente, se ejercía una presión militar. Sin ésta, así como el beneplácito real -forzado por las armas o por colocar en el trono a un rey favorable-, las Provincias Unidas no habrían  obtenido las concesiones que figuran en el Contrato y que suponían  el pleno monopolio de los recursos para los holandeses.

Como muestra se pueden analizar algunas cláusulas. El tercer punto pone en evidencia que la Compañía es capaz, por los medios que sean necesarios, de asentar a quien crea conveniente en el trono de Cochin y que este será protegido por los poderes de los holandeses -hecho que se especifica más en el  séptimo punto-. El cuarto punto concede el monopolio de la pimienta y la canela -que se efectuará solo por mar según el doceavo punto- en exclusiva para la Compañía, mientras que el siguiente constata que ningún otro estado puede inmiscuirse en dicho monopolio; en el sexto punto se permite a los holandeses establecer cuantas medidas crean oportunas para asegurar el control de los dos puntos anteriores. Para la tranquilidad del rey de Cochin, se asegura su paga en el octavo punto. También se especifican las ventajas fiscales que los miembros de la Compañía recibirán respecto a los productos proporcionados. Otras medidas que los holandeses esclarecieron en el Contrato giran en torno a la religión: en el décimo-cuarto  se prohíbe la religión católica y se autoriza su persecución con previo permiso.

Con la política naval holandesa, el inmediato perjudicado fue el mundo hispánico, hasta que la Inglaterra de Cromwell la superó tras la declaración del Acta de Navegación, en 1651, -en la que se desafiaba el monopolio holandés y se afirmaba la voluntad de sustituirlo- y tras las tres guerras sostenidas -1652-1674- entre ambas  potencias.

Siguiendo a Geoffrey Parker, los europeos tuvieron éxito en la colonización por su abrumadora superioridad militar, por más Contratos e intenciones de paz y buena voluntad que afirmaran tener para con los pueblos a los que se dirigieron.

Vía| Geoffrey Parker y otros