miércoles, 3 de mayo de 2017

Turner: el pintor de la luz

La luz y el color que se difuminan son tan característico en la obra de Turner que reconoceremos sus cuadros y su influencia con facilidad

Última singladura de Temerario, de Turner
Joseph Mallord Willian Turner (Londres, 23 de abril de 1775- Chelsea, 19 de diciembre de 1851), era hijo de un hombre que se dedicaba a la fabricación de pelucas, su madre murió cuando él aún era pequeño ingresada en un sanatorio mental. Desde muy pequeño Turner, tuvo clara su vocación artística, a los 14 años ingresó como aprendiz en la Royal Academy, donde pronto sus obras llamaron la atención y comenzaron a venderse, de manera que pudo vivir holgadamente de su pintura. A los 23 años ya era académico y comenzó a viajar por toda Europa estudiando a los maestros antiguos, especialmente a los paisajistas del siglo XVII y en Italia a la Escuela Veneciana de pintura, dejándose influir especialmente por la obra de Claudio de Lorena.

La obra de Turner está mayormente compuesta por paisajes, la naturaleza es su gran protagonista, una naturaleza que con su fuerza empequeñece al hombre que poco puede hacer contra ella, un sentimiento plenamente romántico, que puede observarse por ejemplo en su "Aníbal cruzando los Alpes" de 1810.

Turner plasma este sentimiento a través de un particular uso de la luz y del color. En un primer momento pensó que su dedicación sería la arquitectura, esto le enseñó el manejo de la creación de espacios y de la utilización de la aguada. Turner es considerado uno de los mejores acuarelistas de la pintura inglesa, curiosamente utiliza el óleo de manera similar a la acuarela, consiguiendo unos colores brillantes que arrastra en largas pinceladas hasta que se diluyen en diversas gradaciones que son tan característicos de sus cuadros.

La crítica de la época alababa sus obras, especialmente John Ruskin que fue uno de sus mayores defensores, hasta que llegó a la parte final de su carrera en la que todos pensaron que Turner se había vuelto loco, pues sus obras fueron tomando cada vez más el camino de la abstracción, incrementando el grosor de la pintura y las gradaciones de color.

Turner intentaba realizar una representación directa de los objetos y de los efectos atmosféricos, "lo único que importa es dar una impresión" decía, ante las críticas de los que le acusaban de no pintar la realidad. En este sentido no es de extrañar la influencia que su obra produjo posteriormente en los pintores impresionistas.

Turner es especialista en la temática marítima, tema que se incrementa en su producción a partir de 1940. Tenía fama de ser un hombre excéntrico u un poco huraño, una prueba de ello es que se cuenta que una vez se hizo atar al mástil de un barco para vivir de primera mano todas las impresiones que causa una tormenta en el mar. A través de sus paisajes trata también temas como la esperanza, la vejez, la muerte, la pequeñez del hombre frente a la inconmensurable naturaleza, son todos temas presentes en sus obras.

Uno de los ejemplos más conocidos es el de "La última singladura del Temerario", donde el Temerario un navío que ya ha terminado sus días de servicio es conducido al puerto por última vez por un remolcador. Aquí, el barco, con su blancura que lo hace destacar adquiere una dimensión casi humana, aceptando sereno su fin. Su opuesto, el remolque negro y de vapor, es la juventud que avanza con brío. El barco avanza en dirección al espectador que siente una especie de empatía hacia él, todos entendemos la grandeza y la tristeza de una vida entregada al servicio del deber.

Hoy en día Turner es considerado un genio que hizo avanzar enormemente la historia de la pintura.

Imagen| Wikipedia

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