jueves, 7 de septiembre de 2017

Patrimonio, medio ambiente y las nuevas tecnologías que ayudan a su preservación

El medio ambiente y el patrimonio se enfrentan a profundos cambios funcionales y sociales a la hora de adaptar los paisajes del pasado a las necesidades del presente

Patrimonio, medio ambiente y las nuevas tecnologías que ayudan a su preservación
El Patrimonio de la Humanidad, ciertamente, es un concepto amplio. Así la UNESCO considera como tal a aquellos lugares del planeta (bosques, montañas, lagos, desiertos, monumentos, complejos arquitectónicos,...) que tienen un “valor universal excepcional” y, además y que satisfacen al menos uno de sus 10 criterios de selección  como representar una obra maestra del genio creativo humano, ser testimonio de una civilización ya desaparecida o ser escenario de fenómenos naturales superlativos. Sin embargo, mucho de este patrimonio debe enfrentarse cada día a muchos cambios, a veces fruto de la degradación natural y otras veces generadas por la mano de obra humana.

Frente a ello han ido surgiendo diferentes programas que tratan de preservar el patrimonio y el medio ambiente y adaptarlo a los cambios continuos que la sociedad demanda. Esta problemática poco a poco se esta incorporando a los textos legales de  numerosos países que como España, Francia o Bélgica han terminado por recoger el termino de bienes culturales-medioambientales como aquellos que incorporan el valor cultural al medioambiente o implican el valor ambiental en la expresión o manifestación cultural.

La propia ley del Patrimonio Historico Español en sus artículos 14 y 15 recogen como bienes inmuebles del patrimonio Histórico dos categorías como son el Jardín Histórico como el espacio ambiental que contiene elementos naturales y cuya relevancia reside en su pasado histórico o sus propiedades sensoriales, estéticas o botánicas. Y el sitio Histórico como el paraje natural vinculado a acontecimientos o recuerdos del pasado, a tradiciones populares, creaciones culturales o de la naturaleza y a obras del hombre, que posean valor histórico, etnológico, paleontológico o antropológico. En el mismo plan se recogen programas para evitar el deterioro de estos bienes como son el análisis enfocado a la prevención de riesgos para el patrimonio cultural y el medio ambiente, la monitorización de contaminantes y variables medioambientales y estudios de los efectos del medioambiente sobre los bienes culturales, mejoras en la eficiencia energética de los inmuebles que son o contienen bienes culturales o el estudio sobre los efectos del cambio climático en el entorno y la conservación de los bienes culturales.

El crecimiento urbano y rural a menudo a terminado degradando el medio pero también ha sido una oportunidad  más para recuperar aquellos paisajes antes ignorados y poco protegidos.
En otro reciente estudio, recogido por el diario El País, se han señalado varios lugares en donde  el desarrollo mal planificado del turismo, el acceso descontrolado de visitantes y la escasa conciencia ecológica han deteriorado estos lugares, y como ello ha provocado la puesta en marcha de planes. Sitios como Cartagena, una de las primeras ciudades de América Latina en desarrollar desde el gobierno un programa de adaptación al cambio climático. El Plan 4C (“Una Cartagena Competitiva y Compatible con el Clima”), que consta de cinco estrategias: barrios adaptados al cambio climático; protección del patrimonio histórico; adaptación basada en ecosistemas; turismo comprometido con el cambio climático; y puertos e industria compatibles con el clima. Parecido proceder hubo en la reserva natural de las islas Galapagos donde se procedió a zonificarse  las áreas protegidas para asegurar un desarrollo sostenible.

En otros lugares como la Reserva de Mata Atlantica del Sudeste (Brasil) la protección del sitio viene de la sociedad civil a través de la Rede de ONGs da Mata Atlântica, una alianza que congrega a unas 300 ONG que actúan en defensa de este ecosistema brasileño. A medio camino entre lo público y lo privado se procedió en el proyecto conjunto del BID y la Corporación Nacional Forestal permitió recuperar los jardines ancestrales de la Isla de Pascua. Pero quizás han sido la acción de las librerías virtuales en 3D como CyArk, el mejor ejemplo de como las nuevas tecnologías pueden ayudar a proteger estas formas de bienes inmuebles a causa de  desastres naturales, guerras, terrorismo, crecimiento urbano descontrolado o el paso natural del tiempo. Otro ejemplo de colaboración entre nuevas tecnologías y protección del patrimonio es el Monitoring Heritage System, donde se puede monitorizar a través de con sensores con el objetivo de asegurar la sostenibilidad del Patrimonio. Un sistema por otra parte incorporado al programa de Telefónica Smart Patrimonio.

El turismo cultural es una de las vías escogidas para promover un lugar, pero en ocasiones resulta perjudicial para la proteccion del lugar. Frente a ello ha surgido el turismo sostenible o ecoturismo.
No existe una única vía para intervenir en estos centros históricos y evitar la degradación del paisaje debido a la acción natural o humana. Las nuevas tecnologías pueden evitar en buena medida esta situación, pero lo que no hay duda es de la necesaria colaboración entre los Estados, las empresas y la sociedad civil para proteger y ayudar a preservar el Patrimonio de la Humanidad.

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