martes, 12 de septiembre de 2017

Puna argentina: el Jurassic Park microbiano

Los estromatolitos vivían en ambientes tropicales y al nivel del mar

Laguna Socompa, a 3.500 metros sobre el nivel del mar, en la Puna de Salta
María Eugenia Farías es bióloga especializada en microorganismos. En el 2009 junto a su equipo descubrió en la Puna salteña de Argentina diminutas bacterias conocidas como estromatolitos, en condiciones sumamente hostiles para el desarrollo de la vida. A partir del hallazgo asombroso, la noticia repercutió en todos los medios del mundo.

¿Qué son los estromatolitos?

En primer lugar, la vida surgió hace unos 3.800.000 mil millones de años. Las primeras formas complejas eran bacterias anaeróbicas, estos organismos liberan oxígeno al ambiente formando así la capa de ozono que hoy en día conocemos. La capa de ozono es imprescindible para la existencia de los habitantes del planeta ya que nos protege de meteoritos y Rayos UV. Estas primeras bacterias, son los llamados estromatolitos, los mismos tuvieron un papel principal en la transformación del planeta tal y como lo conocemos. 


Estromatolitos fósiles

Si bien se hallaron estromatolitos vivos en diversos puntos del globo, éstos vivían en ambientes tropicales y al nivel del mar. El descubrimiento de estromatolitos en condiciones donde hay alta radiación ultra violeta, baja tensión de oxígeno, gran contenido de arsénico, salinalidad en el agua, fuertes cambios de temperatura y  vientos, significó una descubrimiento sin precedentes para la comunidad científica, ya que dichas condiciones son las que pudo haber tenido esa Tierra primitiva de hace miles de millones de años atrás.

Puna argentina y Marte ¿la misma cosa?

Los científicos aseguran que las condiciones ambientales severas en la altura puneña habrían sido similares cuando el planeta Marte hace miles de millones de años gozaba de buenas condiciones. Asimismo, Farías señala que las fotografías tomadas por los robots en Marte son muy parecidas al tipo de paisaje que se encuentra en la localidad de Socompa, el área de estudio. Más aún, los nuevos descubrimientos muestran que  meteoritos provenientes de Marte presentan claras señales de actividad orgánica en la roca.

Imagen de María Eugenia Farías
¿De dónde vienen los estromatolitos?

Con estas evidencias, María Eugenia Farías y su equipo plantean que la vida en la tierra pudo originarse en el planeta Marte debido a varias razones: en primer lugar es el planeta más cercano a la Tierra. En segundo lugar, Marte hace miles de millones de años no era un planeta rojo, sin oxígeno y con presencia de agua en estado sólido.

Los científicos parten de la premisa según la cual la Puna salteña tendría el mismo hábitat de Marte hace miles de millones de años. Si la teoría se confirma, un requisito es que las “bacterias voladoras” que viajarían en los meteoritos, tendrían como requisito fundamental el ser demasiado fuertes para resistir las condiciones de un ambiente hostil como es el espacio exterior. Los estromatolitos cuentan con esta característica.

Turismo científico y divulgación

“El científico que descubre algo debe hacerse cargo de su descubrimiento frente a la sociedad”. Farías comenta que solo tenía dos caminos para continuar sus estudios en el área: la primer vía era seguir el camino “normal”, es decir, investigar a las bacterias, publicar los resultados en revistas científicas internacionales ya que éstas tienen más alcance, y por último comentar el descubrimiento con colegas en congresos científicos, charlas académicas, etc. En suma, el objetivo de llegada es un público especializado en la temática.

Sin embargo, Farías y su quipo optaron por otro camino. El más difícil: la divulgación científica. Un descubrimiento científico cuando es divulgado en los medios tiene un impacto turístico y global. Comprendieron que si querían seguir investigando en el área de Socompa y Laguna Diamante, debían hacerles saber a la comunidad entera que ese hallazgo sí era importante debido a que iba aportar nuevo conocimiento para comprender nuestro origen en la galaxia.

Además de la problemática del financiamiento para continuar con las investigaciones, factores como la contaminación y la extracción del agua para las empresas mineras que operan en la zona, estaban afectando severamente el nicho ecológico de los estromatolitos y su posibilidad de supervivencia.

Por tal motivo, los científicos consideraron que hacía falta pedir al Estado Nacional su intervención en la promulgación de leyes proteccionistas que salvaguarden a los estromatolitos para que sean declarados patrimonio nacional.

No obstante, el equipo dirigido por Farías consideró que ello no era suficiente, sino que la comunidad entera de la localidad Tolar Grande debía estar al tanto de los acontecimientos que se estaban llevando a cabo en su territorio. Por ello Farías comenta que los primeros que supieron del hallazgo fueron la comunidad. Incluso, los científicos pidieron “permiso” a la Pachamama para realizar las investigaciones. De esta manera se instruyó a la colectividad para que sean ellos los guías de lo que se denominará como la ruta del “origen de la vida”.

Autora| Paula Funes

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