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martes, 17 de octubre de 2017

Los museos y su dimensión social en siglo XXI

El museo debe ser el motor que permita a la sociedad perseguir un futuro más humano y caritativo

El museo del Prado, si no el primero, es el más importante y conocido museo español
Está muy estudiado, pero no por ello resulta una obviedad. Los museos nacieron en tiempos de la Ilustración para poner al alcance de las élites el conocimiento y el disfrute que proporcionan el saber y la cultura. Más tarde se extendió al conjunto de la “nación” con el fin de proporcionar la visión idílica de una sociedad homogénea. Hoy, esta visión, si no superada, quizás deba superarse por cuanto a la llamada nación (que nunca fue homogénea) se le han superpuesto otras instituciones y organismos que democrática o no democráticamente hacen inútil el discurso de la nación autosuficiente y gobernada para sí misma. Pero así como el museo del siglo XVIII reflejaba un momento social propio de su tiempo el museo del siglo XXI deberá adaptarse un nuevo discurso social.

Muchos son los estudios, pero en España el más importante es el que emana del Laboratorio Permenante de Púbico de Museos que sostiene que el museo deberá ser un centro dinamizador de la sociedad abierto al diálogo con los diversos movimientos sociales, así como de un actor de cambio social y de conciencia crítica, y una institución abierta a la participación del derecho ciudadano al acceso a la cultura y al patrimonio. De esta forma, el museo del siglo XXI será aquél que consiga conjugar los siguientes objetivos.

El museo intercultural debe de poner en virtud la existencia de una sociedad abierta, plural en sus ideas y formas culturales
En primer lugar, debe ser un museo abierto asociado al ocio familiar y al tiempo libre. Un museo proactivo que buscará atraer al público abriendo sus puertas y construyendo actividades adaptadas al interés del visitante. Para que todos entiendan y se acerquen, hablará más idiomas, mejorará su relato e imagen gráfica y adecuará sus condiciones de acceso y visita.  En segundo lugar, será un museo accesible que elimine las barreras físicas, sensoriales e intelectuales para garantizar una óptima accesibilidad, tanto a sus instalaciones como a sus contenidos a las personas con discapacidades físicas, sensoriales e intelectuales, a enfermos hospitalizados, a población mayor en residencias e incluso a probación reclusa o en programas de reinserción. Lugar que convierta al museo en un espacio de integración y sin barreras  adaptado a todos los colectivos que quieran ir a disfrutar del museo. En tercer lugar, también será un museo intercultural que fomente las relaciones entre culturas y grupos sociales y ponga en valor la dimensión intercultural del patrimonio. Para ello adoptará un lenguaje incluyente, difundirá rasgos identitarios de los colectivos inmigrantes y organizará actividades que ayuden a comprender los procesos migratorios. 

En cuarto lugar, será un museo inclusivo capaz de favorecer la cohesión social y combatir la exclusión, la discriminación y la desigualdad. Para ello se dirigirá a personas con trastornos mentales, drogodependientes, o personas que se encuentren por debajo del umbral de la pobreza. Se trata de hacer del museo un espacio  de conocimiento, interacción, comunicación y proyección al servicio de toda la sociedad, donde todos  los colectivos socialmente vulnerables  encuentren programas adaptados a sus necesidades. Y, por último, será un museo sostenible capaz de comprometerse con el medio ambiente y de conservar el patrimonio para las generaciones futuras, buscando concienciar y difundir hábitos sostenibles. Para ello hará visible una política ambiental en el museo (mejorando su gestión, reciclando y buscando la eficiencia energética) y contribuirá a concienciar sobre  la protección del medio ambiente organizando actividades  sostenibles. Para lograrlo se profundizará en la implantación de hábitos sostenibles basados en la reducción del consumo, la reutilización y el reciclaje y la implantación de sistemas de gestión ambiental.

La nueva sede de la Academia de las Ciencias de California, ubicada en el parque Golden Gate (EEUU) y diseñada por Renzo Piano, es el museo más sostenible del mundo en la actualidad
De esta forma si como sugiere Hugues de Varine “no tiene otros límites que no sean los límites del hombre”, el museo del siglo XXI debe estar al servicio de una sociedad dedicada a perseguir un futuro mejor y no únicamente al deleite visual de unos pocos.

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