sábado, 16 de diciembre de 2017

CodeTalkers: los nativos americanos que reclutó Estados Unidos para ganar a los alemanes y luego a los japoneses

El gobierno de los Estados Unidos utilizó en las dos Guerras Mundiales a nativos americanos para poder encriptar sus claves ante sus enemigos

Gracias a la utilidad de los idiomas nativos, también se empezaron a utilizar otros como el comanche o el cherokee
Durante la I y la II Guerra Mundial Estados Unidos consiguió una ligera ventaja sobre sus enemigos gracias al encriptado de sus mensajes y a la imposibilidad de que alemanes y japoneses no consiguieran descifrarlo. Nos referimos en este caso a los locutores de claves choctaw de la I Guerra Mundial y al Código Navajo de la II Guerra Mundial.

Los locutores de claves choctaw participaron en la 2ª batalla del Somme, en 1918. Los alemanes habían conseguido pinchar las líneas telefónicas de los estadounidenses y capturar a parte de sus mensajeros. Utilizaban sobre todo términos militares especiales de su propia lengua.

En el 142º Regimiento de Infantería un capitán observó que dos de sus soldados, dos indios choctaw, hablaban una lengua que no conocía. Les preguntó en qué idioma hablaban y si había más gente en el ejército que lo hablase. En ese momento se dio cuenta de la importancia de este hecho.

Les mandó que transmitieran un mensaje a los cuarteles donde había otros choctaw, que en seguida lo tradujeron al inglés. Fue en ese momento cuando se creó el escuadrón telefónico choctaw, con 19 de estos indios. Parte de ellos ya se conocían de Oklahoma.

Esta lengua ofrecía la ventaja que no se hablaba por grupos muy extensos ni tampoco tenía registro escrito. Debido al éxito de este lenguaje, se enviaron a varios choctaw a distintos puntos estratégicos. Parece ser que los alemanes nunca consiguieron descifrarlo y decían que los estadounidenses habían creado una lengua para hablar debajo del agua.

Los choctaw no disponían en su idioma de todos los términos modernos que podrían utilizarse durante la guerra, así que tuvieron que crear otro código dentro de su propio código. Esto complicó más a sus enemigos la posibilidad de traducir el idioma choctaw.

Francia no reconoció el mérito de estos soldados hasta 1989 con la Orden Nacional del Mérito, y Estados Unidos no hizo lo propio hasta 2008 con la Ley de Reconocimiento de Locutores de Claves, aprobado por el Congreso.

Es curioso comprobar cómo los choctaw eran reprendidos en las escuelas por hablar su idioma por las políticas de asimilación que se aplicaron en su época por parte del gobierno pero a la vez se demandaba su presencia y uso en las filas del ejército.

Algo parecido ocurrió durante la II Guerra Mundial. En 1942 Philip Johnston, hijo de una familia misionera protestante y criado durante parte de su infancia en una reserva de indios navajos. Un día por la radio escuchó que la división armada en Luisiana intentaba crear un código secreto junto con los nativos para utilizarlo en el frente del Pacífico, ya que los japoneses conocían perfectamente el inglés y cualquier código creado a partir de él.

Se dirigió a Camp Elliot y propuso su idea al teniente coronel James E. Jones. Se hizo un programa piloto con 200 navajos pero luego sólo se reclutó a 29: eran los “CodeTalkers”. Gracias a su aportación, su idea llegó a reclutar a 420 navajos como locutores de claves de los 30.000 que había en la comunidad navaja.

Inicialmente se crearon 211 términos, pero con el uso vieron que existían ciertas carencias, por lo que se ampliaron a 411 términos para evitar que los japoneses los descifraran. Nunca se puso por escrito, lo que suponía que descifrarlo era aún más difícil.

Los “CodeTalkers” también luchaban, no solo descifraban y codificaban los mensajes. El Código Navajo fue utilizado en batallas como la de Guadalcanal o Iwo Jima. Surgió el problema que algunos compañeros de ejército los confundían con los enemigos, así que tuvieron que asignarles guardaespaldas. El último de los “CodeTalkers”, ChesterNez, murió en el 2014.

Los nativos americanos no consiguieron la nacionalidad estadounidense hasta 1928, incluso habiendo luchado 12.000 de ellos en la I Guerra Mundial. Se ofrecieron voluntarios porque en su cultura es un deber luchar por defender la tierra y su cultura. Tal como indicó el comandante Howard Connor, de la 5ª División de Marines: “sin ellos la victoria no hubiese sido posible”.

Imagen| Soldiers

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