miércoles, 28 de febrero de 2007

El agua para los romanos ( VI )
El agua del poder

En época de la República se construyeron cuatro acueductos. Su creación fue debida tanto al aumento de recursos económicos, fruto de las conquistas, como a las necesidades de las ciudades. Cinco fueron los que se construyeron en la época de los Julio-Claudios, ya en época imperial, que respondían a las necesidades de la capital. Con Trajano comenzaría a gestionarse todo el sistema de abastecimiento de aguas. Alejandro Severo fue el promotor del undécimo y último acueducto de Roma.
El mecenazgo de las aguas sólo podía ser desempeñado por el Estado, ya que la construcción de los acueductos era muy cara. Se convirtió en un medio privilegiado de promoción personal.
Tras la caída de Roma, los acueductos lograron sobrevivir hasta el año 537, cuando el bárbaro Vitiges, para asediar la ciudad defendida por Belisario, cortó las traídas de agua para acelerar la rendición.


La administración de las aguas

La vida de los acueductos no sólo dependía del talento de los ingenieros, sino también de una voluntad política eficaz, de la continuidad de una administración cualificada, como los curatores, y de su personal, como los acuarii o “funcionarios del agua”. Las principales tareas de esta administración eran velar por la construcción de los acueductos, mantener regularmente en buen estado las canalizaciones y administrar las concesiones del agua. Para evitar los posibles fraudes, en época de Frontino existía ya todo un sistema de inspección y represión.

El agua para los romanos ( V )
Las reservas: las cisternas y otros depósitos

En los primeros años de la República, Roma sólo disponía del agua que procedía directamente de la naturaleza. Así que para garantizar la continuidad del suministro en tiempos de sequía se recogía y conservaba el de la lluvia. Para ello, los romanos disponían de unas reservas privadas que se llenaban gracias al sistema del compluvio (vertiente del tejado) y del impluvio (recipientes que recogía el agua). El agua recogida de almacenaba en una cisterna para su uso diario. También existían una serie de reservas públicas, ya que los pozos y las fuentes podían quedarse sin agua durante las estaciones secas. Las autoridades hicieron construir depósitos públicos de gran capacidad, que se alimentaban tanto de las aguas de los acueductos como de las lluvias. Esta agua, antes de llegar a los consumidores, sufría un proceso de decantación que la purificaba en parte.
La construcción de las cisternas de grandes dimensiones solía hacerse con mucho cuidado, ya que debían soportar la presión interna del agua. Para impedir las filtraciones se empleaba el opus signinum, que era una mezcla de cal y arena de teja. Se distinguían tres tipos de cisternas: cámaras con pilares, cámaras abovedadas sin pilares y otras con varias unidades adyacentes para un sistema de decantación. El agua era sacada con ruedas hidráulicas o por el sistema del caracol a la terraza, desde donde se conducía por canales a la ciudad.

La conducción: los acueductos

El primer paso antes de comenzar un acueducto era buscar un punto de partida idóneo, preferiblemente en un lugar elevado donde el agua fuese siempre pura, abundante y regular. Una vez garantizado esto, se construía un embalse, si era necesario, cuya agua pasaría a un depósito donde se acumulaba y reposaba antes de partir hacia el acueducto. Los estanques donde se recogían no eran muy diferentes a las grandes cisternas, aunque de menor tamaño. Su función principal era elevar un poco el nivel del agua inicial y decantarla. Después, el agua circulaba por el specus, que eran canales cubiertos, herméticos y la mayoría de ellos eran subterráneos.
El siguiente paso era calcular la pendiente y trazar el recorrido del specus. El agua correría por él sin presión, únicamente a favor del potencial gravitatorio. Para hallar la pendiente se servían de la groma y el chorobates, utilizados en los trabajos de nivelación.
Los obstáculos unas veces eran evitados y otras salvados directamente por medio de grandes obras como puentes, sifones, túneles. A veces aparecían algunos defectos como malas elecciones del terreno, rupturas de la pendiente, etc.

La difusión: tuberías y depósitos
En las piscinae limariae se depositaba el agua que venía de los acueductos, donde se filtraba de nuevo el líquido antes de pasar a la red de canalizaciones que la llevarían a su destino: las fuentes públicas, las termas y otros servicios del Estado y los particulares. Las canalizaciones podían ser de madera, arcilla... ya que el plomo era peligroso según los romanos porque acarreaba “enfermedades saturninas”.


La Evacuación: las cloacas
El final del recorrido estaba en las cloacas, que con un sistema parecido al de los cuniculi, evacuaban las agua negras de la urbe. No hay que dejarse engañar ya que estos sistemas de cloacas no eran tan eficaces como los actuales. En otros casos, el drenaje de la ciudad se hacía por unos canales sitiados junto a los acerados.

martes, 27 de febrero de 2007

El agua para los romanos ( IV )
Los baños y las termas
En un principio existieron en las casas unos cuartos de baño sin comodidades consistentes en un mediocre sistema de calentamiento instalados en pequeñísimas habitaciones. Con el paso del tiempo, fueron apareciendo los primeros baños públicos (los balnea) destinados únicamente a bañarse.
Se fueron introduciendo progresos en los balnea como la calefacción, importada en el siglo I a.C. por C. Sergio Orata de Asia Menor, consistente en una cámara calorífera alimentada por una especie de fogón en un horno abovedado. El calor y el humo salían por unos tubos llamados tibuli. El calor de las calderas se utilizaba también para el calentar el agua que posteriormente ocuparía las piscinas, aunque también las había de agua fría, y para mantener su calor una vez llenas.
Los balnea tuvieron un enorme éxito. Su construcción continuó sin cesar incluso en la época de las grandes termas. En su interior se desarrollaban diferentes actividades como nadar en agua fría, ya que según habían descubierto los griegos, el principio mismo de los balnea era la alternancia entre calor y frío. También se hacía gimnasia, formando todo parte de un recorrido ritual.
Los romanos del siglo II a.C. eran muy pudorosos, pero con el paso del tiempo y el cambio de la mentalidad incluso llegarían a bañarse hombres y mujeres en una misma sala.
Agripa construyó un balnea en el Campo de Marte que era abastecido por un acueducto especial. Nerón perfeccionaría este modelo y Trajano los rodeó de un vasto recinto con cuatro puertas, que los convertía en un mundo aparte.
El agua para los romanos ( III )
El agua de los placeres

El agua era usada por los como elemento ornamental de palacios y ciudades. En las grandes residencias disponían de fuentes en los comedores de verano; en los jardines se usaba para regar las plantas de los viridaria, también en los estanques, cascadas y fuentes. Los euripos eran largos estanques en forma de canales, públicos o privados, que simbolizaban el mar.
En los espectáculos el agua jugó un importante papel, principalmente en las naumaquias, que eran representaciones históricas de las más grandiosas batallas navales. Su moda desapareció con los Flavios.
Existieron otros artefactos que funcionaban con este fluido. Tal es el caso de las clepsidras, que eran relojes de agua que se usaron como ornamento; o el del órgano hidráulico, que posiblemente fuese inventado por Ctesibio.
Las ciudades, por lo general, estaban adornadas con fuentes de gran belleza. Menores eran los casos de aquellas que poseían nymphaea, que eran unas grutas dedicadas a las ninfas.

lunes, 26 de febrero de 2007

El agua para los romanos ( II )
El agua útil. Higiene y seguridad
El fuego era uno de los elementos de la vida cotidiana, así que era frecuente la aparición de incendios. En Roma se creó un servicio oficial y público de lucha contra el fuego, que dependía de los tribunos y los ediles. Los bomberos de Roma estaban constituidos por esclavos instalados en puntos estratégicos, como las puertas de la ciudad o las murallas, para poder intervenir lo más rápidamente posible en todos los puntos de la urbe. Estos bomberos también actuaban como policías municipales. Posteriormente, los encargados de la seguridad pública serían reclutados de los libertos, y a fines del siglo III directamente de los ciudadanos.
Los vigiles de Roma se repartían en siete cohortes de mil hombres distribuidos a su vez en siete centurias. En total había una cohorte por cada dos regiones (barrios o distritos). El puesto central era un cuartel al que correspondían dos puestos de guardia.
El trabajo de los bomberos consistía en la vigilancia, mediante rondas continuas; y la extinción del fuego, que se hacía formando cadena y arrojando cubos de agua sobre las llamas. Otra forma menos usual era el empleo de bombas de agua, inventadas por Ctesibio, cuyo alcance era de unos veinte metros. En los casos de mayor gravedad, para evitar la propagación del fuego, el prefecto y su estado mayor podían decidir echar abajo las casas y construcciones circundantes.
En lo que respecta a la higiene, los romanos disponían tanto de letrinas domésticas como públicas. Las primeras eran simples placas agujereadas sobre dos soportes de mampuesto o simples agujeros en algún cuchitril. Las segundas, que eran colectivas, consistían en salas espaciosas, a lo largo de cuyas paredes corría una banqueta de mármol con una serie de agujeros ovoides. El agua fluía sin cesar por unos canales situados debajo y delante de los asientos. Los foricarum conductores eran los encargados de la vigilancia y la salubridad de las letrinas.
Roma era una ciudad sucia ya que los canales de la Cloaca maxima no llegaban a todas las calles. Para deshacerse del agua sucia había que bajar de los pisos y arrojarla en los sumideros más próximos o en la cuneta. La gente menos cívica frecuentemente lanzaba los excrementos por la ventana. Las inmundicias se acumulaban por todas partes y el agua sucia se evacuaba mal, pero normalmente era por negligencia de los ciudadanos ya que Roma era una ciudad bien drenada.
El agua para los romanos ( I )
El agua en sus casas e industrias
Los gobernantes de fines del IV a.C. decidieron que Roma dispusiera diariamente de agua pura para que sus ciudadanos no tuviesen que depender de las lluvias, del Tíber o de los manantiales. Instalaron por sus calles una serie de lacus para el abastecimiento de sus ciudadanos. Las insulae, que eran bloques de casas populares, también dispusieron de estas fuentes públicas para contribuir al bienestar de la ciudadanía. Se convirtieron en puntos de encuentro forzoso de los vecinos, ya que tenían que recoger el agua de la fuente y transportarla a sus casas. En las casas ricas esto era labor de los esclavos o de profesionales contratados para ello (los aquarii). Para su transporte usaban cadus, ánforas y cubos hemisféricos de metal, que posteriormente eran derramados en grandes dolia en las que se reservaba.
En las casas el agua se usaba para lavar la ropa, aunque normalmente se hacía en las fuentes; para la limpieza de la casa, si bien se limitaba a un barrido en seco; para el aseo, aunque solía hacerse en las termas públicas. Para tan reducidas necesidades eran pocos los recipientes que se usaban, pero los más frecuentes fueron las palanganas, los aguamaniles y, en las casas con mayor poder adquisitivo, objetos de plata. En muchas ocasiones, estas piezas se ofrecían a los muertos y a los dioses, o eran utilizadas en abluciones tradicionales antes de los banquetes o comidas importantes. En las cocinas el agua se vertía en las marmitas y se colocaban en un trípode directamente sobre un brasero para la cocción de los alimentos. También se usaba para rebajar el vino, que era demasiado espeso para poder beberse sin más. Estas mezclas se realizaban en grades cráteras. Normalmente el agua solía consumirse pura, aunque los romanos preferían beberla tibia en vez de fresca. Para mantener su temperatura se depositaba en los miliaria o fogoncillos especiales.

Las industrias exigían una cantidad bastante mayor de agua que las casas. Por ejemplo, los bataneros la usaban para lavar las telas y las prendas de ropa que la clientela les confiaba. Pero su labor principal era limpiar la lana bruta que les llegaba.
Autor: JAC

domingo, 25 de febrero de 2007

La Roma Republicana (327-70 a.C.): Guerra e Imperialismo.

La victoria en la guerra reportaba monumentos conmemorativos a las ciudades que llenaban de laus o gloria a su promotor.
Recreación de una batalla del ejército romano.
Todas las primaveras el Estado romano movilizaba su ejército para combatir contra sus vecinos. La lucha ocupaba un lugar importante en la formación del aristócrata romano adolescente y adulto. Según Polibio, no se podía acceder a un cargo político importante en Roma sin haber completado una serie de campañas militares. Así, por ejemplo, los hombres con un futuro político por delante accedían al cargo de tribuno militar por elección o selección. El acceso al consulado llevaba consigo mucha responsabilidad, tanto en el poder político como en la guerra, de modo que era normal que uno de los cónsules fuera a la guerra cada año. La valentía y el éxito en las campañas bélicas eran fuentes de gloria, aunque el conocimiento de leyes y oratoria también eran importantes para el acceso a cargos públicos importantes.

sábado, 24 de febrero de 2007

Difusión del Patrimonio de Llerena
La Comunidad de Extremadura es una de las que más dinero invierte de España en promocionar su Patrimonio. Entre su repertorio propagandístico cuenta con múltiples guías, cuñas publicitarias en distintas televisiones y emisoras de radio, folletos informativos, etc.
Llerena, junto con Plasencia, Cáceres, Trujillo, Badajoz, Mérida, Zafra…, ocupa cierto lugar destacado en el programa de fomento turístico. La Junta de Extremadura incluye a este pueblo y a su comarca dentro de numerosas rutas. La mayoría de éstas vienen organizadas en itinerarios de diferente contenido cultural.
Uno de los recorridos está destinado a dar a conocer el Patrimonio Histórico-Artístico de Extremadura, que ofrece varias opciones. Por ejemplo, Llerena aparece en la Ruta de Fin de Semana de la Campiña Sur, que señala, de la localidad, las muestras de arte legadas por la Diócesis de la Orden de Santiago, presente en Llerena desde el siglo XIII, sin olvidar la huella histórica dejada por otras culturas, como la romana (yacimiento de la ciudad de Regina), la visigoda (alcazaba árabe de Reina), etc.
Otra posibilidad es la visita de pueblos agrupados por las evidencias de diferentes épocas históricas. En este caso la localidad aparece integrada en la ruta del arte romano, hispano-visigodo, islámico, mudéjar, gótico y en la de los siglos XVII y XVIII.
Llerena se incluye también en otras importantes rutas, de envergadura nacional, como la de Pueblos Blancos y la Mudéjar. En concreto, el itinerario dibujado por los Pueblos Blancos del sur de Badajoz engloba a las localidades de Zafra, Fregenal de la Sierra, Jerez de los Caballeros, Llerena y Azuaga. Es presentada al viajero como “un intenso recorrido por la Historia, marcado por paredes encaladas y limpias plazoletas, bellos palacios, iglesias y castillos repletos de presagios”.
También se baraja la posibilidad de que sea incluida en la Vía de la Plata en un futuro. El trayecto de dicha ruta más cercano a Llerena es el Tramo V que recorre las poblaciones de Monesterio, Fuente de Cantos, Zafra, Almendralejo… dejando a un lado la localidad que se está tratando.

El ecoturismo es otra fuente de atracción turística. En el caso de la Campiña Sur se aprecia un gran contraste entre una zona de llanuras y otra de serranías, formada por las últimas estribaciones de Sierra Morena. Nos ofrece un peculiar panorama: el atractivo paisaje presenta una flora y fauna propias del clima mediterráneo moteado de yacimientos arqueológicos y conjuntos históricos.
Se dibuja una trama de multitud de senderos que unen todos los pueblecitos y aldeas cercanos a Llerena. El más notorio y difundido es la Ruta del Rey Jayón. Parte de Llerena, con la visita de su Casco Antiguo, y finaliza en la Mina de la Jayona (Fuente del Arco), que fue declarada Monumento Natural en 1997, pasando a formar parte de la Red de Espacios Naturales Protegidos de Extremadura.
a Asociación de Senderismo Tomillo y Orégano (ASTOL) se reúne cada fin de semana para realizar un recorrido distinto. Poniéndose en contacto previamente con alguno de sus componentes o con su director se pueden realizar excursiones organizadas por ellos.

Recientemente se está potenciando también en Extremadura las visitas de carácter gastronómico, ámbito según el cual la Comunidad Autónoma se divide en diferentes itinerarios. Llerena se encuentra dentro de la llamada Ruta del cordero, que incluye prácticamente toda la Campiña Sur extremeña. En ella se ofrece una gran variedad de platos cuya base es la carne de cordero como la caldereta extremeña, la pierna asada, la chanfaina, etc. Pero no sólo se pueden saborear estos manjares, además hay una gran variedad de platos típicos de cada pueblo. En Llerena, el señorío de la Orden Militar de Santiago dejó su huella en la cocina con su recetario típico. Así, se propone la degustación de los platos de caza mayor y menor, de cerdo y un amplio repertorio de dulces, con especial atención a los que ofrecen las monjas del convento de Santa Clara.

Últimamente, se viene celebrando cada año una muestra tradicional de la matanza extremeña, por el mes de marzo. La matanza del cerdo fue convertida en fiesta pública y popular por los avatares religiosos acarreados por la Santa Inquisición, en época medieval, que obligaron a los judíos y a los musulmanes conversos al catolicismo a efectuarla en público para corroborar su conversión. Esta fiesta atrae a numerosos visitantes. En la Plaza Mayor se reproduce todo el ceremonial de la matanza. Después se dan a probar las exquisiteces del cerdo entre bailes y folclore extremeño. La celebración ha sido beneficiosa ya que se produce una gran afluencia de turismo. Por lo general suele ser gente de la tercera edad, que acuden en excursiones organizadas.
Otra fiesta de características similares a la anterior es la que tiene lugar cada 8 de septiembre, día de Extremadura, en el tradicional barrio del Pilar. Allí se desarrollan diversas actividades festivas: bailes regionales, concursos gastronómicos y competiciones deportivas. La noche es amenizada con una verbena popular.
Festejos de interés son también los Carnavales, la Semana Santa, la Romería de San Isidro Labrador, el Corpus Cristi, etc. Pero los que convocan a más cantidad de visitantes son la celebración del día de la Virgen de la Granada (durante la primera quincena de agosto), patrona de Llerena; y la Feria de San Miguel, en la última semana de septiembre. Las dos atraen a un gran número de visitantes de diversa procedencia.
En las fechas previas a las fiestas de la Virgen de la Granada, y con motivo de éstas, se publica cada año una revista que trata diversos temas. Los más frecuentes suelen ser los relacionados con las cuestiones locales, la historia, la cultura… de Llerena. También suele contener diversos relatos, tanto en prosa como en verso, escritos por los ciudadanos. A su vez, esta revista cumple una gran labor propagandística para la atracción del turismo, que al navegar por sus páginas se va quedando encantado de la cultura y la historia llerenenses, entre otras cosas.
Los departamentos de Geografía e Historia de los Institutos de Educación Secundaria de Llerena, el Archivo Municipal y el Cronista Oficial de la ciudad convocan anualmente (desde hace 3 años) unas Jornadas de Historia. En cada reunión se tratan temas diferentes relacionados con la Historia de España y de Llerena. En ellas participan las entidades patrocinadoras, los profesores y la ciudadanía en general.
Internet es otra gran vía en la que se da a conocer Llerena. Hay multitud de páginas dedicadas a dar a conocer su Patrimonio y su gran abanico de posibilidades turísticas. La página oficial es www.llerena.org.

Se planea actualmente la apertura de un museo local, aunque sólo se queda en un proyecto por el momento. Para su ubicación se barajan principalmente dos posibilidades: el actual Hospital de San Juan de Dios, que también quiere ser convertido en biblioteca municipal; y el convento de Santa Isabel, del que sólo quedan el coro y el sotocoro de su iglesia. El resto de este edificio fue derribado en 1837, durante la desamortización de Mendizábal, para la construcción de la plaza de abastos.

Otra actividad que viene realizando el Ayuntamiento de Llerena para dar a conocer su ciudad es su presencia en las ferias de otras localidades. Por ejemplo, este año (2003) ha participado en el III Encuentro Andalucía-Extremadura celebrado del 14 al 17 de marzo en Guadalcanal (Sevilla). En esta edición, al igual que en las dos anteriores, el Ayuntamiento ha contado con un stand propio de 12 metros, donde se han montado 7 paneles con fotografías de su patrimonio, arte mueble, arte mudéjar, fiestas y proyectos.
Otras prestigiosas ferias dedicadas al sector turístico en las que ha participado son: FITUR (Feria Internacional del Turismo), que se celebra anualmente en Madrid (el stand de Llerena está situado en el de la Junta de Extremadura); FECSUR (Feria de Muestras de la Campiña Sur Extremeña), que se realiza en Azuaga; y en Expocomarca Campiña Sur, que se celebró en octubre del 2000.

El Ayuntamiento tiene abierta una oficina de turismo durante todo el año al servicio de los visitantes, cuya finalidad es:
- La información turística sobre Llerena y su comarca.
- El asesoramiento sobre recorridos por la Comarca de la Campiña Sur.
- Información turística sobre Extremadura.
- Contactos con otras oficinas de Turismo de Extremadura.
- Y ofrece visitas guiadas por Llerena mediante concertación telefónica con al menos dos días de antelación.

Accesos y comunicaciones

La principal carretera que pasa por Llerena es la N-432, que le sirve de nexo con la N-630. El estado del firme de esta calzada es bueno y su trayecto es muy recto. Otras carreteras secundarias, pero que enlazan a la ciudad con su comarca, son la provincial 413, que comunica a la población con Herrera del Duque hacia el norte y con la N-630 hacia el sur; y la comarcal 437 que nos lleva hasta Alanís (Sevilla). También existen una serie de vías locales que unen a la ciudad con poblaciones cercanas como Fuente de Cantos, Trasierra o Reina. En general, el sistema de comunicaciones por carretera es bueno.
Con respecto al sistema público de transporte, existe una estación de autobuses de donde parten diariamente diez vehículos de línea hacia distintas localidades y llegan diecisiete procedentes de otros lugares.
La estación de RENFE pone en contacto al pueblo con Mérida y Sevilla. El estado de la vía es aceptable.

Turismo en Llerena

La información reflejada en las estadísticas de la Oficina Municipal de Turismo de Llerena es simplemente aproximativa. Solamente se estipulan los datos que le llegan por medio de las excursiones concertadas, las solicitudes de información telefónica o por internet, etc. Por tanto, las estadísticas no muestran el número de visitantes anónimos que recibe el pueblo.
Tomando como referencia los datos de 2001, se puede apreciar que visitaron la ciudad un total de 13.705 turistas a lo largo del año. El 95% eran españoles y el 5% procedían de países extranjeros.
Por lo general, lo meses de mayor aflujo turístico son los comprendidos entre febrero y septiembre. En el mes de agosto la población de Llerena puede llegar a duplicarse debido a la celebración de la Fiestas Mayores Patronales de la Virgen de la Granada, que se celebran durante la primera quincena de agosto, aunque normalmente durante todo el verano el pueblo mantiene una afluencia continua de forasteros. Pero hay otras fechas atractivas para el turismo. En los meses de febrero y marzo, por ejemplo, se celebran los carnavales y la fiesta de la matanza extremeña. Abril es el mes de la Semana Santa, y en septiembre se festeja la feria de San Miguel.El turismo que viene a Llerena para apreciar su Patrimonio Histórico no es muy numeroso, pero cada vez es mayor su afluencia. Por este motivo, el Ayuntamiento está acondicionando la ciudad. Por ejemplo, en los monumentos más destacados hay colocados carteles explicativos donde se aclara brevemente algo sobre ellos (fecha de su construcción, estilo, alguna referencia histórica, etc.). También se han rehabilitado antiguos edificios con la finalidad de dar hospedaje a los visitantes, como es el caso de la casa de doña Mariana, la cual ha sido adquirida por la Consejería de Obras Públicas y Turismo de la Junta de Extremadura por 685.153 euros.

Autor: JAC

Conservación del Patrimonio de Llerena

Para la conservación del Patrimonio en la ciudad de Llerena se han propuesto y se llevan a cabo una serie de intervenciones. Aquí vamos a tratar brevemente aquellas cuyos fines son la restauración, conservación y reforma de los espacios y edificios que integran el Casco Histórico.

Las obras de restauración se llevan a cabo para conservar, consolidar y mejorar los Bienes de Interés Cultural. Durante el trabajo se evitará la reconstrucción a menos que en la restauración se empleen partes originales de los mismos cuya autenticidad pueda probarse. Si por razones de estabilidad o mantenimiento se tuviesen que añadir partes o materiales, éstos deben ser reconocibles para poder diferenciar la parte realmente conservada de la nueva. Asimismo deben evitarse las imitaciones, pues pueden provocar confusión con lo que serían o son los originales.
Las añadiduras que se le hayan adosado a las edificaciones a lo largo de la historia deben ser respetadas, ya que en conjunto conforman su singularidad. Sólo podrán ser suprimidas aquellas partes autorizadas, siempre que esto no suponga una degradación del bien y facilite la interpretación histórica del mismo.
Para asegurar una correcta restauración, este tipo de obras requieren la presentación de un proyecto suscrito por un técnico competente.
Se está llevando a cabo actualmente un programa de recuperación de fachadas mudéjares en Llerena, dentro de un Plan Integral para el Empleo, con el que se está restaurando un importante número de fachadas de estilo mudéjar con la limpieza del ladrillo y la recuperación de elementos. Este evento ha favorecido que se incluya la ciudad en el proyecto internacional Museos sin Fronteras, en el que se propone la visita de distintos recorridos temáticos dentro de España. Para ello, el Ayuntamiento ha firmado un convenio con la empresa Sevillana de Electricidad para la retirada del cableado de luz eléctrica de dichas fachadas.
También se está realizando en la actualidad la restauración y consolidación de los lienzos y torres de las murallas que todavía perduran, así como de la Puerta de Reina.
La Junta de Extremadura firmó un convenio con la Iglesia Católica en el año 2000 con el que se pretende la restauración y recuperación de edificios religiosos de la localidad. Estas intervenciones se harán o se están realizando en las cubiertas de las iglesias de Ntra. Sra. de la Granada, Santiago Apóstol, iglesia convento de Santa Clara (actualmente en obras) y Palacio Episcopal.

Las obras de conservación van destinadas a subsanar los daños causados principalmente por los agentes climáticos, el uso o el abandono. Consisten en la reparación de las instalaciones, pintura... y todas aquellas intervenciones que permitan mantener el edificio y su permanencia. No se podrá modificar su estructura, fachada, cubierta, plantas ni cotas, y en ningún caso se podrá aumentar su superficie construida.

Una obra de reforma en un inmueble modificará o sustituirá, parcial o totalmente, algún elemento de éste como la cubierta, la fachada, la estructura, el patio o la escalera. Al igual que para las obras de restauración, aquí también se hace necesaria la presentación de un proyecto.
Normas de urbanización
El Ayuntamiento de Llerena sigue una serie de normas que aplica sobre todos los espacios de uso público (calzadas, acerados, espacios libres, jardines públicos...). A ellas deberán atenerse los particulares y la Administración, pero, en general, las intervenciones urbanizadoras van destinadas a reformas y mejoras promovidas por el propio Ayuntamiento u otros organismos públicos. Así, las normas de urbanización afectan a:

Pavimentación. Los materiales que se empleen y su colocación en el Casco Urbano deberán ser los utilizados tradicionalmente. Se propone el adoquín granítico para calzadas de tráfico. Los empedrados, el ladrillo y la baldosa de barro para los acerados y las áreas peatonales. Para los bordillos, en la medida de lo posible, el mármol y el granito labrado.

Alumbrado. Dado que el alumbrado repercute ampliamente en el ambiente y los espacios públicos, debe ser cuidado de un modo especial. Por ello se establecen una serie de condiciones:

- Todos los dispositivos relacionados con el alumbrado deberán ir empotrados para que no sean visibles desde los espacios públicos.
- La forma de las farolas no debe ser independiente al carácter e historia de la ciudad.
- Se recomienda el uso de lámparas halógenas (por su buen rendimiento energético y cromático).
- Los proyectores para la iluminación monumental deben integrarse en la edificación y mobiliario del entorno.
- En ningún caso se podrán implantar torretas, cuadros, soportes, mecanismos o tendidos que puedan perjudicar el aspecto de las edificaciones y espacios protegidos.

Mobiliario urbano. La Administración debe potenciar el uso del mobiliario urbano de un estilo exclusivo para todo el Casco. Para ello debe tenerse en cuenta el ambiente de la ciudad. Podrán utilizarse materiales tradicionales como granito, acero, madera y fundición o combinaciones entre ellos. Por ejemplo, el Ayuntamiento ha instalado paneles informativos de forja, con un diseño en forma de pergamino, con lo que se pretende la descongestión de paredes de los edificios emblemáticos de carteles y anuncios.

Las redes de abastecimiento de agua y de saneamiento no perjudican a la fisionomía Casco Urbano por ser subterráneas. aparecen reflejadas en el Plan de Protección como perjudiciales para el casco urbano.

Energía eléctrica. Las nuevas líneas que se proyecten para cualquier tipo de servicio o tensión se instalarán empotradas. Se prohíbe el tendido aéreo, el grapado de cualquier conductor desnudo o aislado y la colocación en las fachadas de módulos de contador, cajas de protección, etc.

Telefonía. Con respecto al cableado, se aplican las mismas indicaciones y criterios que han sido establecidos en el apartado de las redes de energía eléctrica. Recientemente se firmó un convenio entre el Ayuntamiento y Telefónica de España para la reubicación de las cabinas públicas en lugares en los que no afectaran a la imagen de los edificios histórico-artísticos.

Todas estas medidas permiten darle más vistosidad a los edificios ocultándoles las marcas del progreso a la que toda ciudad está irremediablemente sometida.
Autor: JAC
Protección del patrimonio llerenense
La ciudad de Llerena ostenta la calificación de Conjunto Histórico-Artístico desde 1966. Por ende, existe actualmente un Plan Especial de Protección de su Casco Antiguo por encargo de la Conserjería de Obras Públicas, Urbanismo y Medio Ambiente de la Junta de Extremadura, a petición del Ayuntamiento de la localidad. El Plan Especial de Protección forma parte de la Ley del Suelo que debe ajustarse a la Ley de Patrimonio. Es, por tanto, el punto de confluencia de dos competencias con visiones, intereses y objetivos diferentes. Aparentemente pueden surgir contradicciones en el empleo de estas dos aplicaciones de ámbitos diversos, pero realmente pueden llegar a ser complementarias.
Un Plan Especial de Protección es el instrumento que ha de servir para distintos sectores de la Administración y, consecuentemente, debe contener los criterios de coordinación de los mismos. Este proyecto está redactado, como obliga la Ley de Patrimonio, para todos los Conjuntos Históricos declarados. El texto ha sufrido varias modificaciones y su contenido definitivo, el cual ahora se aplica, consta en el artículo 84 del Real Decreto Legislativo 1/1992 de Junio.
El objetivo fundamental y prioritario que se persigue con la creación del Plan Especial es la protección del Casco Histórico de la ciudad tal y como ha llegado hasta nosotros. Las intervenciones que se apliquen en el futuro se limitarán a corregir actuaciones inadecuadas de época reciente o la colmatación de volúmenes sobre solares o edificaciones que se han producido dentro del propio casco. En general se establece:
Qué tipo de actuaciones son posibles en cada unidad catastral, determinando con precisión los niveles de intervención (desarrollados en el apartado siguiente) y el volumen edificable en el caso en que esto sea posible.
- Existen cuatro zonas que requieren un tratamiento pormenorizado en función de su situación actual y de las expectativas dentro del conjunto del casco histórico. Para ello se establecen cuatro unidades de ejecución. Cada una de ellas propone el estudio al detalle del diseño y las condiciones de aprovechamiento.
- Los Ámbitos de Protección Especial también acogerán a los conjuntos menores; las actuaciones que se realicen o proyecten sobre ellos requerirán un informe de la Comisión Provincial de Bienes Inmuebles de Patrimonio Histórico.
- En los espacios públicos en los que se considera necesaria la intervención se concreta la estimación de los costes y se definen las intervenciones prioritarias.

Los edificios e instalaciones erigidos antes de la aprobación definitiva del Plan que resulten disconformes con el mismo, serán calificados como fuera de ordenación. En ellos no podrán realizarse obras de consolidación, aumento de volumen, o incremento de su valor de expropiación. Sólo se le podrán realizar pequeñas reparaciones relacionadas con la higiene, ornato y conservación del inmueble.
Las propuestas de protección dentro del régimen urbanístico son:
- Derechos de uso y conservación: los propietarios son responsables de la conservación, mantenimiento y custodia de los inmuebles. En caso de no cumplir estas exigencias la Administración tomará una serie de medidas recurriendo incluso a la expropiación forzosa del inmueble. Lo mismo ocurrirá en caso de peligro de destrucción o deterioro, o el uso incompatible con sus valores.
- Facultades urbanísticas: los derechos para urbanizar, el aprovechamiento urbanístico y las nuevas edificaciones configuran una ciudad.
En el Conjunto Histórico de Llerena, todas las edificaciones existentes están ya patrimonializadas, con excepción de aquellas fincas incluidas en la categoría de solares o edificios susceptibles de ser sustituidos.
- Aprovechamiento urbanístico: aquellas parcelas edificadas, que no tengan la calificación de “fuera de ordenación”, son reconocidas legalmente como suelo aprovechado.
- Derecho a edificar: para edificar es necesario una licencia que se otorgará siempre que el proyecto presentado siga las premisas del Plan.
Los solares no edificados por no habérsele otorgado la licencia serán expropiados o vendidos forzosamente al no contribuir al aprovechamiento urbanístico.
- Derecho a la edificación: se declara una nueva edificación cuando sus obras han concluido. Las obras deben ser aceptadas por la ordenación urbanística a través de una licencia.
Las escrituras de nuevas obras terminadas serán expedidas por los notarios y registradores de la propiedad tras obtener un certificado de finalización de la obra conforme con el proyecto aprobado.

Niveles de protección

En el Casco Histórico de Llerena se han implantado una serie de medidas destinadas al cuidado de los edificios. Tras un estudio detallado de cada uno de ellos éstos han sido incluidos en diferentes planes de protección atendiendo a su estado, importancia, funciones etc.
Todas las construcciones que se integran en uno de los diez niveles propuestos tienen unas características comunes. En ellos se permiten obras de conservación, rehabilitación y reforma. Para realizar ampliaciones se requieren las condiciones de no modificar la estructura ni la fachada del edificio, no superar en coronación la altura del inmueble existente y, en ningún caso, la altura de dos plantas, contando la baja.
Se consiente su uso residencial, dotacional, comercial, de oficinas, hostelería e industrial compatible con vivienda. En su régimen urbanístico solamente se reconoce el derecho al aprovechamiento de su espacio como tal, que podrá aumentarse mediante obras de reforma con la aprobación de la correspondiente licencia. En caso de derribo por las circunstancias que fueran se fija el aprovechamiento en una determinada cantidad de m2/m2 que dependerá del sistema que se les aplique.
No se podrá escriturar ni registrar ninguna intervención que no tenga licencia y las posibles divisiones de la propiedad horizontal y las obras de parcelación dependerán de cada caso, al igual que otras particularidades que se explican a continuación.

El nivel de protección 1 integra a los edificios más característicos del Conjunto, los cuales son de gran valor histórico, ambiental y tipológico. Algunos están declarados de Interés Cultural. En ellos las obras de parcelación y reforma están prohibidas.
En caso de derribo, por las circunstancias que fueran, se fija el aprovechamiento urbanístico en 0’1 m2/m2.

El nivel de protección 2 integra a aquellos edificios que por su singularidad destacan sobre el resto, pero no son considerados Bienes de Interés Cultural. Son de un gran valor tipológico y ambiental, y merecedores de una protección integral a todos los efectos. Debido a su interés patrimonial, las obras de parcelación y de reforma están prohibidas.
a única diferencia que tienen con respecto al “nivel de protección 1”es que, en caso de derribo, su aprovechamiento será de 0’3 m2/m2 y que se podrán realizar divisiones de propiedad horizontal, si con ello no se modifica el edificio principal.

El nivel de protección 3 se aplica a aquellos espacios, públicos y privados, no construidos y que son pieza fundamental para el Conjunto. Las obras de parcelación y construcción no se permiten.
En caso de estar ligado a un edificio, su uso será dependiente de éste; si no, quedará limitado al de “espacio verde”. A estas parcelas no se les reconoce ningún aprovechamiento urbanístico y cualquier obra necesitará licencia para ser escriturada y registrada.

El nivel de protección 4 vela por el impacto que provocaría una modificación de los edificios en el Conjunto. Cubre las construcciones incluidas ya en otros niveles de protección. Por ello, las obras están reguladas por las condiciones de dichos niveles.

El nivel de protección 5 integra a los edificios que configuran el carácter general de la población (sin ellos no existiría el Conjunto como tal) y tienen fundamentalmente un valor ambiental.
No se permiten realizar obras de parcelación y en caso de derribo el aprovechamiento debe ser de 0’5 m2/m2. La división de la propiedad horizontal es posible, si ello no implica una modificación de la fachada.
Se hace una diferenciación en el nivel de protección 5 entre 5C y 5R:
En el nivel 5C se incluyen los inmuebles que, habiendo sido reformados o construidos recientemente, ayudan a configurar el carácter general de la población. Las obras de parcelación y ampliación están prohibidas.
En el 5R están aquellos edificios que configuran el carácter general de la población y sin ellos no existiría el Conjunto. Son de gran valor tipológico y ambiental. Se permiten obras de conservación, rehabilitación, reforma en los patios y en las escaleras y de ampliación.
Para aprobar esta última posible modificación deben cumplirse algunas condiciones: no variar la estructura ni la fachada del edificio, no superar en coronación la altura del edificio existente ni sobrepasar la altura de dos plantas. Las obras de reforma de estructuras, fachada, cubierta y parcelación están prohibidas.

El nivel de protección 6 acoge a aquellos edificios que son susceptibles a variar su altura por no alcanzar aún las dos plantas permitidas, las cuales, en caso de ampliación y reforma, no podrán ser superadas. Tampoco se puede rebasar en coronación la altura del edificio de referencia. Las parcelaciones están prohibidas.
En estos inmuebles se puede realizar una división de la propiedad horizontal cuando se autorice una edificación plurifamiliar, ya sea independiente o colectiva. Si se decide la demolición del edificio, el aprovechamiento de su superficie será de 0’7 m2/m2.

En el nivel de protección 7 están incluidos los solares existentes en la actualidad, en los que se puede edificar siguiendo las normas de las obras de nueva construcción:
1. La altura no puede superar en coronación al edificio de referencia ni pasar de las dos plantas.
2. La ocupación máxima por plantas tiene que ser del 60% de la parcela o solar.
3. La edificabilidad máxima debe ser de 1’2 m2 construidos por metro de solar.
4. El fondo máximo edificable es de 18 metros.
Para estas nuevas edificaciones las obras de parcelación también están prohibidas, aunque sí se permite la división de la propiedad horizontal. Una vez finalizada, la obra nueva se incluirá en el nivel de protección 5C.

El nivel de protección 8 integra a los edificios o parte de ellos que, siendo erigidos con anterioridad a la aprobación del Plan Especial de Protección, resultan disconformes con éste y suponen una perturbación al Conjunto. A todos los efectos se considerarán “fuera de ordenación”.
No podrán realizarse en ellos obras de consolidación, aumento de volumen, modernización o incremento de su valor de expropiación, ni ningún otro tipo de obras. Sólo serán posibles las reparaciones relacionadas con la higiene y el ornato. A estas edificaciones se les reconoce un aprovechamiento urbanístico nulo. En ningún caso serán indemnizables.
No se podrá escriturar ni registrar ninguna obra que se realice en ellos. Cualquier modificación en el registro hará constar su condición de “fuera de ordenación”.

El nivel de protección 9P (permitida) contiene las edificaciones que por su nulo interés respecto a la totalidad del Conjunto pueden ser sustituidos sin ninguna alteración de éste.
Las obras de nueva construcción que se le realicen deben cumplir las siguientes condiciones:
1. La altura no puede superar en coronación la altura del edificio de referencia y, en ningún caso, la altura de dos plantas, contando la baja.
2. La ocupación máxima por plantas tiene que ser del 70% de la parcela o solar.
3. El fondo máximo edificable es de 18 metros.
Están prohibidas las obras de parcelación.
El derecho urbanístico y las condiciones de escritura y registro son iguales a las del nivel de protección 7.

El nivel de protección 10 se aplica a aquellos edificios o parte de ellos que, siendo erigidos con anterioridad a la aprobación del Plan, resultan disconformes con éste y suponen una perturbación al Conjunto. Se considerarán fuera de ordenación y se propone su demolición.
No podrán realizarse en ellos obras de consolidación, aumento de volumen, modernización o incremento de su valor de expropiación, ni ningún otro tipo de obras. Solamente se permiten las obras de demolición o derribo. A estas edificaciones se les reconoce un aprovechamiento urbanístico nulo. En ningún caso serán indemnizables pues su situación se considera precaria.
No se podrá escriturar ni registrar ninguna obra u operación de compra-venta más que la cesión o expropiación.
Para cualquier intervención dentro del casco urbano debe adjuntarse una ficha como documentación. En ella se resumen las características principales de los niveles de protección, ocupación y edificabilidad, tanto de lo existente como de la propuesta, con objeto de facilitar la labor de los gestores.
El patrimonio arquitectónico está compuesto por dos grandes grupos desde el punto de vista físico. Al primero pertenecen los edificios que podríamos llamar monumentales, como iglesias, conventos, murallas, etc; son aquellos de tal valor que nadie duda de la necesidad de su conservación.
El segundo grupo lo compone la “arquitectura popular”. La mayoría de estos inmuebles los protege el nivel 5. Constituyen cuantitativa y cualitativamente la auténtica esencia del casco histórico. Esta arquitectura popular está llena de multitud de matices sumamente frágiles: una textura, una esquina, un astial, una chimenea, una cornisa, una portada... Son los destellos de las habilidades de los antiguos artesanos, que no todo el mundo sabe apreciar y que forman un peculiar micro ecosistema arquitectónico.

Declaración de ruina

La declaración de ruina no se aplica a las edificaciones de nivel de protección 1, 2 y 5C, pues éstos proponen su conservación. En estos edificios la situación de deterioro, que amenace su ruina total o parcial, será considerada como una infracción de los propietarios, ya que ponen en peligro de perdida o destrucción alguno de los valores que integran el Patrimonio Histórico Español. A estos inmuebles se les debe aplicar de forma prioritaria la Ley de Patrimonio.

Infracciones

Las acciones que vayan en detrimento, obstaculicen o imposibiliten la aplicación del Plan de Protección se considerarán como una infracción urbanística. Por lo tanto serán tipificadas y sancionadas.
Las actividades que pongan en peligro de pérdida o destrucción todos o algunos de los bienes del Conjunto Histórico de Llerena se considerarán expoliaciones y también serán sancionadas siguiendo la Ley de Patrimonio.
Los edificios deben ser conservados y mantenidos por sus propietarios. Cuando los titulares de edificios incluidos en el plan de protección 1 y 2 no lleven a cabo las actuaciones exigidas, la Administración podrá ordenar su ejecución subsidiaria. Así mismo podrá conceder una ayuda con carácter de anticipo reintegrable, que será inscrita en el Registro de la Propiedad.
El incumplimiento de estas obligaciones será causa suficiente para la expropiación forzosa de los bienes declarados de nivel 1, 2 y 5R.
En los edificios no incluidos en esta categoría, las condiciones de higiene y ornato se regularán por las disposiciones establecidas en la legislación urbanística de carácter general y por las normas del Ayuntamiento.
Autor: JAC

viernes, 23 de febrero de 2007

La conservación del patrimonio histórico de Llerena
Paseando por las calles de Llerena se puede apreciar la grandeza de su pasado. Todo el Casco Histórico de la ciudad está repleto de monumentos en forma de iglesias, conventos, casas y palacios de nobles, murallas, etc. La mayoría se encuentran en muy buen estado de conservación, pero hay algunos que contemplan el presente desde su lamentable estado de ruina y otros que han desaparecido. El tiempo y el avance urbanístico no perdonan, y menos aun cuando no se tiene conciencia del valor del Patrimonio del pueblo de cada uno.
Hace algunos años, el legado arquitectónico de Llerena estaba abandonado y dejado a su suerte, pero gracias a la concienciación de los dirigentes, desde los años 90, estamos asistiendo a un proceso de recuperación patrimonial. Por fin la Administración llerenense, con la colaboración de la Junta de Extremadura, están rescatando de su trágico destino las longevas edificaciones que aun quedan en pie. Para ello, se amparan en el Plan Especial de Protección del Casco Histórico de Llerena. El primer objetivo está conseguido, es decir, la labor de rescate de nuestra herencia arquitectónica y la concienciación del pueblo llerenense. Pero todavía queda un largo camino por recorrer para darle una mayor vida turística al pueblo. La Administración municipal está dando sus primeros pasos en esta dirección, aunque la afluencia de visitantes es todavía poco numerosa. La mayoría de los turistas que acuden lo hacen para disfrutar de algunas de las múltiples fiestas locales que se celebran. Desafortunadamente, pocos son los que vienen para apreciar verdaderamente la riqueza histórica llerenense.
Autor: JAC


Breve Historia de la configuración del Patrimonio de Llerena
El florecimiento de la villa llerenense comenzó en el siglo XIII con la reconquista cristiana. Parte del territorio de la Baja Extremadura, incluido Llerena, fue donado por Fernando III a la Orden Militar de Santiago como premio de su colaboración. Fue entonces cuando se configuró la provincia de San Marcos de León de la Orden de Santiago. En un principio, organizaron el territorio en torno a fortificaciones árabes, como es el caso de la alcazaba de Reina. Pero con el paso del tiempo y con el avance cristiano hacia el sur de la Península, se hizo necesario repoblar la zona. Para ello trasladaron los núcleos de población a las zonas más propicias, como Llerena.
En esta época comenzó el florecimiento de Llerena. Jugó un importante papel administrativo, ya que fue la capital de la provincia de San Marcos de León y la sede de la Mesa Maestral. Al mismo tiempo, también fue notable su función religiosa, al convertirse en la sede de uno de los provisoratos en los que se divide el Priorato de San Marcos de León y, además, fue la residencia del propio Prior. Consecuentemente, estos hechos repercutieron físicamente en la ciudad, ya que los maestres de la Orden de Santiago propiciaron la construcción de numerosos edificios, sobre todo religiosos, y estimularon el florecimiento de gremios de artistas que desarrollaron allí capacidad plástica.
En la ciudad convivía la comunidad mudéjar, asentada alrededor de la iglesia de Santiago; la judía, situados en torno a la sinagoga; y la cristiana.
En la Baja Edad Media, comienza la construcción de importantes monumentos, bajo la tutela de la Orden, como la Casa Maestral, la iglesia de Santa María (actual iglesia de Nuestra Señora de la Granada), la iglesia de Santiago, el recinto amurallado y el convento de Santa Elena. En el siglo XV llegaron a levantarse hasta once hospitales, instituciones benéficas para asistir a enfermos y pobres: San Juan, Santispiritu, Santa María de las Pellejeras, San Lázaro, San Bartolomé, Santiago, El Cuerpo de Dios, San Cristóbal, Santa María de Fuera, La Caridad y La Concepción. Algunas cofradías y hermandades tutelaron el levantamiento de numerosas ermitas, la mayoría en los extramuros de la ciudad, como San Benito, San Marcos, Santa Catalina, Los Mártires, San Pedro, San Fructuoso. San Lázaro, San Cristóbal, San Antón y La Concepción. Durante el siglo XV cuenta con una población de 4.500 habitantes.
En el siglo XVI, Llerena pasó a ser sede del Tribunal de Gobernación, de la Audiencia y de la tesorería de la Orden de Santiago. También se estableció allí el Tribunal de la Inquisición, lo cual marcó la historia de Llerena.
Numerosos edificios civiles y religiosos fueron levantados durante el Siglo de Oro. En gran medida, se conformó el legado arquitectónico que hoy en día puede observarse en la ciudad. Se finalizaron las obras de la iglesia de Santiago, se reformó la Plaza Mayor, se construyó el Palacio de los Zapatas, los conventos de Santa Clara, Santa Isabel, la Concepción, Santa Ana y San Sebastián, y se llevaron a cabo importantes obras de reforma en la iglesia de Santa María. Fue una época en la que se construyó mucho, ya que la población pasó a tener 8.300 habitantes, pasando a ser la segunda cuidad más poblada de Extremadura. Asimismo, había una abundante presencia del clero. Llerena contaba con la existencia de siete conventos de religiosos con 240 regulares y 57 clérigos seculares en sus dos parroquias. También la habitaron insignes personajes como D. Luis de Zapata, consejero de los Reyes Católicos; don Pedro Cieza de León, cronista de las Indias; etc.
En el siglo XVII se dejó notar mucho en la ciudad la crisis que estaba padeciendo España. Disminuyó el número de habitantes y las arcas municipales debido, entre otras cosas, a las levas de las milicias que se realizaron para la guerra con Portugal. La consecuencia inmediata fue la reducción de la producción artística y arquitectónica. Según la poca documentación existente de la época, sólo se realizaron reformas en las Puertas de Villagarcía y de Reina en las murallas y se hicieron retablos para algunas iglesias y conventos, como el de la iglesia de Nuestra Señora de la Granada.
En 1641, Felipe IV le concede a Llerena el Título de Ciudad. También por estas fechas se instaló la Compañía de Jesús, con un colegio de gramática, y los Padres Mercenarios, con una cátedra de arte.
En el siglo XVIII se produjo una recuperación en la ciudad. Fue la centuria de la construcción del camarín de la Virgen, la reconstrucción del interior y de las portadas de la iglesia Nuestra Señora de la Granada, el levantamiento de la iglesia del hospital San Juan de Dios y el colegio de la compañía de Jesús.
En el siglo XIX, como consecuencia de la guerra de la Independencia, se frena la recuperación que se inició en la centuria precedente. El 11 de agosto de 1810 tiene lugar la batalla de Cantalgallo, donde se produjo una derrota española. Tras aquel suceso, la ciudad es saqueada por las tropas francesas e infringen graves daños en algunos edificios emblemáticos como el convento de Santa Ana y el Palacio de los Zapatas. También desaparece el tribunal de la Inquisición y, además, dejó de existir el señorío de la Orden de Santiago en sus competencias señoriales y jurídicas.
La aplicación de las leyes de desamortización de esta época afectó mucho al patrimonio llerenense. Pero, a pesar de las numerosas crisis, la estructura de la ciudad tuvo que ser ensanchada porque la población aumentó su número. Numerosos lienzos de las murallas y de la puerta de Reina fueron derribados para la construcción de una carretera de circunvalación, en la que se reutilizaron los materiales de la fortaleza.
El siglo XX llerenense, como el español, vino marcado por la guerra civil. Durante la contienda, un grupo de milicianos se refugió en la iglesia Nuestra Señora de la Granada. Consecuentemente, el edificio sufrió numerosos daños causados por el fuego. A este episodio le sucedió el pillaje y el vandalismo que llevaron a cabo los regulares cuando tomaron la ciudad.
La población y su ritmo vital se redujeron en los años sesenta como causa del éxodo rural. Pero en las últimas décadas la ciudad está volviendo a su dinamismo económico y cultural. Está retomando parte del liderazgo que tuvo en etapas pasadas.
En la actualidad, las nuevas construcciones que se están realizando, en parte como fruto de este resurgimiento económico, se edifican por lo general en las afueras del Casco Histórico. Así, se están configurando numerosas urbanizaciones de nueva planta que hacen crecer cada vez más el perímetro de la población. Las obras de nueva creación dentro del Casco son casi inexistentes, ya que en los últimos años estamos asistiendo a una puesta en valor del legado arquitectónico llerenense.
Autor: JAC

jueves, 22 de febrero de 2007

Cinco siglos de imprenta: el alfabeto latino

La caligrafía moderna corriente se ha inspirado principalmente en los tipos de los amanuenses florentinos y romanos del Renacimiento. Hay algunos ejemplos de conversión al alfabeto latino como Turquía, que abandonó la caligrafía árabe; o Alemania, que substituyó la “Fraktur”. La expansión del alfabeto latino y los tipos romanos se ha detenido en las fronteras de la antigua Unión Soviética, aunque hay algunos indicios de adopción en algunos países orientales como China.
Los caracteres del alfabeto latino no se adecuan a las necesidades de ninguna lengua moderna, por eso se ayudan de signos diacríticos, etc. Para subsanar este problema haría fatal crear un sistema estándar aceptable para la mayoría de las naciones occidentales.


Con el paso del tiempo, cada vez son más los países que van adoptando la caligrafía latina y los tipos romanos de letras. Esto supone el abandono de su escritura y, por tanto, la perdida de las señas de identidad del país. Tanto los alfabetos como los tipos de letras peculiares de cada nación forman parte de la historia y de la cultura de las mismas. Han sido fraguados a lo largo de muchos siglos y de muchos acontecimientos históricos que la han moldeado hasta su estado actual. Pero la adopción del alfabeto latino por otros países no sería una mala idea del todo si las naciones que lo acogen lo creen necesario para la educación, el progreso o por sus necesidades económicas, industriales…como hizo Alemania o China, donde su alfabeto está formado por treinta mil caracteres y hace difícil su aprendizaje. La adopción de uno más sencillo democratizaría la educación, lo cual no quiere decir que se abandone el anterior, sino que quede relegado a los intelectuales o que sea objeto de un estudio aparte, como ocurre con otras lenguas muertas de occidente como el latín y el griego clásico.
La lengua es un signo de la identidad de cada país, y modificarla atentaría contra su idiosincrasia. La escritura sólo es una parte de la lengua que, efectivamente, debe servir como vehículo de comunicación, pero la pregunta es entre quiénes se ha de establecer esas facilidades comunicativas, ya que si ese fuera el principal y único objetivo, dada la situación globalizadora en la que nos encontramos, lo mejor sería no sólo la adopción de un alfabeto único, sino también de una lengua única, una locura imposible de conseguir. Las letras y caracteres diferentes no impiden la comunicación (existen los traductores) pero sí ponen de manifiesto la libertad de las culturas y la esencia de ellas.
Si el alfabeto latino, como opina Steinberg, no se adapta a las necesidades de ninguna lengua moderna, deben ser ellas mismas las que busquen las soluciones y elaboren sus gramáticas y ortografías. Actualmente hay muy pocas lenguas que basan su escritura en la fonética, lo cual, como decía antes, es un indicio de su historia y de su riqueza, y ello no debe cambiar a menos que sus usuarios así lo hagan a través del empleo.
Por último, me parecen muy criticable las opiniones que el autor deja ver entre las líneas de su texto, al calificar de inútiles y estúpidas posiciones y de desgraciado que los turcos hayan decidido adoptar el alfabeto latino pero sin correspondencias de sonidos con los que tienen otros países, como el checo, que tan bien les hubiese servido.
El problema de los nombres de los autores que plantea Steinberg, no lo sería tanto si se aceptara una sola forma, como actualmente se hace o se intenta hacer. Así, por ejemplo, al transcribir nombres árabes, se busca la forma que ya esté aceptada para evitar confusiones. Steinberg está jugando a ser Dios, como actualmente se critica en esos científicos que están a favor de la clonación y de la eugenesia, pretende hacer unas culturas con las mismas características para su escritura cuando tal vez no sea necesario, y eso sería perderlas.