El agua para los romanos ( IV )
Los baños y las termas
En un principio existieron en las casas unos cuartos de baño sin comodidades consistentes en un mediocre sistema de calentamiento instalados en pequeñísimas habitaciones. Con el paso del tiempo, fueron apareciendo los primeros baños públicos (los balnea) destinados únicamente a bañarse.
Se fueron introduciendo progresos en los balnea como la calefacción, importada en el siglo I a.C. por C. Sergio Orata de Asia Menor, consistente en una cámara calorífera alimentada por una especie de fogón en un horno abovedado. El calor y el humo salían por unos tubos llamados tibuli. El calor de las calderas se utilizaba también para el calentar el agua que posteriormente ocuparía las piscinas, aunque también las había de agua fría, y para mantener su calor una vez llenas.
Los balnea tuvieron un enorme éxito. Su construcción continuó sin cesar incluso en la época de las grandes termas. En su interior se desarrollaban diferentes actividades como nadar en agua fría, ya que según habían descubierto los griegos, el principio mismo de los balnea era la alternancia entre calor y frío. También se hacía gimnasia, formando todo parte de un recorrido ritual.
Los romanos del siglo II a.C. eran muy pudorosos, pero con el paso del tiempo y el cambio de la mentalidad incluso llegarían a bañarse hombres y mujeres en una misma sala.
Agripa construyó un balnea en el Campo de Marte que era abastecido por un acueducto especial. Nerón perfeccionaría este modelo y Trajano los rodeó de un vasto recinto con cuatro puertas, que los convertía en un mundo aparte.

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