El agua para los romanos ( VI )
El agua del poder

En época de la República se construyeron cuatro acueductos. Su creación fue debida tanto al aumento de recursos económicos, fruto de las conquistas, como a las necesidades de las ciudades. Cinco fueron los que se construyeron en la época de los Julio-Claudios, ya en época imperial, que respondían a las necesidades de la capital. Con Trajano comenzaría a gestionarse todo el sistema de abastecimiento de aguas. Alejandro Severo fue el promotor del undécimo y último acueducto de Roma.
El mecenazgo de las aguas sólo podía ser desempeñado por el Estado, ya que la construcción de los acueductos era muy cara. Se convirtió en un medio privilegiado de promoción personal.
Tras la caída de Roma, los acueductos lograron sobrevivir hasta el año 537, cuando el bárbaro Vitiges, para asediar la ciudad defendida por Belisario, cortó las traídas de agua para acelerar la rendición.


La administración de las aguas

La vida de los acueductos no sólo dependía del talento de los ingenieros, sino también de una voluntad política eficaz, de la continuidad de una administración cualificada, como los curatores, y de su personal, como los acuarii o “funcionarios del agua”. Las principales tareas de esta administración eran velar por la construcción de los acueductos, mantener regularmente en buen estado las canalizaciones y administrar las concesiones del agua. Para evitar los posibles fraudes, en época de Frontino existía ya todo un sistema de inspección y represión.

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