lunes, 26 de febrero de 2007

El agua para los romanos ( I )
El agua en sus casas e industrias
Los gobernantes de fines del IV a.C. decidieron que Roma dispusiera diariamente de agua pura para que sus ciudadanos no tuviesen que depender de las lluvias, del Tíber o de los manantiales. Instalaron por sus calles una serie de lacus para el abastecimiento de sus ciudadanos. Las insulae, que eran bloques de casas populares, también dispusieron de estas fuentes públicas para contribuir al bienestar de la ciudadanía. Se convirtieron en puntos de encuentro forzoso de los vecinos, ya que tenían que recoger el agua de la fuente y transportarla a sus casas. En las casas ricas esto era labor de los esclavos o de profesionales contratados para ello (los aquarii). Para su transporte usaban cadus, ánforas y cubos hemisféricos de metal, que posteriormente eran derramados en grandes dolia en las que se reservaba.
En las casas el agua se usaba para lavar la ropa, aunque normalmente se hacía en las fuentes; para la limpieza de la casa, si bien se limitaba a un barrido en seco; para el aseo, aunque solía hacerse en las termas públicas. Para tan reducidas necesidades eran pocos los recipientes que se usaban, pero los más frecuentes fueron las palanganas, los aguamaniles y, en las casas con mayor poder adquisitivo, objetos de plata. En muchas ocasiones, estas piezas se ofrecían a los muertos y a los dioses, o eran utilizadas en abluciones tradicionales antes de los banquetes o comidas importantes. En las cocinas el agua se vertía en las marmitas y se colocaban en un trípode directamente sobre un brasero para la cocción de los alimentos. También se usaba para rebajar el vino, que era demasiado espeso para poder beberse sin más. Estas mezclas se realizaban en grades cráteras. Normalmente el agua solía consumirse pura, aunque los romanos preferían beberla tibia en vez de fresca. Para mantener su temperatura se depositaba en los miliaria o fogoncillos especiales.

Las industrias exigían una cantidad bastante mayor de agua que las casas. Por ejemplo, los bataneros la usaban para lavar las telas y las prendas de ropa que la clientela les confiaba. Pero su labor principal era limpiar la lana bruta que les llegaba.
Autor: JAC

2 comentarios:

Agustín Romero Barroso dijo...

Pues gracias por tu nota de comentario. Muchas gracias. Me alegro que hayas hecho este blog. Te daría el consejo de que lo hicieses más personal, no como algo escolar o académico, o mímesis de lo impuesto (falso y mediático-turístico, como "historia "de Llerena y todo eso...). Creo que el saqueo, falseamiento y destrucción de lo valioso y artístico en Llerena es atroz y nadie lo denuncia o avisa. Hay un deliberado intento por inventarse una Llerena que ni fue ni existió. Y te remito a la "invención" del múdejar llererenense, esa cosa que se impone como decorado de "Jolibu" (Holliwood), que nada tiene que ver con el arte de los albañiles de tradición, múdejar principalmente, en Llerena, nada. Un invento del poder político en el ayuntamiento, las escuelas taller, el turismo, los prebostes "curturales" y similares o asimilados.
Aunque de esa manera está mu bien tu blog, si así lo quieres.
Fíjate lo que encontré hace unos días:
http://tradicionclasica.blogspot.com/
Estupendo y muy personal lo de ese profesor cordobés.
En cuanto a tu personalidad, quien eres y eso, pues tal vez la adivine. Hace tiempo que no tengo charlas nocturnas con alguien. Me gustaría saberla cierta porque jugar al escondite con esto no procede. Somos mayorcitos. ¿Tal vez esas iniciales, JAC, sean José Antonio Cabezas?

Gracias y salud

Antrophistoria dijo...

Respondo a Agustín Romero:
En primer lugar, quiero decirte Agustín que me alegra que hayas aceptado mi invitación de visitar el blog y tu comentario. Tendré en cuenta lo de hacerlo más personal y no tan academicista. Los comienzos nunca suelen ser buenos ni fáciles. Supongo que estamos demasiado influidos por los sistemas educativos de este país, o lo que sea, en el que vivimos. Sabía que tú sabrías hacer una crítica constructiva, que me servirá de hito en el encauzamiento del blog.
En lo que se refiere a los artículos del Patrimonio de Llerena, he pretendido hacer una sinopsis del estado actual de la cuestión. Supongo que puedes tener cierta razón en lo referente a las construcciones “de estilo mudéjar”, pero debes tener en cuenta que el concepto de esa palabra es demasiado amplio. Según la RAE, se entiende por mudéjar “el estilo arquitectónico que floreció en España desde el siglo XIII hasta el XVI, caracterizado por la conservación de elementos del arte cristiano y el empleo de la ornamentación árabe”. En ese sentido puede que tengas razón, no todas esas construcciones pertenecen a esos siglos. Sin embargo, creo personalmente que también pueden considerarse mudéjares aquellas edificaciones con influencias andalusíes o musulmanas en general, independientemente de las fechas de su construcción, con lo que se amplía el margen de aceptación de una edificación como representativa de ese estilo. Supongo que ahondar en este tema nos llevaría a un amplio debate.
Lo que he pretendido destacar es la creciente toma de conciencia de ciertos sectores de la sociedad llerenense del valor de nuestro patrimonio, aunque es evidente que se siguen produciendo aberraciones y ocultaciones. Eso es prácticamente inevitable en cualquier Ayuntamiento, donde sólo se mira por los “leuros” en el bolsillo. Es evidente que la restauración, no siempre acertada, y la consolidación de las antiguas construcciones es un paso de gigante... ¿no crees?.
Para concluir, en lo referente a mi personalidad, no pretendía ocultarla. Para eso están los seudónimos y yo he puesto aquí mis iniciales. Sé que son muy reconocibles, y más teniendo en cuenta la temática del blog. Sí, soy José Antonio (hijo). Un saludo y muchas gracias.
JAC