Reflexiones ( III )

La esclavitud a la vuelta de la esquina

Recientemente he leído un libro muy interesante que recomiendo a todo el mundo, pero en especial a los amantes de la Historia y de la Antropología. Me refiero a “Senderos de Libertad” de Javier Moro. Es una novela documentada, entretenida, muy bien escrita y que hace reflexionar sobre algunas situaciones sociales injustas que se producen en ciertos puntos del Planeta que pisamos. En concreto, narra la situación social de Brasil durante algunas décadas del siglo XX, siguiendo la vida del cauchero sindicalista Chico Mendes. La obra hace reflexionar sobre las diferentes situaciones de esclavitud que existen aún, y que en muchos casos son ignoradas por su lejanía o por simple indiferencia de los gobiernos.
Cuando se piensa en la esclavitud, a muchos se les viene a la mente la idea más antigua de este concepto. Se concibe simplemente como la compra y venta de personas como fuerza de trabajo, y su tráfico entre diferentes continentes. Imaginamos los casos de esclavitud en la Antigua Roma, en la época colonial hispánica o en las plantaciones de algodón de los Estados Unidos. Oficialmente se abolió en la mayor parte de países del mundo a comienzos del siglo XIX. Por lo tanto, se piensa en la sumisión como una noción desfasada, perteneciente a épocas pretéritas. No obstante, la esclavitud no ha desaparecido en la actualidad, sigue subsistiendo campante en muchas zonas.
Los intereses se los poderosos la ocultan sigilosa en términos camuflados. Pero ahí está, quebrantando millones de vidas inocentes de mujeres y de hombres, de niños y de niñas. En todo el mundo hay personas de todas las edades, géneros y razas obligadas a vivir como esclavos. Son vendidas como objetos, obligadas a vivir a merced de sus “empleadores” y a trabajar por salarios irrisorios o inexistentes. La esclavitud consigue burlar las prohibiciones de muchos países en la que se practica. Además consigue esquivar la Declaración de los Derechos Humanos de 1948, y la Convención Suplementaria sobre la Abolición de la Esclavitud, la Trata de Esclavos y las Instituciones y Prácticas Análogas a la Esclavitud, de 1956. Según el Artículo 4 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, “Nadie estará sometido a esclavitud ni a servidumbre; la esclavitud y la t
rata de esclavos están prohibidas en todas sus formas”.
Es evidente que en la actualidad hay muchas situaciones de sumisión. Se puede advertir en los casos de las mujeres de Europa oriental obligadas a prostituirse, viviendo en condiciones de servidumbre por deudas. Asimismo se trafica con niños y niñas entre estados de África Occidental. Al igual que en multitud de haciendas agrícolas de Brasil se obliga a muchos hombres a trabajar como esclavos. Se debe reflexionar, por lo tanto, sobre otros muchos casos como las personas esclavizadas por contraer préstamos que son incapaces de devolver; la explotación sexual de niños y de niñas con fines comerciales; o los matrimonios precoces o forzados de mujeres obligadas a llevar vidas de servidumbre, que frecuentemente van acompañadas de violencia física.
Como conclusión, invito a recapacitar sobre aquellos casos de esclavitud que tenemos más cerca de lo que pensamos y que, sin ser conscientes, en muchas ocasiones estamos alimentando. Un caso cercano es el de la producción de productos más baratos y competitivos para la “suciedad” (o sociedad) del Bienestar, a costa de la explotación laboral de niños y mayores del Tercer Mundo.

Comentarios