Tiempos de “palítica”

Las escuelas tradicionales siempre nos han enseñado que la palabra "política" procede de la Antigua Grecia. No significa más que el gobierno de la polis, es decir, de la ciudad-estado griega. La Historia nos muestra las diferentes formas de hacer política que han existido a lo largo de los tiempos, dependiendo de factores como la mentalidad o la economía de cada época.
El auge de los medios de comunicación audiovisuales, y en especial el invento del micrófono, han propiciado una nueva forma de hacer política: la “palítica”. Si la política es el gobierno de las masas, la “palítica” es el arte de darle al palique. En la actualidad tenemos en el gobierno de España a uno de sus mayores representantes. Me refiero, como no podía ser de otra manera, a don José Luis Rodríguez Zapatero. Es un especialista en dar vueltas de tuercas a sus discursos hasta hacerlos reversibles. “Donde dije digo, digo Diego”. La verdad es que es un sistema muy eficaz para manejar y enredar a las masas borreguiles, y para ocultar la política tras una capa de verborrea. Dentro del PSOE, aunque con diferentes estilos, destacan otros maestros de este arte como son los señores Manuel Chávez y J.C. Rodríguez Ibarra. Sus estilos son más impresionistas porque cada vez que abren la boca conmocionan al país. Sus métodos son eficientes ya que el pesao o pesoe, como lo queramos denominar, se mantiene imperturbable desde tiempos inmemoriales en los gobiernos de Andalucía y Extremadura. “Más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer”, se dice por estas tierras.
En la oposición tenemos a don Mariano Rajoy, un aprendiz de “palítica” para mi gusto. Su forma de proceder consiste en aflojar públicamente los discursos dictados y dictaminados por el Pepé. El método rajoyano consiste en la representación pantomímica de un guión marcado, al estilo de un títere del partido de Aznar.
En resumidas cuentas, los “palíticos” de España emplean la dialéctica en una política voraz y destructiva, en la que poco se aporta a la cooperación que la mayoría deseamos. Han convertido la política del país en un puto gallinero revolucionado.

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