miércoles, 12 de septiembre de 2007

Diario de un atleta

Este domingo pasado fui a mi pueblo a ver a la familia y, sobre todo, a probar mi estado físico en carrera. Mis parámetros de control corporal son simples. La primera prueba consistió en ir a Trasierra corriendo, por la carretera de la Laguna Pizarro, o lo que queda de ella. La distancia es de unos 14 km (entre ida y vuelta) y la dificultad es media-alta, por la dureza de muchas de sus cuestas y los cambios de ritmos que provoca el terreno irregular. No controlé con el pulsómetro el tiempo ni las pulsaciones porque quería correr, solo correr. Superé bien esa prueba ya que hice el trayecto bastante rápido y me sobraron fuerzas para seguir corriendo durante media hora más por el pueblo. La verdad es que es muy motivador y todo un lujo correr por carreteras con paisajes tan hermosos como los de la sierra de Llerena y alrededores. Al día siguiente, realicé otra prueba para medir mi resistencia física y, sobre todo, mental. Subí la Sierra de San Miguel por el camino de toda la vida. El trayecto no es demasiado largo, unos dos kilómetros y medio la subida, pero la dureza es muy elevada por las importantes rampas que hay que subir.
La cuestión es que el día 5 de octubre se celebra en Sevilla la
XIX Carrera Nocturna del Guadalquivir y me gustaría mucho correrla. Siempre quiero hacerlo, pero suele caer en fechas cercanas a la feria de Llerena y al final nunca lo hago. Este año da la casualidad de que se ha adelantado la feria de San Miguel y se ha retrasado la Carrera Nocturna, así que posiblemente la corra. Suelen participar unos 7000 corredores y, este año, el recorrido es de algo más de 12 km. Lo que más me emociona es que se transita toda la orilla del Guadalquivir, donde normalmente entreno, y finaliza en el Estadio Olímpico de Sevilla. Una pasada.
Ya os contaré si corro y el resultado. Mientras tanto, seguiré con mis entrenamientos.

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