domingo, 21 de octubre de 2007

Héroes, héroes, héroes...

Sevilla rinde pleitesía a Héroes del Silencio, de vuelta tras once años

Sevilla, la ciudad que hace once años fue testigo del último concierto de la mítica banda Héroes del Silencio, ha rendido pleitesía a los cuatro guerreros zaragozanos que, para su vuelta, ofrecieron una fiesta de luz y sonido que embriagó a un público que no olvida sus escritos ni con el paso de los años.

Más de 70.000 asistentes se han dado cita en el Estadio Olímpico de Sevilla para mostrar cortesía al grupo español que en la década de los 90 supo conquistar, no sólo su territorio, sino otros más lejanos con canciones como “Entre dos tierras” o “Maldito duende”, que no faltaron en le repertorio.

A los pocos minutos de que comenzara la fiesta de regreso, que despegó con el tema “El estanque”, el público, deseoso de volver a ver a sus héroes, se rindió ante el carisma del vocalista Enrique Bumbury, la fortaleza de las guitarras de Juan Valdivia y Gonzalo Valdivia -quien se ha unido al grupo para esta mini gira-, la precisión rítmica de los tambores de Pedro Andreu y las cuerdas gordas de Joaquín Cardiel.

La banda, de riguroso negro, empezó a escribir un capítulo más de su leyenda con épicas canciones de tiempo lento con las que quisieron calmar las ansias de un público entregado desde los primeros acordes.

“Sevilla, buenas noches, un placer estar con ustedes, os queremos dar las gracias por lo grande que se ve esto”, han sido las primeras palabras del líder de la banda, Enrique Bunbury, que asumió con naturalidad el liderazgo de un concierto que tuvo sus momentos más álgidos con los temas más conocidos y que elevaron al estrellato a esta banda.


Más de hora y media repleta de sorpresas

El publico, treintañero en su mayoría, se quedó sorprendido con algunas de las canciones que la banda interpretó esta noche, pero que sirvieron para rememorar algunos de sus mejores momentos como adolescentes.

“Ha sido difícil hacer una selección de canciones, pero hemos querido ofrecer temas que no os esperabais”, dijo Bunbury como introducción al “bendecido”.

La famosa “Sirena varada” fue la elegida por los Héroes del Silencio para abrir la segunda parte de su espectáculo, en un segundo escenario de menos envergadura que el principal, y que dio lugar a los temas más intimistas del grupo maño.

“Nosotros somos una banda de un bar de cervezas, un escenario de un palmo y cuatro focos. Así empezamos nosotros y que ustedes nos permitan tener una gira como esta...”, se quedó sin palabras el cantante, quien dio paso a los temas que les hicieron populares, como “La herida”, “Despertar” y “Héroes de leyenda”.

Sin embargo, estas canciones apagaron en cierta medida la fogosidad de un público que demandaba más ritmo y que la banda zaragozana supo conceder en la fase final del concierto, donde descargaron sus temas más puros.

A pesar de que los integrantes del grupo no derrocharon gestos de complicidad entre ellos, la popular “Entre dos tierras” -que se hizo esperar-, no decepcionó a los miles de seguidores que corearon de principio a fin la letra envolviendo la voz de Bumbury.

“Maldito duende” o “Iberia sumergida” sonaron con la misma fuerza de hace una década, aunque la sorpresa de la noche fue la aparición al final del concierto del productor de los grandes discos de la banda, Phil Manzaneda, quien interpretó con el grupo un par de temas a la guitarra.

Tras más de hora y media de espectáculo, que se cerró con fuegos artificiales, los Héroes del Silencio abandonaron sus armas instrumentales para emprender el camino a Valencia, donde cerrarán esta gira de reencuentro el próximo sábado.

Sevilla, la ciudad que los vio morir artísticamente hace once años, asistió eufórica al renacimiento de la mítica banda maña. Ahora, sólo ellos saben si esto es un adiós o un hasta luego.

EL PAIS

In memoriam

Ayer, como cada noche de los fines de semana, conecté la radio para escuchar uno de los mejores programas de la actualidad: “La Rosa de los Vientos”. Por desgracia no pude escuchar la voz de su director y presentador, Juan Antonio Cebrián. Sus compañeros de Onda Cero daban la mala noticia de su fallecimiento con las siguientes emotivas palabras:

“Onda Cero informa a sus oyentes de una noticia que ojalá no hubiéramos tenido que contar nunca. La noticia de la muerte de un compañero. Ha fallecido Juan Antonio Cebrián, de repente, por culpa de un infarto traicionero que llegó esta tarde sin avisar, sin darle ocasión a Juan Antonio de despedirse de ustedes, la familia de los oyentes de Onda Cero y la familia de sus oyentes de La Rosa de los Vientos.Esta noche no va a haber Rosa de los Vientos, porque se nos ha muerto el alma de este programa, el hombre que lo creó, lo inventó, lo hizo crecer y lo condujo con mano maestra hasta convetirlo en lo más hermoso que puede llegar a ser un espacio de radio: un programa de culto, una parte de la vida de cientos de miles de personas que escuchaban, admiraban y querían a Juan Antonio Cebrián. Su muerte nos ha dejado a todos perplejos, y deja a nuestra cadena huérfana de una de sus voces más genuinas, una voz que siempre tuvo el sello de esta casa, la impronta de Onda Cero.Juan Antonio ha formado parte de esta aventura desde que levantamos el telón, hace ya diecisiete años. Un buen día llegó al estudio con su música favorita en una mano y su innata capacidad de transmitir en la otra: el resultado fue "Discos Cero", el primer paso de una carrera que, para él, era una forma de ver y entender la vida. En aquella Onda Cero que empezaba, a Juan Antonio Cebrián le bautizamos entre todos como "el Cebri": inquieto, curioso, creativo; inventor de programas muy diversos -"Bienvenidos al club", "La Red", "Azul y verde"-, que compartieron siempre un denominador común: el afán por divulgar, la otra gran pasión de este Cebri que hoy se nos ha marchado sin previo aviso: la divulgación histórica.Solo él era capaz de convertir a Juana la Loca en un vivisimo personaje radiofónico. Gracias a él aprendimos, entre excursiones científicas, grandes enigmas, y criticas de cine antológicas, gracias a él aprendimos a disfrutar de aprender escuchando la radio. Un buen día Juan Antonio, hombre de radio, descubrió que a sus oyentes del "Turno de noche" les fascinaba descubrir "Pasajes de la Historia". Y así empezó una irrepetible serie radiofónica, que acabaria siendo el germen, también, de la carrera literaria de Cebrían, el escritor, el divulgador, el autor que cosechaba, libro tras libro, abrumadores éxitos de ventas.
Esta noche la familia de Onda Cero, y la familia de La Rosa de los Vientos, está enlutada. Hoy la vida -siempre imprevisible- nos ha dejado sin uno de los grandes de este medio. Sólo la muerte le podía impedir acudir a la cita con la audiencia. Sólo la muerte podía apartarle de este micrófono que era suyo. Esta es la noticia que ojalá nunca hubiéramos tenido que dar. Que se nos ha ido Juan Antonio Cebrián. Uno de los grandes. Uno de los buenos. Uno de los nuestros”.

sábado, 20 de octubre de 2007

Nos vemos esta noche en el concierto...


El Estadio Olímpico de la Cartuja acogerá esta noche el concierto del año, ya que más de 70.000 espectadores verán la actuación del grupo Héroes del Silencio. Este concierto será el de mayor afluencia en la ciudad.
¡¡Nos vemos en el concierto!!

Héroes del Silencio: "Parasiempre"

Paseando por Jerez de la Frontera...

























Melancolía


Hermano, tú que tienes la luz, dime la mía.
Soy como un ciego. Voy sin rumbo y ando a tientas.
Voy bajo tempestades y tormentas
ciego de ensueño y loco de armonía.
Ese es mi mal. Soñar. La poesía
es la camisa férrea de mil puntas cruentas
que llevo sobre el alma. Las espinas sangrientas
dejan caer las gotas de mi melancolía.
Y así voy, ciego y loco, por este mundo amargo;
a veces me parece que el camino es muy largo,
y a veces que es muy corto...
Y en este titubeo de aliento y agonía,
cargo lleno de penas lo que apenas soporto.
¿No oyes caer las gotas de mi melancolía?


Rubén Darío