domingo, 28 de noviembre de 2010

De vikingos, genética y amerindios en Islandia.

Supongo que la mayoría de vosotros habréis leído en la prensa la noticia del descubrimiento de ADN mitocondrial amerindio en una pequeña parte de la población islandesa actual.

Como suele suceder en estos casos, los medios de difusión han tratado el tema de un modo muy desigual. Algunos bastante bien, otros con cierta confusión, y otros simplemente cayendo en el disparate. Pero en esta ocasión la noticia es lo suficientemente interesante como para dedicarle un post en sí misma, en lugar de distraer nuestra atención criticando los titulares periodísticos de siempre.

Es fascinante que un trozo de ADN cuya humilde función es controlar el funcionamiento de un pequeño orgánulo celular pueda contarnos cosas sobre los orígenes históricos de las personas que portan una determinada variedad del mismo. Una historia sobre sus antepasados grabada en caracteres moleculares que los propios portadores ignoran.

Sí, es un tema fascinante, pero no debemos dejar que esa fascinación haga que nuestra imaginación se desboque. En este caso, como en cualquier otra investigación, lo fundamental es saber distinguir los hechos de las hipótesis. Así que vamos a empezar con los primeros.

Leer el artículo completo en La Ciencia y sus Demonios

Las fiestas de las Saturnales: Navidades a la romana.

En torno al solsticio de invierno los romanos celebraban una de sus fiestas más gratas, las Saturnales, en honor de Saturno, divinidad agrícola protectora de sembrados y garante de cosechas. Prestigiaba la memoria de este dios (que andando el tiempo habría de identificarse con el Crono helénico y el púnico Baal) su papel como señor del universo en la mítica Edad de Oro, cuando dioses y hombres convivían en libertad y gozosa armonía en una naturaleza de infinita generosidad.

Por tales y otros méritos en pro del bienestar se le erigió un templo en el Foro, al pie del Capitolio, que sería depositario (cual signo de la prosperidad del Estado) del Tesoro Público, bajo la atenta vigilancia de los cuestores. Allí la estatua imponente de este dios barbudo, que blandía una hoz en la mano, sufría un singular cautiverio, pues una cinta de lana, a modo de grillete, rodeaba el pedestal de la estatua para impedir que abandonase Roma y la privase de su buena sombra. Sólo al llegar las Saturnales quedaba libre de las ligaduras.

Al decir del escritor Macrobio (ss. IV-V d. C.), esta liberación simbolizaba la irrupción hacia la luz de la vida humana después de diez meses de gestación (decembris era el décimo mes en el calendario de Rómulo y diez meses duraba el embarazo en cómputo inclusivo), período en que la simiente había permanecido sujeta por las suaves cadenas de la naturaleza. Simbolismo humano o agrícola, lo cierto es que el dios merecía moverse a sus anchas en los días a él consagrados.

Hasta la dictadura de Julio César, la fiesta se celebraba el 17 de diciembre, día en que los senadores y los caballeros romanos, aderezados con sus togas ceremoniales, ofrendaban al dios un gran sacrificio, seguido, como era costumbre, de un banquete público que culminaba con el grito de Io Saturnalia. Pero el gran estratega debió de considerar que una sola jornada era escasa honra, y prolongó las Saturnales hasta el día 19. Siguieron su ejemplo Augusto y Calígula, que añadieron sendos días, y Domiciano cerró la ampliación el día 23 de diciembre. Por tanto, a finales del s. I d. C. las Saturnales duraban una semana completa, consagrada especialmente al regocijo y la convivencia. Contribuía a ello la suspensión de numerosas actividades públicas: la escuela, el Senado y los tribunales de justicia interrumpían sus funciones; se liberaba a los prisioneros, que agradecidos depositaban las cadenas en el templo de Saturno; y hasta se aplazaba la ejecución de las penas capitales.

Los romanos intercambiaban regalos y visitaban a amigos y familiares. Eran fiestas de excepcional permisividad, pues actitudes prohibidas o inusitadas durante el resto del año recibían licencia en las Saturnales. Dormitaba, por ejemplo, la ley, severísima, sobre los juegos de azar, y los romanos veían crecer o mermar su patrimonio en el juego de los dados, las tabas y la lotería. Pero nada más llamativo (y carnavalesco) que el protagonismo que adquirían los esclavos.

Durante estas jornadas vestían las ropas de sus señores, que les servían en la mesa, mientras ellos despotricaban contra sus dueños sin temor a castigo alguno. Esta inversión de la jerarquía social ha quedado reflejada en la imagen que adorna el mes de diciembre en el calendario litúrgico (ca. 354) de Furio Dionisio Filocalo, donde se aprecian, como motivos evocadores, unos dados en la mesa y una inscripción marginal que reza: «Ahora, esclavo, se te permite jugar con tu señor».

Terminaban las Saturnales, según lo dicho, el 23 de diciembre. Pero he aquí que en el año 274 el emperador Aureliano, preocupado por el sincretismo religioso, introdujo el culto siríaco del Sol Invicto, cuyo natalicio se celebraba el 25 de diciembre, cuando el sol, superado el solsticio, recobra su poderío de luz en los días. En él reconocieron casi todas las sectas a su suprema divinidad, especialmente los muchos seguidores de Mitra. La turba de dioses, propios y extraños, que había hallado acogida en Roma acabaría reduciéndose a este «Sol Señor del Imperio Romano».

Esta suerte de monoteísmo solar, cuyo culto había estado precedido por las fiestas en honor de Saturno, allanó el camino al Cristianismo no sólo para establecer (por oposición al paganismo) la fecha del natalicio de Jesucristo, sol de justicia, sino también para la celebración de unas fiestas prolongadas en las que, como los romanos de entonces, los cristianos de ahora se afanan en compartir la alegría, aumentar la hacienda y cumplir con los regalos, a la vez que se entregan con desenfreno a opíparas mesas.

Extraído de Imperio Romano

sábado, 27 de noviembre de 2010

Y los mamíferos conquistaron la Tierra.

Un macroestudio internacional desvela cómo estos animales pasaron de unos pocos gramos de peso hasta 17 toneladas tras la extinción de los dinosaurios. Los cambios climáticos y la disponibilidad de tierras guiaron su evolución.

La humanidad debe estar agradecida al asteroide de unos 15 kilómetros de diámetro que aniquiló a los dinosaurios hace 65 millones de años. Sin aquella colisión, equivalente al impacto de 1.000 millones de bombas atómicas como la de Hiroshima, usted tendría "el tamaño de una pelota de tenis o de un balón de fútbol, como mucho", según explica la bióloga Felisa Smith, de la Universidad de Nuevo México, en Albuquerque (EEUU). Usted sería como una pequeña rata.

Smith ha liderado a una veintena de científicos que ha leído la historia completa de los mamíferos, desde el primer momento en el que un ser vivo se encaramó a un pezón para succionar la leche materna hasta la fecha. Durante sus primeros 140 millones de años sobre la Tierra, los mamíferos eran prácticamente los parias de un planeta dominado por los dinosaurios. Los más grandes pesaban unos 15 kilogramos, como un perro de raza Cocker Spaniel, y los más pequeños, unos tres gramos, como medio sobre de azúcar para el café.

Y, de repente, en términos geológicos, los mamíferos comenzaron a crecer, hasta llegar a los 17.000 kilogramos de un ancestro de los elefantes, el Deinotherium, que se paseó por el planeta desde hace 8,5 millones de años hasta hace 2,7 millones, cuando los australopitecos comenzaron a agarrar herramientas en África.

Una plaza vacante.

Durante dos años, los investigadores han recopilado una ingente base de datos que incluye información sobre el tamaño de todos los mamíferos conocidos, vivos o fósiles. Los resultados de su estudio se publican hoy en la revista Science. Según los autores, la extinción de los dinosaurios dejó un nicho libre a los mamíferos y posibilitó que aquellas ratas insignificantes multiplicaran por 1.000 su tamaño. Además, los modelos estadísticos empleados por los autores sugieren que otras variables, la superficie de tierra disponible y el clima en el que vivían constriñeron el tamaño de los mamíferos a partir del momento en el que comenzaron a devorar la vegetación dejada atrás por los dinosaurios.

Un máximo de diez kilogramos.

"Otros investigadores habían propuesto antes esta teoría, pero nadie la había demostrado. Nadie había hecho los cálculos hasta ahora", explica a Público otra de las autoras, la bióloga Jessica Theodor, de la Universidad de Calgary, en Canadá. "Si los dinosaurios no se hubieran extinguido, el mayor mamífero actual pesaría como máximo unos diez kilogramos", especula.

Su estudio, en el que también han participado científicos de la Universidad de Yale y del Instituto Smithsonian, da pistas sobre la futura evolución de los mamíferos. ¿Cómo será nuestro grupo dentro de 25 millones de años? "Depende de los cambios climáticos. En nuestra investigación, hemos visto que cuanto más frío es el clima, mayor es el tamaño de los mamíferos, porque los animales grandes conservan mejor el calor que los pequeños", explica Theodor. "Y también influirá la superficie de los continentes. Si el clima se calienta y sube el nivel del mar, habrá menos tierra disponible y los mamíferos tendrán que reducir su tamaño", añade en conversación telefónica.

Los autores admiten que el fenómeno del crecimiento de los mamíferos tras la desaparición de los dinosaurios ya estaba bien documentado en Norteamérica, pero su objetivo era comprobar si el mismo patrón se repetía en el resto del planeta. Su análisis muestra que los diminutos mamíferos comenzaron a aumentar su tamaño poco a poco tras el impacto del asteroide en la península de Yucatán hasta alcanzar un pico hace 34 millones de años en Eurasia y otro máximo hace unos diez millones de años en Eurasia y África. "La consistencia del patrón implica con solidez que las especies en todas las regiones estaban respondiendo a los mismos constreñimientos ecológicos [clima y superficie de tierra disponible]", subraya John Gittleman, un ecólogo de la Universidad de Georgia que es coautor del trabajo.

La clave, en los dientes.

El macroestudio de nuestros parientes vertebrados ha servido para hacer tambalearse a otras teorías que se postulaban hasta la fecha para explicar la explosión de los mamíferos. Una de ellas propone que el incremento de tamaño se debió, sencillamente, al azar, a un puro accidente de la evolución a partir de un pequeño ancestro común. Otra postula que allí donde hay mayor biodiversidad, mayor número de especies diferentes, mayor es su tamaño. "No hemos encontrado sostén para estas otras hipótesis", afirman los autores en Science.

El catedrático de Paleontología José Luis Sanz, de la Universidad Autónoma de Madrid, aplaude el nuevo estudio. "Han elaborado modelos matemáticos y han refutado con ellos varias hipótesis clásicas. Es una aportación muy interesante", señala. Sanz, que no ha colaborado en este trabajo, destaca que en el caso de los dinosaurios no hay estudios similares, que expliquen la evolución de su tamaño. Patrick Stephens, de la Universidad de Georgia, explica el porqué. "El registro fósil de los mamíferos es mucho mejor que el de otros muchos grupos. Y esto es, en parte, porque los dientes de los mamíferos se conservan muy bien. Y ocurre que el tamaño de los dientes guarda correlación con el tamaño corporal total", apunta.

La base de datos estudiada de manera minuciosa por los autores incluye información sobre el tamaño máximo alcanzado por los principales grupos de mamíferos terrestres en todos los continentes. Aparecen los perisodáctilos, animales con pezuña como los caballos, las cebras y los rinocerontes; los proboscídeos, con especies extintas como los mamuts y los mastodontes, y vivas como los elefantes africanos y asiáticos, y los xenartros, que hoy incluyen animales como los osos hormigueros, los armadillos y los perezosos.

El mayor gigante.

El mayor mamífero que ha pisado la Tierra fue un pariente de los rinocerontes desprovisto de cuerno, el Indricotherium transouralicum. También conocido como Baluchitherium, fue un herbívoro que pastó en Eurasia hace 34 millones de años y medía hasta cinco metros y medio desde el suelo hasta la cruz. Pesaba entre 15 y 17 toneladas, casi como tres elefantes africanos actuales.

Jessica Theodor mira al futuro de los gigantes terrestres actuales con escepticismo. "Si te paras a observar la situación de los grandes mamíferos, como los elefantes, rinocerontes e hipopótamos de África, ves que están en peligro de extinción por la caza furtiva. Casi no tiene sentido ponerse a estudiar como evolucionarán en el futuro", reflexiona.
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Extraído de Público

domingo, 21 de noviembre de 2010

La larga infancia humana, clave del éxito de la especie.

La larga infancia de los 'Homo sapiens', que dificulta la supervivencia de las crías durante muchos años, podría ser la clave de su éxito en el planeta respecto a otros primos humanos como los neandertales. Esta es la conclusión a la que ha llegado una investigación, publicada esta semana, que se ha realizado con el estudio de 11 dientes fosilizados encontrados en Europa.

El trabajo, editado en la revista 'Proceedings of National Academy of Science' (PNAS) y realizado por científicos de la Universidad de Harvard, parte del hecho de que las piezas dentales tienen líneas que se van acumulando con la edad, como los anillos de los árboles. Ello permite conocer la edad de los restos que se encuentran con un cálculo muy aproximado.

Para conseguir la máxima precisión posible, los investigadores utilizaron el sincrotrón europeo ESRF, en concreto el del departamento de paleontología que dirige Paul Tafforeau, único en el mundo con esta especialidad. El potente haz del sincrotrón reveló el progreso anual de 10 molares de neandertales y uno de un 'sapiens' primitivo desde la diminuta línea llamada 'certificado de nacimiento' hasta la muerte.

La conclusión a la que llegaron es que nuestra especie madura mucho más lentamente que cualquier otra, incluso que nuestros parientes más cercanos, desde que dejamos África hace unos 100.000 años.

De hecho, los neandertales siguen un patrón de crecimiento intermedio entre el de los 'Homo erectus', los primeros ancestros claramente humanos, y los modernos 'sapiens'. "Esto sugiere que un desarrollo lento es una característica reciente y única de nuestra especie y podría ser una ventaja adicional al aprendizaje y la cognición compleja frente a los contemporáneos neandertales", señalan los investigadores.



Comparativas de primates.

La biología evolutiva ya había demostrado que la infancia es diferente en cada especie y los antropólogos habían documentado muchas diferencias entre los adultos de especies muy cercanas, como los humanos y los chimpancés.

Los datos genéticos y los fósiles indican que ambos linajes se separaron hace unos seis millones de años, evolucionando de forma diferente. Los primates no humanos mantienen un periodo de gestación corto, una infancia corta y una edad de reproducción muy temprana y corta.

Investigaciones desarrolladas en los pasados 20 años también concluyeron que incluso los 'Australopithecus' y los 'Homo habilis' crecían más deprisa que los humanos modernos, pero sin embargo no estaba claro cuando comenzó a desarrollarse esta prolongada niñez.

En este trabajo, los científicos realizaron de todas las piezas una tomografía computerizada con rayos X, gracias al sincrotrón europeo ESRF de Grenoble (Francia), uno de los más potentes del mundo, para ver imágenes internas en tres dimensiones, sin tener que dañar los restos. "En ESRF podemos ver dentro de los fósiles en diferentes escalas y estudiar como fue el crecimiento diario de sus líneas", apunta Tafforeau.

Entre las piezas estudiadas se encuentra la del famoso niño neandertal descubierto en Bélgica en el invierno de 1830. Hasta ahora se pensaba que había muerto a los cuatro o cinco años, pero ahora se ha comprobado que no tenía más de tres.

Extraído de El Mundo

Aparecen restos de otras ocho personas en la tumba del astrónomo Tycho Brahe.

El equipo internacional de científicos que exhumó esta semana en Praga la tumba del astrónomo danés Tycho Brahe (1546-1601) para esclarecer la causa de su muerte confirmó este viernes que, junto a los restos del científico y los que se creen corresponden a su esposa, se encontraron otros ocho cadáveres.

"De estos ocho individuos, cinco son niños", confirmó el antropólogo Petr Veleminsky.

Los científicos parten de la hipótesis que la esposa de Brahe, Cristina, está enterrada con él, aunque el estado de los restos, que "no se hallan completos, sino sólo una parte", hace difícil su identificación. En cualquier caso, los científicos han confirmado la identidad de Brahe.



Identifican a Tycho Brahe.

"Se trata de un hombre de edad avanzada, que tiene algunos cambios en la zona de la nariz. Podrían corresponder a la lesión que Brahe sufrió cuando tenía 20 ó 22 años", añadió Velemínský.


Junto a los restos, en el sarcófago de cinc se encontraron también una bota, una media y una capa de damasco. Este viernes, todos los huesos serán de nuevo depositados en la tumba original, bajo el presbiterio de la Iglesia del Tyne.

Los científicos sí que han podido confirmar, tras la tomografía axial computarizada (TAC), que los restos de Brahe corresponden a los de un hombre del norte de Europa, indicó el danés Jens Vellev.



Intentarán reconstruir su rostro.

En el futuro se intentará reconstruir la cara del célebre astrónomo, que pasó los dos últimos años de su vida en Praga.

Ahora analizarán las muestras del cabello y de la barba, para detectar si contienen altos niveles de mercurio que expliquen las causas de la muerte de Brahe.

Esas muestras de pelo pueden dar pistas sobre cómo fueron los últimos tres meses de su vida, mientras que "el análisis de los huesos muestra cómo vivió en los últimos quince años", añadió Vellev.

Tycho Brahe trabajó como astrónomo y alquimista en la corte del emperador Rodolfo II de Habsburgo, y sus estudios sobre el movimiento de Marte fueron utilizados por el alemán Johannes Kepler para elaborar sus tres primeras leyes sobre las órbitas de los planetas.

Su repentina muerte, el 24 de octubre de 1601 sigue envuelta en misterio. Hallaron en su bigote un alto contenido en mercurio por lo que se barajan varias hipótesis. Pudo ser asesinado por orden del rey Kristian IV aunque también es posible que su trabajo le expusiera a este elemento y hubiera causado su intoxicación.

Extraído de El Mundo

viernes, 19 de noviembre de 2010

Yacimientos Paleolíticos hallados en Ceuta evidencian una ocupación en el Estrecho.

Los dos yacimientos de la época del Paleolítico hallados en Ceuta evidencian la ocupación que existió en la Prehistoria de la zona de influencia del Estrecho, tras el análisis de las piedras talladas en arenisca localizadas con motivo de unos trabajos de prospección cerca de la frontera con Marruecos.

El arqueólogo Eduardo Vijande, de la Universidad de Cádiz, ha explicado a Efe que los restos son "herramientas del Paleolítico" y que ahora buscarán zona por zona, centrándose en el litoral.

El experto ha concretado que "las características geológicas dan ciertos indicios de dónde podrían estar los lugares con ocupación humana", ya que se sabe que esta zona estuvo ocupada en la Prehistoria "pero no la entidad de estos grupos porque es difícil decir cuál era la población".

Fuentes del equipo de excavación han informado a EFE de que los restos han sido localizados en las inmediaciones de la cueva de La Cabililla, donde el pasado lunes comenzó la novena campaña de excavación en este lugar donde se han datado restos de 250.000 años de antigüedad.

Los arqueólogos, cuyos trabajos se prolongarán unas dos semanas, han datado los restos en las inmediaciones de la cueva, concretamente en los aledaños de la playa de Calamocarro y en la zona de Benzú.

Los yacimientos datan cronológicamente del período Paleolítico y se han localizado numerosas piezas talladas en arenisca, con una antigüedad de entre 70.000 a unos 300.000 años, de ahí la trascendencia del hallazgo.

La mayoría de las piezas son herramientas que se utilizaban para cortar y raspar, lo que ha confirmado la presencia Prehistórica en esta zona del Estrecho de Gibraltar.

El equipo de especialistas está compuesto por seis expertos en Prehistoria y dos en Historia Romana y Medieval.


Extraído de ABC

martes, 16 de noviembre de 2010

Los australopitecos vuelven a ser 'monos'.

Unas marcas en fósiles atribuidas a herramientas resultan ser pisotones.

Los australopitecos, una de las viejas ramas del enmarañado árbol de homininos al que pertenece el ser humano, vuelven a ser monos zopencos. En agosto, un grupo internacional de científicos anunció el hallazgo en Dikika (Etiopía) de dos huesos animales que presentaban marcas de herramientas de piedra. El descubrimiento era trascendental.

Los fósiles, de 3,4 millones de años, implicaban que la única especie que vivía entonces en el lugar, el Australopithecus afarensis, ya empleaba herramientas para cortar carne, un rasgo tan humano que hasta entonces se reservaba al primer representante del género Homo, el habilis. Sin embargo, la costilla y el fémur de Dikika mostraban un australopiteco habilidoso, casi humano.

El uso de útiles para cortar carne se considera un rasgo humano.

Ahora, un equipo liderado por el español Manuel Domínguez-Rodrigo tumba en la revista PNAS las conclusiones de sus colegas. Según el nuevo estudio, las marcas en los dos huesos etíopes no fueron hechas, en absoluto, con herramientas. "Estos animales murieron al lado de un río, y unos antílopes, o similares, pasaron por encima hace 3,4 millones de años. Las marcas que vemos son de pisoteo", explica el científico, profesor de Prehistoria en la Universidad Complutense de Madrid.

Su equipo no ha tenido acceso a los fósiles originales, pero ha estudiado sus fotografías y ha comparado las marcas con las obtenidas al pisotear huesos modernos. "Son iguales macroscópica y microscópicamente", zanja. Cuando un animal pesado pisa un hueso, la grava del suelo deja unas marcas características de abrasión, "como si se pasara un estropajo". Al microscopio, "son inconfundibles", según explica el prehistoriador, que ha trabajado con australopitecos en la garganta de Olduvai (Tanzania).

Sin embargo, el grupo de Dikika, encabezado por Shannon McPherron, del Instituto Max Planck (Alemania), mantiene la validez de su teoría. El equipo de Domínguez-Rodrigo "no considera la pieza que pudo formar las marcas, una piedra natural, sin tratar", replica McPherron a Público. En su lugar, "basa su estudio en piedras sometidas a lascado, que no han aparecido en Dikika". Según su versión, las marcas del yacimiento etíope coinciden con las producidas por roca natural, según un estudio todavía no publicado. Domínguez-Rodrigo rebate esta hipótesis: "Es imposible descuartizar una cabra con una roca natural. Nosotros lo hemos intentado y no se puede".

Unos antílopes pisaron los huesos hace 3,4 millones de años.

El arqueólogo Jordi Ro-sell, del equipo de las excavaciones de Atapuerca y ajeno a ambos estudios, respalda al español. "Son marcas de la fricción de los huesos contra el suelo. Creo que un día veremos herramientas de australopitecos, pero ese día no ha llegado", afirma.

Extraído de Público

Arquéologos mexicanos culminan estudios en tumba del antiguo Egipto.

Un equipo de arqueólogos mexicanos terminó este lunes la sexta etapa de los trabajos de reconstrucción en una tumba de la época faraónica en Luxor, ciudad turística del sur de Egipto, esfuerzos en los que se descubrieron piezas de arte que datan de hace más de 3000 años

El equipo, conformado por expertos en arqueología y conservación, trabaja desde 2004 en la Tumba Tebana 39 (TT39), una excavación de 3.450 años de antigüedad que perteneció a un sacerdote egipcio del culto al dios de los vientos Amón, durante el gobierno de la única mujer faraón, la reina Hatshepsut.

"En esta temporada se removieron unas 800 toneladas de tierra que estaba al frente de la tumba y en el proceso se encontraron muchos objetos", declaró el fotógrafo del equipo Félix Valdésa a una agencia internacional de noticias.

Entre las piezas destacan pedazos de la fachada, trozos de color que fueron parte de los murales, maderas e incluso estatuillas muy completas de la época de la dinastía XVIII, conocidas como "ushebtis", que se colocaban en la tumba de los difuntos para ser sirvientes en la otra vida.

Hasta ahora, el equipo mexicano ha reunido 12 cajas con pedazos de la tumba que serán digitalizados en México para trabajar posteriormente en su reconstrucción.

Los trabajos arqueológicos que culminaron este lunes, encabezados por Gabriela Arrache, continuarán en 2011 con la séptima etapa del proyecto, cuyos resultados se exhibirán en una exposición fotográfica organizada por la Embajada de México en Egipto y el Instituto Cervantes.

El desierto revela sus misterios.

En 2004 el Supremo Consejo de Antigüedades de Egipto concedió permisos al equipo mexicano para trabajar una tumba del antiguo Egipto. La arqueología y la restauración de objetos antiguos en México son reconocidas en el mundo por su calidad y excelencia.

La Tumba Tebana 39, que consta de un pasillo transversal y tres capillas, tenía antes de ser saquedada columnas, muros y pórticos grabados, así como los sarcófagos del sacerdote que la ocupaba y de algunos de sus familiares.

La tumba fue utilizada durante el siglo pasado como vivienda y fue descubierta en 1882, 40 años después fue reabierta por Norman de Garies Davies, quien la fotografió y trazó algunos planos, de ahí seguiría el saqueo.

El proyecto de la restauración del monumento estaba planeado para ser realizado en cinco años, “pero empiezan a aparecer cosas, creo que apurándonos muchísimo y si nada más pasa, serían como cuatro años más de trabajo”, según la encargada del proyecto Gabriela Arrache.
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Extraído de Telesur TV

Un libro sobre técnicas constructivas de la arquitectura pública de Augusta Emérita se presenta en Mérida.

El director del Instituto de Arqueología de Mérida, Pedro Mateos, el catedrático de arquitectura de la Universidad Autónoma de Madrid Manuel Bendala, y el autor Antonio Pizzo presentan esta tarde en la capital extremeña el libro 'Las técnicas constructivas de la arquitectura pública de Augusta Emérita'.

Una actividad enmarcada dentro del proyecto Urbes Romanas Transfronterizas, cofinanciada en un 75 por ciento por los Fondos Feder, de la Unión Europea, en el marco del programa de cooperación España- Portugal 2007-2013, informa el consistorio emeritense en nota de prensa.

La presentación se realiza con motivo de la Semana de la Ciencia organizada por el Instituto de Arqueología de Mérida, y tendrá lugar a las 20,00 horas de este martes en la Sala Decumanus de la capital autonómica.

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Extraído de
Europa Press

viernes, 12 de noviembre de 2010

jueves, 11 de noviembre de 2010

Descubren moluscos fosilizados de hace 250.000 años en una cueva de Ceuta.

Los expertos que analizan los restos localizados en la cueva de 'La Cabililla', situada en la frontera que separa Ceuta de Marruecos, han localizado restos de moluscos con una antigüedad de 250.000 años, que están siendo analizados.

Según ha explicado el investigador Juan Jesús Cantillo, los restos han supuesto la puesta en marcha de un estudio sobre los restos marinos que había dentro de la cueva.

Los especialistas han logrado "datos cruciales" para la comprensión de los modos de vida en la zona hace 250.000 años, con presencia de sociedades de cazadores-recolectores paleolíticas y de comunidades aldeanas del Neolítico en el ámbito del Estrecho de Gibraltar.

Hasta ahora, sus investigaciones le hacen pensar que en Ceuta se comía marisco y pescado mucho antes que en la Península Ibérica, para lo cual ha tomado como base la localización de restos de moluscos con una antigüedad de 250.000 años.

El experto ha concretado que sólo algunos yacimientos de Sudáfrica se acercan a esa cronología, llegando a los 200.000 años ya que en el Cantábrico, por ejemplo, sólo ha sido posible retrotraerse a una antigüedad de 40.000 años en este aspecto.

El investigador resalta la importancia de analizar los restos encontrados utilizando distintas disciplinas. Por ello trabaja con una profesora de biología. Esta ciencia puede permitir estudiar la composición orgánica de las herramientas humanas de la época, lo que podría determinar con exactitud o al menos, en líneas generales, la dieta que seguía el hombre prehistórico.

La investigación intenta ahora demostrar la presencia de homínidos en la zona de influencia del Estrecho, lo que posibilitaría los contactos entre las dos orillas y el cruce al viejo continente por este lugar en lugar de hacerlo por Asia.

Extraído de El Mundo

martes, 9 de noviembre de 2010

jueves, 4 de noviembre de 2010

El Proyecto "Revalorización cultural del arte mudéjar en Llerena" comtempla la elaboración de una guía con una ruta mudéjar.

El Centro de Iniciativas Turísticas de Llerena (C.I.T.) pone en marcha el proyecto "Revalorización cultural del arte mudéjar en Llerena".

El proyecto, que ha sido presentado este jueves en la Diputación Provincial de Badajoz por el concejal de Cultura del Ayuntamiento, Carlos Ponce, y el Presidente del Centro de Iniciativas Turísticas, Antonio Martín, tiene como objetivo potenciar el arte mudéjar de Llerena y ofrecer una opción atractiva al visitante, apostando por un modelo de turismo sostenible, en el que el turismo cultural se revalorice en Llerena y en el que la oferta turística aumente, según explicó el Presidente del C.I.T.

Asimismo, pretende contribuir a la desestacionalización del turismo, debido a que la oferta cultural y la ruta mudéjar que se diseñará estará disponible para el visitante a lo largo de todo el año.

En este sentido, han explicado que se elaborará y llevará a cabo la edición de la guía " Vive el arte mudéjar en Llerena", en la que se diseñará una ruta mudéjar para el turista que visite Llerena. La guía será editada en dos idiomas, español - inglés y contendrá nuevas fotografías que están siendo realizadas por el fotógrafo Jesús Caballero y que le darán un toque de vanguardia a la ciudad.

El sábado día 6 de noviembre se desarrollará la jornada "Arte mudéjar en Llerena: de los orígenes a la actualidad" y de forma paralela durante el fin de semana habrá una ruta de tapas mudéjares.

Reseñar que entre otras actividades se prevé la creación de red de comercialización entre sector de hostelería y servicios de restauración, así como la creación de una serie de cheques descuento que serán entregados a los turistas que se alojen en los hoteles de la localidad.

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Extraído de Extremadura al día

La exposición "Las mujeres en la prehistoria" llegará a Cantabria en enero.

La mujer en la prehistoria cuidaba de la prole pero también cazaba, pescaba y cultivaba el campo al igual que los hombres, como muestra la exposición itinerante que en 2011 recalará en Cantabria, por iniciativa del Aula Isabel Torres de la Universidad.


Se trata de una exposición producida por el Museo de la Prehistoria de Valencia que, tras recorrer la Comunidad Valencia, empezó su itinerario por España y ya se ha exhibido en el Parque de las Ciencias de Granada y el Museo de la Universidad de Valladolid, entre otros lugares.


La muestra se podrá ver en Cantabria a comienzos del año próximo y se complementará con un ciclo de conferencias, según ha adelantado hoy la nueva directora del Aula Isabel Torres, Marta García Lastra.


Su comisaria es la conservadora del Museo de Prehistoria de Valencia, Begoña Soler, quien defiende que la visión androcéntrica de la historia ha relegado a las mujeres a un segundo plano, atribuyéndoles aquellas actividades relacionadas con el ámbito doméstico.


Pero los investigadores han demostrado que hombres y mujeres formaban un grupo humano unido que compartía esfuerzos y recursos, que colaboraba en las tareas productivas para sobrevivir y conseguir una mejor calidad de vida.
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Extraído de eldiariomontanes.es