martes, 28 de diciembre de 2010

Los neandertales, unos 'gourmets' de las verduras

La dieta de los neandertales no sólo se basaba en la carne, sino que era mucho más selecta e incluía vegetales, según ha desvelado un estudio del Museo Nacional de Historia Natural Smithsonian en Fairfax (Estados Unidos) que se publica en la edición digital de la revista 'Proceedings of the National Academy of Sciences' (PNAS).

Según publica la BBC, el estudio es el primero en confirmar que la dieta del hombre Neandertal no se limitaba a la carne sino también a las verduras, tras encontrar restos vegetales cocinados en sus dientes.

Los científicos, dirigidos por Dolores R. Piperno, analizaron partículas de alimentos atrapados en placas acumuladas en dientes de neandertal fosilizados que fueron desenterrados en localizaciones arqueológicas en el norte de Europa e Irak.

El hallazgo tumba la teoría hasta ahora mantenida de que los neandertales sólo comían carne, e incluso se llegó a relacionar esta dieta carnivora con la extinción de algunos animales como los mamuts.

Algunos estudios han discutido que estos ancestros humanos comían principalmente carne y por lo tanto no eran competencia para los primeros humanos modernos que conseguían más calorías de los mismos ambientes al adaptarse a alimentos basados en vegetales y en productos marinos.

El profesor Alison Brooks, de la Universidad George Washington, explica que en estudios anteriores se encontraron también semillas pero en los asentamientos en los que vivían por lo que se pensaba que simplemente era porque dormían sobre ellas.

"Sin embargo, ahora y pro primera vez, las semillas se encuentran en la boca, lo que demuestra que se alimentaban de vegetales", afirma.


No eran agricultores.

Brooks también explica por qué en estudios anteriores en nivel de proteínas en los restos de los neandertales apuntaban a un alto consumo de carne en su dieta. Según él, hay plantas que también pueden dar altos niveles proteínicos por lo que no se puede descartar que comieran vegetales.

Los autores descubrieron granos de almidón de numerosas plantas, incluyendo un tipo de pasto, legumbres y raíces y tubérculos. Muchos habían pasado por cambios físicos que se correspondían experimentalmente con granos de almidón cocinados, lo que sugiere que los neandertales controlaban el fuego de forma muy parecida a como lo hacían los primeros humanos.

Los dientes también conservaban partículas microscópicas de dátiles y abundantes féculas de otras plantas que los investigadores intentan aún identificar.

Los artefactos de piedra no indican que los neandertales utilizaran herramientas para moler las partes de las plantas, lo que sugiere que probablemente no practicaban la agricultura.

Sin embargo, el estudio demuestra que estos ancestros humanos invertían tiempo y trabajo en aumentar la palatabilidad y la calidad nutricional de los alimentos basados en vegetales.

Extraído de El Mundo

domingo, 26 de diciembre de 2010

Un estudio cuestiona la tesis del asentamiento prehistórico de Valencina como centro de un "estado temprano".

Un estudio científico elaborado por investigadores de los departamentos de Prehistoria y Arqueología de las universidades de Sevilla, Durham y Southamptom, estas dos últimas pertenecientes al Reino Unido, advierte de los "serios problemas empíricos y metodológicos" que sufren las teorías que interpretan como el centro político de un "estado temprano" el asentamiento prehistórico de Valencina de la Concepción, en el que se alzan los dólmenes de La Pastora, Matarrubilla, Ontiveros y Montelirio como legado de la Edad del Cobre.


Un estudio científico elaborado por investigadores de los departamentos de Prehistoria y Arqueología de las universidades de Sevilla, Durham y Southamptom, estas dos últimas pertenecientes al Reino Unido, advierte de los "serios problemas empíricos y metodológicos" que sufren las teorías que interpretan como el centro político de un "estado temprano" el asentamiento prehistórico de Valencina de la Concepción, en el que se alzan los dólmenes de La Pastora, Matarrubilla, Ontiveros y Montelirio como legado de la Edad del Cobre.

En concreto, se trata de una investigación científica bautizada como 'El asentamiento de la Edad del Cobre de Valencina de la Concepción. Demografía, metalurgia y organización espacial', publicado en el volumen 67 de la revista 'Trabajos de Prehistoria' y recogido por Europa Press. El estudio ha sido elaborado por los miembros del departamento de Prehistoria y Arqueología de la Universidad de Sevilla Manuel Eleazar Costa Caramé y Leonardo García Sanjuán y por Marta Díaz-Zorita Bonilla y David W. Wheatley, pertenecientes a los departamentos de Arqueología de las universidades británicas de Durham y Southamptom.

El fondo de la investigación no es otro que el estudio de la demografía, la metalurgia y la organización social y espacial del asentamiento prehistórico de Valencina de la Concepción, del que sobreviven hasta nuestros días varios monumentos megalíticos como los dólmenes de La Pastora, Matarrubilla, Montelirio y Ontiveros, además de numerosas inhumaciones y yacimientos calcolíticos. Todos estos activos patrimoniales figuran en un perímetro delimitado de 779,16 hectáreas de los términos municipales de Valencina de la Concepción y Castilleja de Guzmán declarado como Zona Arqueológica por el Consejo de Gobierno de la Junta de Andalucía.


"COMPLEJIDAD SOCIAL"

El estudio, en ese sentido, pretende dilucidar la "complejidad social" de la que gozaba el núcleo humano que habitaba este asentamiento cuyos primeros registros se remontan a la primera mitad del tercer milenio antes de Cristo, periodo al que corresponden también algunos de los vestigios prehistóricos localizados en el actual Parque de Miraflores, dentro del término municipal de Sevilla. El fin de la ocupación humana en la zona ligada a la Prehistoria, no obstante, "no está claro", pero podría situarse en torno a la mitad del segundo milenio antes de nuestra era.

A tal efecto, esta investigación examina desde las construcciones megalíticas hasta los utensilios descubiertos en el entorno del asentamiento arqueológico y los encuadra en el desarrollo general de la Edad del Cobre en Europa. Y es que este informe resuelve que este asentamiento prehistórico es "quizá, el más intensamente excavado en España" y, de hecho, fruto de las cautelas arqueológicas y campañas de investigación, han sido rescatados objetos de adorno personal tales como cuentas de collar, placas perforadas, colgantes o brazaletes, utensilios domésticos o ídolos relacionados con las primitivas creencias de los antiguos habitantes de este entorno.

Según este grupo de expertos, la extensión del asentamiento prehistórico induce a pensar que "la comunidad que vivió en Valencina de la Concepción durante la Edad del Cobre fue numerosa", si bien los resultados de esta última investigación "sugieren" que el asentamiento fue "un área de ocupación y uso con complejas pautas de evolución en el tiempo y el espacio que deben ser interpretadas sólo en las bases de datos de calidad". "La posibilidad de una correlación directa entre su extensión estimada y el tamaño y complejidad del contingente humano debe ser abordada con precaución", advierten estos investigadores.


CONSTRUCCIONES MEGALÍTICAS

No obstante, este informe sí reconoce que la primitiva sociedad de este asentamiento giraría en torno a una "elite", extremo defendido por la "dualidad" de inhumaciones descubierta en el antiguo asentamiento. El informe, en ese sentido, admite que las inhumaciones practicadas en monumentos megalíticos implican "un mayor coste de trabajo y de gasto de energía" que los enterramientos que carecen de estructuras megalíticas. Sin embargo, advierte este estudio de que "las prácticas específicas de enterramiento en cada tipo no han sido plenamente examinadas aún".

Pero quizá la más "relevante conclusión" que contiene este informe es la relativa su relación con las tesis que, en los últimos años, han interpretado el asentamiento prehistórico de Valencina de la Concepción como "el centro político de un sistema territorial de estado" enclavado en el valle del Bajo Guadalquivir. Tales hipótesis, como rememora esta investigación, conectan el asentamiento prehistórico aljarafeño con los vestigios prehistóricos descubiertos en el yacimiento arqueológico de El Gandul y en el entorno de Carmona, en la comarca sevillana de Los Alcores.


CONTRADICCIONES

Sin embargo, Manuel Eleazar Costa Caramé, García Sanjuán, Díaz-Zorita y Wheatley advierten de que esta tesis "no concuerda con las evidencias disponibles actualmente". "La interpretación de asentamientos contemporáneos con Valencina, como El Gandul o Carmona, como parte de un sistema de estado social presenta serios problemas empíricos y metodológicos", advierten estos expertos. A tal efecto, el informe alerta de que al no gozar la arqueología de "datos sobre la extensión, morfología u organización interna en el tercer milenio antes de Cristo" correspondientes a la antigua población humana de El Gandul, "es difícil ver cómo alguien puede atribuirle el papel de 'centro político', en alusión al asentamiento prehistórico aljarafeño.

"La aproximación que presenta a la población del Bajo Guadalquivir del tercer milenio antes de Cristo como un sistema jerárquico y centralizado no se basa en análisis espaciales metodológicamente formalizados", resume este informe, según el cual "había diferencias significativas entre el asentamiento de Valencina y otras poblaciones de la Edad del Cobre físicamente delimitadas con cerramientos de piedra que son conocidas en varias regiones del sur de la península Ibérica".

Extraído de Que

miércoles, 22 de diciembre de 2010

Historia de la Lotería de Navidad: 200 años entre guerras y crisis.

Casi 200 años, varias guerras devastadoras, unas cuantas crisis económicas, cambios de moneda, repúblicas, monarquías, dictaduras, democracias… todo ha superado la Lotería de Navidad desde que comenzara a celebrarse (bajo la denominación de «Lotería Moderna») en 1812, en plena Guerra de Independencia. Según su impulsor, el ministro del Consejo y Cámara de Indias, Ciriaco González Carvajal, el objetivo era «aumentar los ingresos del erario público sin quebranto de los contribuyentes».
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España sufría entonces una de las peores crisis de su historia contemporánea: las hambrunas de 1808 y 1812, unido a los enfrentamientos con los franceses y las epidemias, produjeron a lo largo de la guerra unas pérdidas económicas gigantescas y un descenso demográfico de entre 560.000 y 885.000 habitantes, en una población que apenas superaba los 10 millones. Y lo peor de todo, el Gobierno aún necesitaría dinero para seguir asumiendo los elevados gastos militares hasta el final de la guerra, en 1814.
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En esta coyuntura de crisis se celebró el primer sorteo navideño, el 18 de diciembre de 1812, en Cádiz, a través de papeletas con los números impresos. Y el primer «gordo», dotado de 8.000 reales, se lo llevó un españolito de a pie tras gastarse sólo 40 en el número 03604. Era la primera vez que la Lotería de Navidad «escogía» a su afortunado, tras cuatro años de penurias y combates, y poco después de la importante victoria en Arapiles y la salida definitiva de los franceses de Andalucía.
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Esto progresiva retirada de las tropas napoleónicas hizo que la Lotería, circunscrita en principio a Cádiz y San Fernando, se implantara después en Ceuta y más tarde en toda la comunidad andaluza, instalándose finalmente en Madrid en 1814, ya con el sistema de bombos y bolas establecido un año antes.
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Nunca han faltado desde entonces los españoles a su cita con la (mala) suerte en Navidad, comprando cada vez más décimos (en 1832 ya se emitían 12.000 números), hasta el punto de que los bombos metálicos –vigentes desde 1850– llevan cada año a la Administración, ante la imposibilidad de introducir más bolas en ellos, a ampliar las series correspondientes a cada número. «Y si no toca, ¿cómo se ha jugado este año más que en todos los anteriores?», se preguntaba ABC en 1930. Una pregunta repetida hasta la saciedad aún en las peores crisis de los últimos dos siglos.
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Historias increíbles de la Lotería de Navidad.
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Tan solo habían pasado seis meses desde que se fundara «Blanco y Negro», en 1891, y ya encontramos la primera referencia a este sorteo: «Hay en Barcelona sujetos que habiendo obtenido premio en la lotería de Navidad del año pasado, aún no han cobrado. Me parece que con eso les hacen un beneficio. Porque la alegría de los premios dura hasta que se cobran. Y no pagándoles, les alargan la alegría». Cuando se publicó esta reseña, aún ni siquiera se llamaba oficialmente «Sorteo de Navidad», un título que recibiría el año siguiente y que no se imprimiría en el décimo hasta 1897, sustituyendo a la leyenda de «Prósperos de Premios».
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Desde entonces, miles de historias preciosas, trágicas o increíbles alrededor del sorteo de Navidad han llenado, año tras año, las páginas de «Blanco y Negro» y «ABC» (fundado en 1903). Como la del Sr. Herce, quien había adquirido el «gordo», según se leía en 1918, después de que la señora Ayendia le escribiera en agosto recordándole que buscase el número 5.605. Una «idea que nació de una combinación hecha con plantas de habas sembradas por dicha señora, las cuales dieron por resultado una pepita en cuyo interior se leía el número 5.605 agraciado». O al pobre Don Matías Martínez, dueño de una lavandería en la calle Francisco Santos de Madrid, quien, en 1944, al comunicarle su familia que tenía varias participaciones del segundo premio, sufrió un colapso y falleció repentinamente. O aquel malagueño que en 1949 se presentó en la Asociación del Cuerpo de Correos de Madrid «solicitando con insistencia alguna participación del 55.666», pues días antes había tenido la corazonada de que ese número sería el premiado. Para desgracia de este visionario, el número, que finalmente salió, ya había sido vendido en otras localidades.
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Una guerra, dos sorteos.

Ni tan siquiera la Guerra Civil suspendió la celebración del sorteo de Navidad. Sufrió, eso sí, la misma «suerte» que el resto de los españoles, quedando dividida en una Lotería republicana y otra nacional, como anunciaban cada una de las dos ediciones de ABC en Madrid y Sevilla. Y es que las bombas no pudieron con la ilusión del «gordo», en unos años en los cuales la venta de décimos supuso un 1,1% del PIB, es decir, un 3% de los ingresos del Estado.

Nada detiene este importante negocio del Estado que Zapatero se ha empeñado en privatizar. Desde los 40 reales de 1812, el décimo de Navidad no ha parado de incrementar su precio: en 1944, 100 pesetas; en 1953, 200 pesetas; en 1957, 400 pesetas, y en 1970, 1.000. Los 20 euros que cuesta hoy (más de 3.300 pesetas) hicieron recaudar el año pasado al Gobierno más de 2.700 millones de euros.

Un año este de crisis en el que la venta de billetes para el sorteo de Navidad sólo decreció un 1%, gastando cada persona una media de más de 70 euros. Así siguen los españoles, confiando en la magia de los números capicúas, las fechas históricas significativas o los triunfos deportivos de cada año: el 11.901, por el ataque de la Torres Gemelas de Nueva York en 2001; el 13.112, por el hundimiento del Prestige en 2002; el 22.504, por la boda real entre el príncipe Felipe y Letizia Ortiz en 2004; el 22.106, por la segunda victoria de Fernando Alonso en el campeonato de Fórmula 1 en 2006, o el 2.016 y 2.020, por las candidaturas olímpicas de Madrid, en 2009. Y este año, como no podía ser de otra manera, el número estrella será el 11.710: la victoria de España en el Mundial de Sudáfrica.
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La Diosa Fortuna volverá a repartir suerte este año entre unos pocos, mientras la mayoría seguiremos gastando más y más, aunque las cosas vayan de mal en peor…

Extraído de ABC

martes, 21 de diciembre de 2010

Los hallazgos de los últimos años cambian el conocimiento del Toledo más antiguo.

Los conocimientos que se tenían sobre la prehistoria, la historia antigua y la Edad Media de Toledo han dado un avance considerable en los quince últimos años, debido a hallazgos como los que han propiciado infraestructuras como el AVE y las autovías o los de la Vega Baja.

Así se pone de manifiesto en el libro "Historia de Toledo, de la prehistoria al presente", que ha sido presentado esta tarde en la capital toledana por sus autores, que son los mismos que participaron en la primera edición que data de 1997: Jesús Carrobles, Ricardo Izquierdo, Fernando Martínez, Hilario Rodríguez y Rafael del Cerro.

A ellos se ha sumado el archivero municipal, Mariano García, que ha aportado información procedente de los principales centros documentales de la ciudad, tanto públicos como privados.

El coordinador de libro, Julio de la Cruz, ha explicado a EFE que se trata de una edición muy revisada y ampliada, con capítulos que son prácticamente nuevos como el de la prehistoria e historia antigua o el de la Edad Media en la etapa visigótica, debido a los hallazgos de la Vega Baja han dado un vuelco a los conocimientos sobre esta época que se tenían anteriormente.

En este sentido, el arqueólogo Jesús Carrobles ha afirmado que los hallazgos y estudios que se han hecho en estos 15 años han supuesto una "auténtica" revolución en los conocimientos sobre la arquitectura urbana toledana más antigua.

Han permitido constatar que Toledo llegó a ser ya una ciudad mucho antes de que llegaran los romanos, ha señalado Carrobles, quien ha recordado que es una de las ciudades más antiguas de Europa y de las que tiene los orígenes claros desde la prehistoria.

Extraído de ABC

domingo, 19 de diciembre de 2010

Las tradiciones navideñas luchan por sobrevivir en un mundo globalizado.

Donde antes reinaban los turrones, las panderetas y, por supuesto, sus Majestades de Oriente, ahora ganan terreno la ropa interior roja en Nochevieja, los villancicos americanos y el calcetín para Papá Noel. Pero las tradiciones españolas luchan por plantar cara a la globalización navideña.


Los productos "importados" del resto del mundo son cada vez más comunes en Navidad, pero la profesora de Prehistoria y Etnología de la Universidad de Navarra (UN) María Amor Beguiristain ha asegurado a Efe que en la sociedad española también hay un deseo generalizado de "recuperar lo nuestro".

La defensa del belén es una prueba de ello. "Ahora es un fenómeno en auge, pero hubo unos años en los que, por la influencia de la televisión y de las películas de Walt Disney, parecía que el abeto iba a desplazar al belén", ha explicado antes de añadir que la gente "tomó conciencia" de la importancia de mantener vigente una tradición "tan mediterránea".

Y es que, según cuenta el periodista Pepe Rodríguez en su libro "Mitos y ritos de la Navidad", la primera representación del belén corrió a cargo de San Francisco de Asís y se llevó a cabo en el siglo XIII, en un pueblecito italiano entre Roma y Asís llamado Greccio.

En sus comienzos, los protagonistas de los belenes no eran las figuritas de escayola que conocemos hoy, sino personas que según Beguiristain escenificaban "situaciones comunes" de la zona donde se representaba, además de pasajes de la Biblia.

De ahí la aparición de los pastorcillos, las lavanderas, el posadero y otros personajes de la calle como el "caganer", muy popular en Cataluña y en la Comunidad Valenciana.

Beguiristain ha explicado que el belén tuvo "muchísimo éxito" en Nápoles y también en España, donde todavía hoy sigue predominando como símbolo navideño en la mayoría de los hogares.

Pero el belén no sólo tiene que enfrentarse a la globalización y al consumismo propios de esta época, sino también al "proceso general de secularización" que, según el sociólogo Alejandro Navas, afecta a todo el mundo occidental.

El sociólogo cree que, "fundamentalmente en Estados Unidos pero también en Europa", la separación de la Navidad y la religión se debe al "contexto multiculturalista" que existe y al deseo de no ofender a otras culturas.

No obstante, para Navas esta "erosión de lo cristiano" puede convertirse en "un problema", porque la Navidad es una fiesta de origen religioso que sin este significado "pierde su esencia y se vuelve algo incomprensible".

Beguiristain está de acuerdo con él y además recuerda que "la mayoría" de los festejos y las tradiciones de esta época son religiosas, (incluido el árbol de Navidad que, "aunque nadie lo sepa", dice, representa al árbol del paraíso y de la vida).

Una excepción es la Nochevieja, una fiesta que los paganos organizaban para despedir el año viejo y poner fin a las penurias vividas en él.

La profesora ha señalado que las doce uvas que se toman en España son una costumbre "muy reciente" y que, a pesar de que están muy arraigadas entre toda la población, "no tienen demasiado sentido".

"Se toman doce uvas frescas y se bebe buen vino para dar la bienvenida al nuevo año, pero la tradición lo que pide es despedir al año viejo y quemar los malos augurios", afirma Beguiristain, quien cree que "lo más lógico" sería tomar uvas pasas o lanzar muebles por la ventana, como hacen los italianos.

Los alemanes, por su parte, dejan restos de comida en el plato para asegurar que sus arcas estarán llenas el año próximo, mientras que los daneses rompen vajillas en las casas de sus amigos y los irlandeses prenden fuego a un barril.

Todas estas tradiciones son autóctonas y, aunque en los últimos años han perdido vigencia, todavía se mantienen vivas, sobre todo en zonas rurales.

En el caso de España también hay costumbres muy localizadas, como el Olentzero vasco-navarro (un carbonero que baja del monte con regalos para los niños), el Esteru cántabro (un leñador que también reparte regalos) o el Tío de Nadal catalán (un tronco de leña que defeca dulces y golosinas).

Otro elemento característico de la Navidad española es el turrón, que según Beguiristain en su origen era un dulce que se elaboraba con los productos típicos de cada zona para "alegrar una época de penurias como el invierno".

"Ahora se ha convertido en algo que siempre está en los supermercados y que está disponible en todos los sabores", ha criticado antes de añadir que el consumismo ha "materializado e igualado" muchas costumbres de la Navidad.

Pero tanto ella como Navas coinciden en que, más allá de las fiestas y los regalos, en España prima la reunión con la familia, el regreso de los ausentes y el deseo de resolver cualquier diferencia que haya entre nosotros. Y eso ni se compra ni se regala.

Extraído de ABC

sábado, 18 de diciembre de 2010

Los mayas y las lecciones ambientales del pasado.

Deforestación, agotamiento de recursos naturales, búsqueda desmesurada de poder, consumo excesivo, incendios, agricultura... No hablamos de la sociedad actual, sino de la civilización maya, que desgastó su tierra con un consumo desmedido. La historia maya es la mejor analogía de la sociedad actual. ¿Se actuará para frenar los excesos? ¿Y para frenar el cambio climático? Por ahora, el camino es similar.

Estamos repitiendo la historia, asegura a SINC Richard Hansen, arqueólogo en la Universidad Estatal de Idaho (EE UU), y presidente de la Fundación para la Investigación Antropológica y Estudios Medioambientales (FARES, por sus siglas en inglés).

Los acontecimientos climatológicos extremos, la propagación de enfermedades, el aumento de la pobreza y la sequía, el derretimiento de glaciares, las inundaciones, y la contaminación no son más que la señal del alcance del cambio climático que el ser humano está acelerando.

Son los productos de nuestra propia locura, afirma John Kermond, antiguo director del programa de comunicación de la Administración Oceánica y Atmosférica Nacional (NOAA, en sus siglas en inglés) de EE UU.

La civilización maya abandonó sus tierras desgastadas hacia otros lugares. La producción de cal para sus pirámides y la deforestación les obligó a migrar. Fue un consumo conspicuo de cal. Sólo para cubrir la pirámide de Tigre, por ejemplo, se requirió una deforestación total de 1.630 hectáreas de bosque verde (necesarias para mantener a 900ºC la conversión de la piedra caliza a cal), informa el arqueólogo que lleva 30 años estudiando los templos mayas.

Al deforestar el bosque, el barro natural se sedimentó en los subsuelos y arruinó la capacidad agrícola de los mayas, que consumieron su propia existencia. No les quedó nada, desnudaron sus bosques. Pero no desaparecieron, lo hizo el apogeo de su civilización, dice Hansen.



Cambio ambiental.

Los viajeros en el tiempo, como también se llama a los mayas, provocaron un cambio ambiental regional, pero el nuestro es global, y afectará a 6.000 millones de personas. ¿Dónde iremos? No nos queda más territorio, alerta Vida Amor de Paz, presidenta de la Fundación guatemalteca del Bosque Tropical y de la Tropical Rain Forest Foundation de Florida (EE UU).

Curiosamente el territorio que conoció la gloria maya, con sus conocimientos y ciencia, desde México hasta Honduras, sigue siendo una de las zonas más vulnerables al cambio climático. Según Kermond, la fuerte dependencia de la agricultura, sobre todo para la producción de alimentos, el aumento o la ausencia de las lluvias, y la situación geográfica (entre los dos océanos) hacen de Centroamérica y el Caribe zonas vulnerables al cambio climático por el aumento del nivel del mar, los huracanes y otros acontecimientos climáticos.

Los países con carreteras pobres, una generación de electricidad limitada y un abastecimiento mínimo de agua sufrirán también, sobre todo si las naciones industrializadas siguen arrojando las mega toneladas de dióxido de carbono y otros gases de efecto invernadero a la atmósfera, advierte el investigador de la NOAA.

Guatemala, donde yace la cuna de la civilización maya en los templos de El Mirador, es el país más vulnerable del continente americano, y se encuentra entre los 10 más vulnerables del planeta. Cada año más de 73.000 hectáreas son deforestadas, y sólo 11.000 son repuestas. La situación es gravísima, recalca de Paz.

Año 2012: final de una era.

Según el 'Chilam-Batam', libro de profecías mayas, en diciembre de 2012 será el gran fin del ciclo Baktun (un período medido en días en el calendario maya), pero también el principio de uno nuevo, asegura Hansen. Ese mismo año, también en diciembre, el Protocolo de Kioto vivirá sus últimos días. ¿Coincidencia?

El mensaje de los mayas es que hay que cuidar el planeta. Si no hacemos nada llegaremos al declive, declara la experta guatemalteca. El mismo mensaje es el que ha lanzado participantes y organizaciones sociales durante las dos semanas de la XVI Conferencia de las Partes de Naciones Unidas para el Cambio Climático en Cancún.

Está en nuestras manos cambiar el destino de la Tierra. Así lo pensaban los mayas. No podemos caer en la misma trampa, explica Hansen. Como en la profecía maya, la nueva era el nuevo acuerdo- permitirá empezar de nuevo.

Sin embargo, 2012 también coincide con el deshielo en meses de verano del Polo Norte. Fue una de las principales conclusiones de los 10 científicos de la expedición TARA, que partieron en 2007 para estudiar durante dos años los efectos del cambio climático.

El derretimiento de los polos afectará a todo el planeta. Sólo el deshielo de Groenlandia podría provocar el paro en la circulación termodinámica del planeta, especifica Amor de Paz. La Cumbre del Clima ha tenido la oportunidad de revertirlo.

Según Kermond, la cumbre ya no es un mecanismo de acción efectivo para tratar temas urgentes: Se requieren otros mecanismos, con una influencia económica y política real. El encuentro de Cancún debería haber admitido que tiene que haber discusiones sobre las opciones, y luego avanzar y centrarse en un aspecto del cambio climático que permita su éxito.

Y estudiar la historia es la mejor forma de no repetirla. La arqueología ayuda a conocer el pasado para entender el presente, y proyectar el futuro. A pocos kilómetros de donde, una vez más, los países han buscado el mayor consenso para luchar contra el cambio climático, la población maya de la ciudad de Tulum ya lo dejó claro: El camino en el mar se abrirá en algún momento, y el mundo cambiará. Quedan dos años.

Matemáticos y astrónomos.

El arqueólogo británico Thomas Athol Joyce (1878-1942) fue uno de los investigadores occidentales pioneros en el estudio de la cultura maya y de su legado científico. Entre 1925 y 1931 se encargó de las expediciones del Museo Británico a las ruinas mayas. En diciembre de 1927, Joyce llegaba a Madrid invitado por el Comité Hispano-Inglés para dar una charla sobre el arte y la cultura maya en la Residencia de Estudiantes, que hasta el 24 de abril de 2011 expone parte de su trabajo en la muestra Viajeros por el Conocimiento.

De todas las aportaciones científicas que realizó el pueblo maya, destacan tres campos:

Calendario: La civilización maya estableció un ciclo solar de 365 días, y otro lunar, de 295 días. Su calendario fue el primero de la Historia en ser exacto. Su precisión se basa en una serie de días continuos que parten de una fecha inicial precisa (día cero): el 12 de agosto de 3.113 a.C.

Matemáticas: El aporte clave de los mayas fue el número 0 (representado por una concha marina), que les colocó en la vanguardia intelectual del mundo prehispánico. Los números de sus calendarios iban hasta el 19 y se representaban por puntos o círculos para los números del 1 al 4; y barras, que representaban períodos de 5 días. Su sistema numérico era vigesimal, y no decimal como el occidental actual.

Astronomía: Los mayas tenían técnicas de observación celeste a simple vista. Venus, por ejemplo, fue uno de los astros más importantes, porque en función de la posición de este planeta se desarrollaron guerras y sacrificios del período Posclásico. Los mayas también veneraron la Vía Láctea, conocida por ellos como el Árbol del Mundo, y representada por un gran árbol floreciente la Ceiba-, del cual provenía toda la manifestación de vida.

Extraído de El Mundo

lunes, 13 de diciembre de 2010

Descubren una marmita con restos de sopa y huesos de hace 2.400 años.

Investigadores chinos hallaron una olla de 2.400 años con sopa y huesos dentro al excavar una tumba en Xi’an, en la provincia de Shaanxi, reportó hoy el diario Global Times.

Es un caldero trípode, de bronce, de 20 centímetros de alto y 24,5 de diámetro, que se remonta al año 475-221 antes de nuestra era. Fue descubierto a unos 300 metros de la tumba de Qin Shi Huang, el primer emperador chino.

Liu Daiyun, del Instituto de Arqueología de Shaanxi, señaló que “es la primera vez en la historia de las excavaciones arqueológicas chinas que se encuentra una sopa de hueso”. “Hemos contactado con instituciones especializadas para analizar sus ingredientes”.

Zhao Huacheng, vicedecano de la Facultad de Arqueología y Museología de la Universidad de Pekín, recomienda sin embargo no sacar conclusiones algunas antes de que haya resultados de una prueba definitiva, pues “puede ser un líquido diferente que se haya filtrado a la olla”.

La ciudad de Xi’an es una de las más antiguas de China y con mayor patrimonio histórico. Tiene más de 3.000 años y ha sido sede de viejas dinastías reales a lo largo de más de once siglos.

Extraído de Esencia 21

miércoles, 8 de diciembre de 2010

Un ave gigante habitó Flores junto al 'hobbit'.


El marabú depredador sacaba casi un metro de altura al homínido.

La cueva en la que en 2004 se hallaron los restos del hombre de Flores acaba de aportar los fósiles del que pudo ser su peor enemigo. Se trata de un pariente de las cigüeñas y los marabúes actuales que medía 1,8 metros de alto y pesaba 16 kilos. En ausencia de depredadores mayores, esta ave se alimentaba a voluntad de la extraña fauna que poblaba la isla indonesia entre 20.000 y 50.000 años atrás. Su dieta incluía ratas gigantes, dragones de Komodo juveniles y, posiblemente, la versión humana local, conocida como hobbit debido a que medía un metro en edad adulta.

"No puede descartarse que el marabú gigante comiese hobbits, lo que a su vez hace posible que estos intentasen ahuyentarlo o incluso matarlo", explica a Público Hanneke Meijer, investigadora del Museo de Historia Natural de Holanda y una de las descubridoras de los restos de la nueva especie. Es aún pura especulación, advierte la experta. Aunque los fósiles del ave se han hallado en los mismos niveles de terreno de la cueva de Liang Bua de donde salieron los primeros restos de hobbits, no hay ninguna prueba directa de que uno se comiese al otro.


La nueva especie, llamada Leptoptilos robustus, no es una aberración evolutiva, sino un nuevo ejemplo de cómo el aislamiento puede favorecer que las especies disminuyan su tamaño para mejorar la adaptación al medio, como es el caso de los hobbits o los elefantes enanos extintos hallados en la isla, o que se agiganten debido a la ausencia de competidores.


El estudio de Meijer, publicado en Zoological Journal of the Linnean Society, analiza cuatro huesos de las patas del marabú gigante hallados en Liang Bua. Apunta que el ave no volaba, pero sus ancestros, sí. Cuando estos llegaron a Flores encontraron un ecosistema muy diferente, donde abundaba la comida y los espacios a recorrer para encontrarla eran pequeños. El resultado fue un gigantón que cambió la carroña por presas vivas como dieta principal. "En ausencia de mamíferos carnívoros como el lobo o el león, el marabú gigante tomó el rol de cazador", detalla Meijer.


"La presencia del marabú gigante en la cueva apunta a que el hobbit pudo alimentarse de esta ave", opina William Jungers, un experto en la anatomía del hombre de Flores de la Universidad Stony Brook (EEUU) que no ha participado en el presente estudio.


Queda determinar cómo y por qué se extinguieron todas estas especies, de las que no hay restos a partir de hace 12.000 años. "Una erupción volcánica es una de las posibilidades, aunque la llegada del hombre pudo ser el golpe de gracia para todos ellos", opina Jungers.


Extraído de Público

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Hallan bacterias fósiles únicas en el mundo en Cantabria.

La cueva cántabra de El Soplao, en Cantabria, vuelve a deparar nuevas sorpresas que ayudan a conocer el pasado de la Tierra. En las profundidades de sus galerías, un equipo de investigadores españoles ha descubierto unas grandes rocas de origen biológico.

Este tipo de rocas, que se conocen como estromatolitos, fueron formadas por unas bacterias, cien veces más pequeñas que un pelo, que se consideran los seres vivos más antiguos que habitaron el planeta, por lo que son de gran interés científico para quienes estudian el origen de la vida terrestre o la buscan vida en otros planetas.

Hasta ahora se sabía que estas primitivas bacterias, que llegaron a colonizar toda la Tierra hace unos 2.000 millones de años, sobrevivían en el agua mediante la fotosíntesis: tomaban dióxido de carbono de la atmósfera y soltaban oxígeno hasta crear la oxigenada atmósfera que ahora tiene el Planeta Azul. Para ello necesitaban, como las plantas, la luz del Sol.

Sin embargo, en El Soplao, según publican los investigadores en la revista 'Geology' de este mes, no fue así porque reinaba la oscuridad y no había ningún alimento. Allí, según el trabajo liderado por Rafael Lozano, del Instituto Geológico y Minero de España (IGME), estas bacterias utilizaban el manganeso que traía el agua, lo oxidaban y soltaban dióxido de manganeso. En ese proceso generaban la energía que les permitía vivir, aunque no se sabe aún cómo lo lograban.

Lo curioso es que las bacterias quedaron atrapadas en su propio deshecho, donde morían. Allí han estado atrapadas, por millones y millones, hasta que han sido encontradas por los geólogos.

Según las dataciones, las 'alfombras de piedra' (que es lo que significa estromatolito en griego) son de hace un millón de años, aunque los primeros estromatolitos conocidos tienen 3.500 millones de años. Sin embargo, como las bacterias están conservadas en dióxido de manganeso, han conservado toda su pared celular en un estado perfecto, por lo que van a ser de gran ayuda para adentrarse en el mundo de aquellos primitivos seres vivos.

Comparar estos estromatolitos relativamente recientes con los de hace 2.000 millones de años, dará nuevas claves para entender los primeros momentos de la vida porque estas piedras son los primeros antepasados de la especie humana.

Hasta ahora, prácticamente todos los estromatolitos fosilizados que se conocen siguieron el proceso fotosintético y sus restos son de calcita. "Como su grano es mucho más grande, el nivel de detalle de los fósiles celulares era mucho menor que lo que vemos en El Soplao", explica Lozano.

La investigación, que firman también Carlos Rossi, de la Universidad Complutense, Nuria Isanta, del IGME, y John Hellstrom, de la Universidad de Melbourne (Australia) es fruto del convenio del Instituto con el Gobierno de Cantabria y la empresa SIEC.

El anterior hallazgo importante en El Soplao fue un yacimiento de ámbar de hace 110 millones de años. Algunos fragmentos conservan insectos del Cretácico de gran valor para reconstruir los ecosistemas de entonces.

Extraído de El Mundo