lunes, 30 de enero de 2012

Los primeros 'picaderos' de caballos.


"Cuando Ayla encontró a su caballo Whinney, logró que aprendiera a obedecerla y ella consiguió cabalgarla. Todos los humanos con los que se encontraba se quedaban perplejos al verlo, porque hasta entonces ese hermoso animal salvaje sólo era una presa más de caza, veloz y peligrosa". Así relata la novelista Jean M. Auel el primer caso de domesticación de los equinos en su libro 'El Valle de los Caballos', pero lo cierto es que fueron comunidades o grupos muy dispersos quienes consiguieron domar a la fiera en regiones muy distantes del continente euroasiático.

Un numeroso grupo de investigadores, de varios países europeos, ha logrado secuenciar el genoma de 83 ejemplares porcedentes de Asia, Europa, Oriente Medio y América, en busca de ese misterioso momento en el que los humanos fuimos capaces de utilizar caballos para viajar o para llevar carga.
Tras analizar su ADN mitocondrial, que es el que se hereda de las progenitoras, han concluido que existen 18 perfiles genéticos (halogrupos) diferentes en la actualidad y que todos tuvieron un ancestro común hace entre 130.000 y 160.000 años.

Curiosamente, y en contra de lo que se pensaba hasta ahora, el único caballo salvaje que queda hoy, el 'Equus przewalskii', no tiene nada que ver con el resto de los equinos.

La última glaciación.

Los restos paleontológicos y arqueológicos indican que durante el Paleolítico Superior (hace entre 35.000 y 10.000 años) había caballos por toda Eurasia, pero muchos linajes no lograron sobrevivir al cambio climático que se produjo hace ntre 25.000 y 19.000 años (el último Máximo Glaciar).

Las manadas, huyendo del frío, se refugiaron en las áreas más templadas en busca de pastos, como el sur de Ucrania y la Península Ibérica, y también lo hicieron otras especies, como los seres humanos. Al norte de los Pirineos se extinguieron totalmente los equinos por falta de comida.

Fue en estas regiones donde su domesticación se llevó a cabo de forma independiente, hace no más de 7.000 años, aunque eran lugares muy distantes entre sí. Explican los científicos, en un artículo publicado en la revista 'Proceedings of National Academy of Science' (PNAS), que se domaron sobre todo muchas yeguas.

Los investigadores, dirigidos por el italiano Antonio Torroni, de la Universidad de Pavia, afirman que gracias a este trabajo se podrán reclasificar correctamente los restos fósiles de equinos que hay en múltiples colecciones e incluso ayudará a analizar el posible rol del ADN mitocondrial heredado en los caballos de carrera.

Maite Alberdi, investigadora experta en caballos prehistóricos del Museo Nacional de Ciencias Naturales (CSIC) señala que "son conclusiones muy interesantes porque realmente se sabe poco de cómo se consiguió domesticarles".

"Lo más novedoso es que demuestran que el fenómeno se produjo simultáneamente en varios lugares. Y además retrasa algo el momento en el que tuvo lugar, que se pensaba que e4ra hace unos 4.000 años", afirma la investigadora.

En definitiva, puede que hubiera muchas 'Aylas' domadoras en aquellos prehistóricos 'valles de los caballos'.
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Extraído de El Mundo

Los europeos tienen antepasados árabes.


El recorrido seguido en el largo viaje que llevó a los humanos modernos hace 60.000 años desde África al resto del mundo pasó por Arabia, donde habrían tenido una primera parada antes de continuar expandiéndose. Así se desprende de los análisis genéticos realizados por un equipo de investigadores portugueses, británicos y de varios países árabes, que publican esta semana en la revista 'American Journal of Human Genetics'.

Los científicos, dirigidos por la portuguesa Luisa Pereira, de la Universidad de Oporto, secuenciaron el genoma mitocondrial completo de 85 individuos del sudoeste asiático y los compararon con 300 de europeos, que se encuentran en una base de datos. En concreto se fijaron en que tres linajes o halogrupos genéticos, llamados N1, N2 y X son reliquias que proceden del momento en el que se produjo la dispersión de los 'Homo sapiens' fuera de África, hace unos 60.000 años.

"Estos datos nos sugieren que hubo un ancestro primitivo humano en la Península Arábiga y que lo más probable es que se expandieran desde la región del Golfo Oasis a través de Oriente Próximo hacia Europa durante un periodo de lluvias hace entre 55.000 y 24.000 años", concluyen en su trabajo.
Pereira reconoce que una hipótesis popular ya apunta que la primera dispersión se produjo a través del Mar Rojo hacia el sur de Arabia, pero había poca evidencias genéticas que lo confirmaran.

Herencia materna.

Los tres ramales genéticos primitivos se asocian al momento en el que la especie salió con éxito de África. Se centraron en estudiar el ADN mitocondrial porque es esta información genética la que se va heredando de las madres sin sufrir alteraciones, por lo que es muy útil a la hora de comprobar conexiones entre diferentes poblaciones.

Fue así como los investigadores encontraron que había habido un ancestro primitivo en Arabia. "Si se toman todos juntos, nuestros resultados sugieren que Arabia fue, de hecho, la primera estación de parada de los humanos modernos", asegura Martin B. Richards, experto en arqueología genética en la Universidad de Leeds (Gran Bretaña).

Las evidencias arqueológicas de una salida árabe anterior fueron publicadas hace poco más de un año, en la revista 'Science'. Científicos alemanes anunciaron entonces el hallazgo de herramientas reliazadas por 'Homo sapiens' hace más de 100.000 años en el yacimiento de Jebel Fayal, en los Emiratos Árabes Unidos, adonde habrían llegado tras cruzar por el Estrecho de Bad al Mandab, que lo separa del Cuerno de África.

Otras herramientas también fueron encontradas varios asentamientos del Sultanato de Omán. El hallazgo de estos utensilios, con 100.000 amós de antigüedad, se dió a conocer a finales del año pasado, en excavaciones lideradas por un grupo de cientificos británicos, que publicó el descubrimiento en la revista 'PLoS ONE'.

Lo que las herramientas no dicen es si esta salida registrada en Jebel Fayal fue la precursora del largo viaje hasta Eurasia. Los genes, como señala este nuevo trabajo, apuntan a que la respuesta es no, porque ese viaje definitivo habría sido casi 50.000 años más tardío.

Por otro lado, también se han encontrado restos muy primitivos de 'sapiens' (con más de 100.000 años) en yacimientos israelíes. Pero los autores de este trabajo defienden que la barrera del desierto, hace unos 50.000 años, impidió que continuaran por esta ruta.
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Extraído de El Mundo

Expertos harán nueva investigación en cueva de Ceuta con 250.000 años.

El Gobierno de Ceuta ha promovido un dar una nueva subvención a un equipo multidisciplinar de investigadores de la Universidad de Cádiz para una nueva investigación en una cueva prehistórica localizada en la frontera con Marruecos donde hay datados restos con 250.000 años de antigüedad.

La Consejería de Educación, Cultura y Mujer dedicará 19.000 euros en concepto de subvención a la continuidad de los trabajos arqueológicos en el yacimiento prehistórico de la Cabililla, ayuda que permitirá al equipo responsable del proyecto de investigación ahondar en ese hallazgo, según ha informado el Gobierno ceutí.

La consejera del área, Mabel Deu (PP), ha explicado que esta nueva subvención es una muestra más del compromiso del Gobierno con el estudio, el conocimiento y la difusión del patrimonio en todas sus formas, en general, y, en este caso en particular, del patrimonio arqueológico.

Los 19.000 euros que en concepto de subvención ha autorizado la Consejería para conocer más de la Prehistoria y de Ceuta en ese periodo responden además al compromiso adquirido con los responsables del proyecto de estudio del yacimiento de Benzú, que comenzó en 2002 de la mano de ese equipo multidisciplinar de investigadores de la Universidad de Cádiz.

El importe exacto de la subvención es de 19.092 euros, presupuesto del convenio entre Ciudad y UCA que marca las obligaciones y compromisos de ambas partes en cuanto al estudio, conocimiento y difusión de la Cabililla.

El Abrigo y Cueva de Benzú tiene un gran interés paleontológico, ecológico e histórico dentro de la investigación del Pleistoceno y del Holoceno por estar enmarcado en el área del Estrecho de Gibraltar.

Su localización por parte del equipo de arqueólogos que llevó a cabo la Carta Arqueológica de Ceuta en 2001 supuso un punto y aparte puesto que, hasta entonces, los datos sobre la Prehistoria ceutí eran casi inexistentes.

Esa fue la razón por la que la Consejería de Educación, Cultura y Mujer decidió apoyar un proyecto sistemático de investigación de la Universidad de Cádiz para estudiar este yacimiento, que ha despertado el interés de investigadores de todo el mundo.

La Cabililla de Benzú podría probar que Ceuta fue la puerta de Europa para los primeros humanos hace 250.000 años y, además, las excavaciones arqueológicas en el yacimiento y su estudio han aportado las evidencias más antiguas de actividad pesquera y marisquera.
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Extraído de ABC

La historia a través de fragmentos.

El catedrático de Arqueología de la Universidad de Córdoba, Carlos Márquez Moreno, desvela el orden arquitectónico del Templo Romano de la calle Morería a través de una pequeña pieza del Arqueológico.
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Uno de los mayores retos de un arqueólogo es encontrar una pieza, con muy pocos datos sobre su procedencia y encontrarle todo su sentido, ubicarla en el contexto de la Córdoba de otra época. Es el trabajo que desarrolló el catedrático de Arqueología de la Universidad de Córdoba, Carlos Márquez, junto con su equipo, descubriendo el origen de una de una de las piezas del Museo Arqueológico, una fragmento de una antefija -unas construcciones que se colocaban al final de los tejados a modo de gárgolas- de un antiguo templo romano ubicado en la actual calle Morería. Su historia ha protagonizado la pieza del mes del museo y Márquez se encargó ayer de contar el proceso de catalogación de un fragmento que "sin ser nada estético, guarda verdaderos tesoros". 

"Esta pieza estuvo en mi mesa durante dos años y no tenía ni idea de lo que era", reconoció Márquez. Se trata de un trozo de mármol blanco cuyo único dato que aportaba es que había sido encontrado en la calle Morería. El trabajo de investigación comenzó al darse cuenta de que la pieza encontraba muchas similitudes con otra sacada del Foro de Augusto de Roma. En concreto, como ya se ha apuntado antes, pertenecía a una antefija que se colocaba en las terminaciones de los tejados y que medía unos 45 centímetros de alto. "Entonces pensamos que con ese tamaño, debería pertenecer a un edificio colosal y, en la época romana, en Córdoba no había muchos". Curiosamente, por la misma época, unas excavaciones en lo que ahora es la sede del Colegio de Abogados sacaron al descubierto el podium donde se apoyaba el templo. "Ahora sí teníamos certeza de que allí hubo un gran edificio y avanzamos más en la investigación", apuntó Márquez. 

Así, de un pequeño trozo de mármol se llega a la existencia de un gran templo, a imagen y semejanza del Foro de Augusto de Roma, ubicado en la calle Morería pero que ocupaba unas cuatro manzanas en pleno centro de la Córdoba romana. En él se desarrollaban las ceremonias oficiales del culto imperial en el contexto de la Córdoba romana. "Para construirlo se tuvieron que derribar casas de personas muy poderosas", dijo Márquez, algo a lo que nadie se opuso porque "era una muestra de poder y una manera de mirar a Roma", explicó Márquez. "Era como dar cuenta de que se estaba de acuerdo con la política de Roma para luego obtener algún reconocimiento", añadió. 

La historia contada a través de pequeños fragmentos, como el que ayer se expuso en el Museo Arqueológico -y que contó con una gran presencia de público- pero que ahora se puede contemplar dentro de la exposición Córdoba reflejo de Roma.
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miércoles, 11 de enero de 2012

En busca de los secretos de dos nobles egipcios.


Las revueltas en Egipto del pasado año les obligaron a paralizar las excavaciones en Luxor y a regresar a España con antelación. Sin embargo, el investigador del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) José Manuel Galán y su equipo viajan este lunes a Egipto para continuar con el Proyecto Djehuty. En la XI campaña, que ahora comienza, las excavaciones explorarán el área de las tumbas de Djehuty y Hery, dos altos dignatarios de la corte egipcia entre el año 1500 y 1450 a. C.

Los arqueólogos españoles trabajan en la necrópolis de Dra Abu el-Naga desde hace 10 años, una zona en la que se superponen enterramientos de distintas épocas.
Según informa el CSIC en una nota de prensa, durante esta campaña, los arqueólogos estudiarán una gran galería subterránea, con media docena de habitaciones que contienen numerosas momias de ibis, halcones y otros animales, ubicada cerca de la tumba de Hery.

Una web permitirá seguir las excavaciones.

Los trabajos podrán seguirse a diario en la página web del proyecto, www.excavacionegipto.com, que se actualizará desde Luxor. El 'Diario de Excavación', describirá las tareas y descubrimientos que se vayan realizando, para que los navegantes puedan seguir en tiempo real cómo se desarrolla la 11ª Campaña del 'Proyecto Djehuty'.

La página muestra un vídeo sobre las tareas acometidas en la campaña del año pasado. En la sección 'Visita las tumbas', un viaje virtual alrededor la tumba de Djehuty permite ver la complejidad de los monumentos funerarios.

Los egiptólogos esperan descubrir el estado del enterramiento y el ajuar funerario de este alto dignatario de la corte de la reina Hatshepsut. A partir de estos datos, planean reconstruir la vida social y religiosa de este periodo del antiguo Egipto.

Una década de trabajos.

Durante los 10 años de trabajos en Luxor, los arqueólogos han documentado enterramientos desde el año 2000 a. C hasta época romana y han sacado a la luz objetos arqueológicos de gran valor.

Entre ellos destacan la tabla del aprendiz, utilizado por un estudiante para aprender a manejar el pincel, a escribir y a dibujar. Se trata del primer retrato frontal conocido de un faraón del antiguo Egipto.

También han descubierto la tumba de un arquero de 4.000 años de antigüedad. El cuerpo del guerrero Iqer fue enterrado junto a tres bastones de mando, dos grandes arcos y cinco flechas. Los egiptólogos han encontrado también la cámara sepulcral de Djehuty, de 3.500 años de antigüedad, cuyo techo y pareces estaban decorados con pasajes del Libro de los Muertos.
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Extraído de El Mundo

La 'pinacoteca' rupestre descubierta en México.


Más de 3.0000 pinturas rupestres, con dos milenios de historia, se escondían en los cerros de la Cuenca del Río Victoria, en la provincia mexicana de Guajanato, al noroeste del país. El hallazgo, que tuvo lugar en la campaña arqueólogica entre junio y octubre del pasado año, ha sido hecho público ahora por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), que lleva dos décadas investigando en la zona.

Las pinturas, realizadas en color ocre, se encuentran en las paredes rocosas de 40 emplazamientos diferentes de la zona y representan ritos religiosos y de curación, con inscripciones. Fueron realizadas, según los expertos, por primitivas sociedades de cazadores-recolectores que vivían en la región desde el siglo I, a quienes los colonizadores españoles llamaron chimenecas, englobándoles a todos.

Es la cuarta campaña que el equipo, dirigido por Carlos Viramontes, realiza en la Cuenca del Victoria, donde ya se han entrado más de 70 enclaves rupestres, según informa la agencia mexicana Notimex. "La población de Victoria, antiguamente conocida como San Juan Bautista Xichú (o Xichú de Indios), se localiza en el centro de un pequeño y fértil valle cruzado por un río seco la mayor parte del año", explica el arqueólogo José Guadalupe Arvizu Arvizu en un artículo.

El viento y el agua se han encargado de modelar las rocas, creando un paisaje de curiosas columnas de piedra, aprovechadas para plasmar los motivos rupestres. "Hay algunos enclaves que son públicos y otros privados. En los primeros, un gran número de personas participó en crear la iconografía como parte de algún ritual; y los privados fueron hechos por pocos individuos para ceremonias especiales, y están en lugares de difícil acceso, como cañadas y barrancos", explica Viramontes.

El yacimiento Manitas, por ejemplo, sería de los segundos, y está en una cumbre a 3.400 metros de altura. Hay figuras humanas, animales y plantas con formas fantásticas, así como manos en rojo y trazos geométricos. El de Cerro Redondo era público porque está en una elevación en medio de una llanura que fue habitada por estos pueblos durante cientos de años. Sus motivos son plantas, animales, insectos y figuras antropomorfas.

Entre los animales más representados se encuentran los ciervos, perros, insectos (ciempiés y arañas) y muchas aves.

Los investigadores aseguran que estos pueblos chimenecas, que eran de etnias muy diversas, consideraban los abrigos rocosos como lugares de contacto entre el mundo espiritual y el material, en una forma de culto ancestral a la piedra y al cerro como entidades con vida.

En la campaña también localizaron restos de la época colonial, del siglo XIX, realizados por pueblos otomíes. También son inscripciones religiosas, como cruces, capillas o altares, en este caso realizadas con pigmentos blancos.
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Extraído de El Mundo

miércoles, 4 de enero de 2012

Vinculan con rituales sello antiguo hallado en Jerusalén.


Un sello raro de arcilla descubierto en la Ciudad Vieja de Jerusalén al parecer está relacionado con los rituales que se practicaban hace 2000 años en el Templo judío, dijeron el domingo arqueólogos israelíes.
El objeto tiene el tamaño de una moneda, lleva dos palabras en arameo que significan “puro para Dios” y se le encontró cerca del lugar sagrado judío en el Muro de los Lamentos.
El arqueólogo Ronny Reich, de la Universidad de Haifa, dijo que el sello corresponde al período entre el siglo I a.C. y el año 70 d.C., cuando las legiones romanas sofocaron una revuelta judía y destruyeron el segundo de dos templos que se describen en la Biblia.
El sello es el primero descubierto que tiene palabras y que pertenece a ese período de la historia de Jerusalén. Al parecer se utilizaba en prácticas rituales en el Templo, dijo el experto.
A la fecha se han hallado muy pocos artefactos relacionados con el Templo. La zona donde se ubica el Templo mismo —el recinto al que los judíos conocían como el Monte del Templo y los musulmanes como el Noble Santuario— está excluida a los arqueólogos debido a que suscita sensibilidad religiosa y política.
Los arqueólogos creen que las autoridades del Templo utilizaban el sello tal vez para marcar su aprobación de algún objeto que sería utilizado en rituales, quizá aceite o un animal que sería sacrificado.
Los materiales que utilizaban los sacerdotes del Templo tenían que cumplir las normas estrictas de pureza estipuladas en detalle en textos jurídicos judíos y en los que también se menciona la utilización de sellos de este tipo.
El sello fue hallado en el trayecto de una calle principal que cruza la parte antigua de Jerusalén, por el exterior del recinto del Templo, durante una excavación a cargo de arqueólogos de la Autoridad de Antigüedades de Israel, un organismo gubernamental.
Esta excavación forma parte de una mayor que se efectúa cerca del lugar conocido como la Ciudad de David, donde los arqueólogos investigan la parte más antigua de Jerusalén.
La excavación de la Ciudad de David se realiza dentro del barrio palestino de Silwan y es financiada por un grupo judío afiliado al movimiento de colonizadores. Esta investigación arqueológica es de la mayor notoriedad y mayor controversia política en Tierra Santa.

La sequía acabó con el Imperio jemer en Angkor.


Los cambios en el clima y desastres asociados a repentinas inundaciones, glaciaciones o sequías están detrás de la destrucción de civilizaciones y la caída de grandes imperios. Uno de estos casos es el de la desaparición del Imperio Jemer en Angkor (Camboya), un poderoso reino que durante seis largos siglos se asentó en el centro del país asiático y se expandió por toda la región.

Un grupo de investigadores, liderados por Mary Beth Day, de la Universidad de Cambridge, asegura que un largo periodo de escasez de lluvias, unido al mal mantenimiento de las infraestructuras hidráulicas que montaron los jemeres están detrás de su debacle. Hoy, las ruinas de Angkor, declarada Patrimonio de la Humanidad, aun permiten intuir el espectacular esplendor de un periodo que sus habitantes dejaron morir.

Los milllones de visitantes que cada año se acercan al lugar no suelen fijarse en los complejos sistemas hidráulicos que los jemeres pusieron en marcha en la ciudad imperial. Canales, fosas, terraplenes y grandes depósitos, conocidos como 'barays' que, según las dataciones de los científicos, podrían haber sido construidos hace 1.000 años.

La red hidráulica que montaron los jemeres entre los siglos XI y XIII, y que funcionó hasta su caída en el siglo XV, llegó a tener 1.000 kilómetros de longitud en todo su territorio. En los 'barays' almacenaban todo el agua sobrante de las lluvias que caían durante el verano monzónico, que luego se utilizaba para irrigar los campos.

Hasta ahora, los historiadores han explicado la caída de los jemeres a factores como la guerra con los expansionistas de Siam y otros pueblos extranjeros, a la superpoblación, a la conversión de su emperador al budismo o a cambios en los patrones comerciales.

El estrés ambiental.

Sin embargo, nuevas evidencias, como las que ahora se publican en la revista 'Proceedings of National Academy of Science' (PNAS), ponen de manifiesto que el estrés ambiental y, especialmente, una gestión del agua no adaptada a nuevas condiciones climáticas, tuvo mucho más que ver de lo que se pensaba hasta ahora.

El nuevo estudio refleja que en el siglo XIV, las tasas de sedimentación disminuyeron, lo que tiene que ver con que en la región desde finales de ese siglo y hasta los primeros años del siglo XV no se produjeron las lluvias del monzón, sequía que también se ha detectado en los anillos de los árboles en el vecino Vietnam.

"Nuestros resultados demuestran que fueron los cambios en el sistema de gestión del agua lo que se debe asociar con el declive del reino de Angkor en ese momento histórico", apunta el equipo de Day. Sólo hacia el siglo XVII el sistema volvería a funcionar, aunque para entonces el imperio de los jemeres ya era historia. En concreto, los científicos han detectado un incremento de arena sedimentada que prueba que durante muchos años entró poco agua en los depósitos.

"No podemos distinguir en qué porcentaje la falta de agua se debe al cambio en el clima y a la mala gestión humana de este recurso, pero lo que parece claro es que ambos factores actuaron a la vez", concluyen. Y, aún así, reconocen que el sistema de gestión hidráulica que iniciaron los jemeres es un ejemplo de una sofisticada tecnología humana que fracasó ante unas condiciones ambientales extremas.

En un planeta con una nefasta gestión del agua, este vistazo al pasado puede ser una lección en el que las consecuencias están a la vista: Angkor es hoy está en poder de los árboles que la invaden... y de los turistas.
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Extraído de El Mundo