martes, 3 de septiembre de 2019

El universo surrealista de Remedios Varo

Un repaso por la vida y obra de la excepcional artista: venerada en México, invisibilizada en España

Papilla estelar (detalle) de Remedios Varo

Cuando hablamos de surrealismo en España, cualquier persona identificará rápidamente a Salvador Dalí. Sin desdeñar la importancia de la obra del de Figueras, este artículo tiene por objetivo dar a conocer la obra de la que posiblemente, y desde luego a juicio de la autora, es la pintora surrealista más elegante, compleja y tristemente ignorada, que dio la España del siglo XX. De reconocido prestigio en México y Estados Unidos especialmente, es una de las grandes ignoradas en su tierra.

Adentrarnos en su universo mágico, onírico y arquitectónico es iniciar un viaje del que ya no hay marcha atrás.

Catedral vegetal (1957)

Orígenes: los mimbres de la genialidad de Remedios

Remedios nació en 1906, en Anglés (Girona), hija de un ingeniero hidráulico andaluz, y de madre vasca. Tuvo dos hermanos varones y un devenir desde su infancia peculiar.

La figura de su padre la marcaría profundamente, ya que este ingeniero era además un librepensador que instruyó a su hija en matemáticas, perspectiva o dibujo profesional. Este hecho no sólo es insólito para la época, sino que además marcó de manera significativa la obra de la artista, que tuvo además libertad para saciar su voraz apetito lector con los libros técnicos de su padre. La figura de su madre, profundamente religiosa y tradicional, también influiría en el sentimiento de culpa que su actitud libre y sin complejos, tan diferente al ambiente tradicional, le generaba en ocasiones.

El trabajo de su padre hizo que terminaran por instalarse en Madrid, donde en 1924 pudo ingresar en la Academia de San Fernando, siendo una de las primeras mujeres en hacerlo. Ya desde entonces mostró en todo momento su independencia intelectual y su fuerte carácter.

Finalizados los estudios, comenzó su andadura personal, que la llevaría a casarse en 1930 con Gerardo Lizarraga (su amigo y compañero de estudios en la Academia de San Fernando y, como ella misma afirmaba, una forma sencilla de poder salir de su casa). Tras vivir unos años juntos en París, Remedios se impregnó del ambiente bohemio y estimulante desde el punto de vista intelectual y cultural de la ciudad. Volvieron a Barcelona, donde pudo desarrollar uno de sus más espectaculares momentos como artista, y donde se separó de su marido, para continuar su andadura vital en ocasiones en solitario y otras acompañada, marcando ella el camino y el desarrollo de su vida, por diferentes parejas. Volvería más adelante a París, donde tuvo la oportunidad de participar del ambiente estimulante y cosmopolita de Bretón, Miró, Ernst, y especialmente de la también pintora Leonora Carrington, quien sería en el exilio uno de los principales pilares emocionales de su vida.

La guerra y el triunfo del fascismo hicieron que en 1940 zarpara desde París rumbo a Veracruz. Nunca más volvería. Nunca recuperamos su talento creativo que supo apreciar el público mexicano.

Papilla estelar (1958)

Remedios en América

Remedios y su pareja en aquel momento llegan a México a fines de 1941. Su obra ya había sido expuesta con anterioridad en el país azteca, así que no les cuesta formar alrededor de ellos un círculo de amigos: Esteban Francés, Gerardo Lizarraga (ambos habían sido parejas suyas), su amiga Leonora Carrington, Octavio Paz y otros.

Contemporánea de Diego Rivera (a quien a pesar de su enorme ego llegó a impresionar con su obra) y de Frida Kalho, para vivir en estos primeros años, dedicó parte de su tiempo y su creatividad a trabajos de decoración y publicidad. Realizó muchos cuadros publicitarios para Bayer.

Tras pasar una temporada en Venezuela, Remedios volvió a México, para en 1952, dedicar todo su tiempo a su obra.

Mujer saliendo del psicoanalista (1960)

El desarrollo sin frenos del genio creativo

A partir de ese momento, Remedios desarrolla una frenética actividad creadora, que hace que a pesar de lo corta que fue su vida (falleció en 1963), tengamos un impresionante legado artístico.

No tuvo hijos, de manera que el legado de su obra ha sido objeto de diferentes controversias, ya que no sólo fue muy generosa en vida regalándola a sus amigos y familiares, sino que a su muerte, muchas personas quisieron hacerse con ella. La mayor parte de la misma se conserva y se puede visitar en el Museo de Arte Moderno de México.


Las claves de la obra de Varo

Lo realmente estimulante, lo que hace que no podamos dejar de mirar los cuadros de Remedios, es su magnetismo, su fuerza vital que hace necesario que dediquemos horas a apreciar cada detalle.

No quiero aquí hacer una interpretación de sus obras. Esa tarea es de cada una de las personas que la admiramos. Para ello, propongo algunas pero al final del artículo está el enlace de la colección más completa online de su obra para que la podamos descubrir poco a poco.

Sí que haremos una recopilación de aquellos elementos que se repiten salvo excepciones a lo largo de toda su obra:

· Lo esotérico: observad obras como Armonía (1956), o Fenómeno de ingravidez (1963) para comprender lo imbricado del pensamiento mágico en su mundo. El desarrollo de su vida, las personas a las que conoció, y especialmente América marcaron profundamente este aspecto tan fascinante de su obra.

· Lo arquitectónico: en su mano siempre se percibe la importancia del aprendizaje de dibujo técnico y las enseñanzas de su padre. Una de sus señas de identidad es la arquitectura cuidada e imposible en algunos casos que presentan sus obras. Imposible no fijarse en Catedral Vegetal (1957) o Nacer de nuevo (1960).

· Lo literario: los cuentos, las fábulas plagadas de personajes arquetípicos y de elementos mágicos conforman no sólo las estructuras del pensamiento occidental, sino que no pueden ser ajenas a la inspiración de la pintora. El Trovador (1959); Los hilos del destino (1956).

· Lo surrealista: en La leçon d’anatomie (1935) Remedios experimentó con los collages colectivos, y en Le message (1935)  lo hace con la exuberancia y el mundo femenino.

· Lo onírico: muchas de sus pinturas parecen ser la expresión de sueños lúcidos, en los que podemos entrever el complejo mundo interior que hizo de Remedios la gran artista que es. Mujer saliendo del psicoanalista (1960), o el impresionante La llamada (1961) son ejemplos de ello.-


La llamada (1961)

Visibilizar a las invisibles

Hace años, y gracias a uno de mis mejores amigos, tuve la suerte de toparme con la obra de Remedios Varo. Desde entonces, y siempre que tengo oportunidad, aprovecho para descubrírsela a quien pueda. No en vano, es una de las pintoras más reconocidas y veneradas en México. Tristemente, ignorada en España… Invito a las personas que lean este artículo a explorar la obra de la artista, a enamorarse de ella.

Actualmente la mayoría de sus cuadros están expuestos en el Museo de Arte Moderno de México, y están minuciosamente recopiladas en la web de Remedios Varo.

Bibliografía

AA.VV., Cinco llaves del mundo secreto de Remedios Varo, Girona, Ediciones Atalanta, 2015.

Autora| Patricia Aguilar Moya
Vía| La Vanguardia, Remedios Varo, RTVE y ver bibliografía.
Imágenes| Papilla Estelar (1958); La Catedral Vegetal (1957); Mujer saliendo del psicoanalista (1960) y La Llamada (1961). Todas las imágenes están disponibles en la web de Remedios Varo.

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