miércoles, 14 de mayo de 2014

A los niños romanos también les gustaba jugar, pero ¿a qué jugaban?

¿A qué jugaban en la antigua Roma?
A los pequeños romanos les gustaba jugar. No es extraño, un niño es un niño, ahora y hace 2000 años. Pero resulta algo más extraño el observar la cantidad de juegos que han pasado de generación en generación, desde la antigua Roma hasta la actualidad, y a los que casi todos hemos jugado alguna vez, al menos hasta la llegada de los juguetes electrónicos.


Tanto los niños como las niñas romanas, de las clases acomodadas, recibían una buena educación y se les enseñaba como mínimo a leer, a escribir y a comportarse como es debido en la sociedad. Pero también se divertían y tenían juguetes.

Historia y juegos más populares.

Como en todas partes, y sobre todo como en los pueblos más ricos, jugaban a guardar ovejas, que serían unos tiestos o unas piedrecitas que se distinguen del polvo del suelo; a hacer sus campitos y sus arados en las arenas o plazas de tierra ; a edificar casitas; a unir ratones a un carrito; a pares o nones; a montar a caballo sobre una caña larga; a plasmar sus caballitos en arcilla; a recoger el flujo de agua caliente de sencillas balsas; formar sus carritos y sus arados con las cosas más aparentes que se encuentran a mano. Exactamente igual que los niños por las calles de los pueblos actuales.

Los preferidos, tanto de niños como de niñas, eran los pequeños animales que podían ser de lo más variopinto Desde insectos, como cigarras o grillos, a otros más grandes, como perritos, corderos, pájaros, conejos, patos, gansos... estas pequeñas mascotas, que alegraban a los pequeños,recibían el nombre de delicium o deliciae y se les tenía tanta estima que cuando un crío moría, acostumbraban a representar a su mascota en sus sepulcros o al menos la nombraban.

Entre los juguetes de recién nacidos se encontraban campanillas y biberones con forma de animales. Para los niños mayores existían peonzas, aros, cometas, carretes (usados como yo-yo) y muñecas realizadas con terracota o madera tallada, entre las que se han hallado incluso con brazos articulados. También había juegos en grupo, como la mosca ciega y el lanzamiento de nueces y huesecillos de animales.

Otro juego de grupo muy popular era el ephedrismos: parece ser que consistía en tratar de golpear con un accesorio un objeto clavado en el suelo; el perdedor debía llevar sobre sus hombros al ganador y debía de tratar de llegar a una meta con los ojos tapados por el compañero.

Había muchos juegos que practicaban todos, y en muchos casos los seguirían practicando de adultos, como el juego de pelota. La morra, que era un juego parecido al de los "chinos", en el que había que adivinar cuantos dedos sacaría el contrario. 

Las tabas, que eran pequeños trozos de hueso, la peonza, el aro, las canicas, la "gallina ciega" o el escondite. Tenían distintos tipos de juegos de mesa e, incluso, algunos los acompañaría toda la vida, desde su adolescencia hasta la edad adulta. 

Nos ha llegado, asimismo, relatos de chavales bastante traviesos a los que les gustaba gastar bromas. Por ejemplo pegar una moneda en el suelo y mofarse del que se agachara a recogerla.

Ilustración de los diferentes tipos de juegos.

Las niñas se entretenían con pequeñas vajillas y cocinitas y también con muñecas.


A los niños, que eran un poco más "brutos", les gustaba más representar batallas o entablar luchas. También hacer casitas de piedra, enganchar ratones a pequeños carros e, incluso, construirse carros de mayor tamaño tirados por perros.


La morra, que era un juego parecido al de los "chinos", donde había que adivinar cuantos dedos sacaría el contrario.



Las tabas, que eran pequeños trozos de hueso.



El aro. 


Las canicas.


La "gallina ciega" o el escondite.


Los dados.


Las fichas.



Otros juegos menos populares.

- Pares o nones, tal y como hoy se juega.

- La mosca de bronce. Consistía en vendar los ojos a un niño y gritar “yo cazaré a la mosca de bronce”. Los demás respondían “tú la cazarás pero no la atraparás” y corrían zumbando hasta que ser atrapados.

- Caput aut navis, el clásico cara o cruz.

- Dar sustos o “mormolycion”. Este juego consistía en que uno se escondía detrás de la puerta y cuando sus compañeros estaban más entretenidos salía, de repente, con una máscara puesta. Algunos caían horrorizados por el suelo.

- Micare, que significa moverse rápidamente algo. Dos jugadores, puestos de frente a una distancia determinada, levantaban la mano derecha con algunos dedos tendidos y otros replegados y, al mismo tiempo, decían un número. El que acertaba la cantidad de dedos desplegados entre las derechas de los contendientes ganaba.

Vía: Juegos de Niños Romanos