viernes, 6 de febrero de 2015

10 formas de construir un megalito

El fenómeno megalítico se caracteriza por la extensión de unas particulares constructivas, comunes a toda la costa atlántica europea y otros territorios

Crómlech dolménico de Stonehenge, en Inglaterra

Hace unos 9000 años tuvo lugar unos de los cambios más importantes de la humanidad, la conocida como revolución neolítica con la que se pasaba del nomadismo, la vida en cuevas, la caza y la recolección a la sedentarización, la vida en casas, la ganadería y la agricultura. Este gran cambio en las formas de vida humana se produjo en la actual zona sirio-palestina y, posteriormente, se fue extendiendo a otros territorios. No obstante, cada vez pesan más las corrientes que defienden que el neolítico surgió de forma autóctona en varios núcleos diferentes.
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El caso es que, a partir del cuarto milenio a. C., la forma de vida neolítica se encontraba extendida ya por toda Europa y, al tiempo, surgió la metalurgia del cobre y las construcciones megalíticas. En la península Ibérica, el megalitismo se detecta sobre el 4800 a. C. hasta el 1300 a. C., aunque el cobre no llegó hasta el III milenio a. C.

El fenómeno megalítico se caracteriza por la extensión de unas particulares constructivas, comunes a toda la costa atlántica europea y otros territorios, como los enterramientos colectivos en tumbas o las construcciones con bloques de piedra monumentales. Según las zonas, las tipologías de estos monumentos pueden cambiar.

Por un lado, en la fachada atlántica destacan las siguientes siete estructuras megalíticas: 

1. El menhir, del bretón piedra larga, es un monolito vertical. En la imagen se muestra el menhir de Spellenstein, en En Rentrisch (Alemania), de 5 metros de altura.



2. El alineamiento es una hilera de menhires, como el de Carnac en Francia.



3. El crómlech es un círculo de menhires, como el de Avebury en Inglaterra.



4. El dolmen es una cámara funeraria abierta, como el de Los Mellizos, en Extremadura 



5. La galería dolménica es un pasillo adintelado cubierto por un túmulo, como la Cueva de Menga en Antequera, Málaga. 



6. El sepulcro de corredor es un pasillo adintelado, que termina en una cámara funeraria cerrada con falsa cúpula, cubierto también por un túmulo. Destaca el de Los Millares, en Almería. 



7. El henge o círculo ritual es un crómlech dolménico, como el de Stonehenge, Inglaterra. 



Por otro lado, algo después en el tiempo, en las Islas Baleares también se dan una serie de estructuras ciclópeas que se pueden integrar en este conjunto de megalitos. Destacan las tres siguientes estructuras

8. El talayot es una torre vigía aislada o integrada en un recinto amurallado, como el de Torello en Mahón, Menorca.



9. La taula se constituya por una piedra vertical coronada por otra horizontal, en forma de T, para prácticas ceremoniales. Se conserva muy bien el de Torralba d’en Salert en Alaior, Menorca.



10. La naveta es una construcción longitudinal, con fachada frontal plana y ábside semicircular, de uso habitacional o sepulcral, como la Naveta dels Tudons que se conserva en Ciudadela, Menorca.



El fenómeno megalítico se interpreta de muchas maneras, pero destaca la función ideológica de estas estructuras. En cada comunidad, se consideran como un elemento de equilibrio social, un instrumento de prestigio y de poder, y delimitadores de su territorio. Se relacionan con la aparición de las jefaturas, la jerarquización social y la identificación de un territorio con los constructores de los monumentos que allí se encuentran.