lunes, 19 de octubre de 2015

Los cambios climáticos que acabaron con los Neanderthales

Comienza la investigación internacional, que tendrá a Ardales y Teba como foco central de 50 investigadores, que tratará de determinar por qué desaparecieron los Neanderthales

Los cambios climáticos pudieron acabar con los Neanderthales
Hasta seis cambios climáticos sufrieron los antiguos habitantes del sur de la Península durante los 100.000 años en los que los Neanderthales fueron desapareciendo sin dejar rastro. Málaga y su entorno por sus condiciones orográficas y su clima templado pudo ser el último refugio de una especie sobre la que aún quedan muchas incógnitas por despejar y que dejó vía libre a la implantación hace 40.000 años a los Homo Sapiens, los antepasados de los actuales humanos.

Saber qué ocurrió con ellos y si llegaron a coincidir en el tiempo de los Sapiens es el reto que se han planteado los casi 50 investigadores de 12 instituciones españolas y dos alemanas que participan en un ambicioso proyecto, que liderará el catedrático de Prehistoria de la Universidad de Cádiz José Ramos Muñoz y el director del Neanderthal Museum de Alemania Gerd Christian Weniger, y que comenzó hace un mes en la Cueva Prehistórica de Ardales y la Sima de las Palomas de Teba. 

En esta ocasión el foco no estará centrado tanto en los restos arqueológicos que se encuentren, como en las respuestas que se espera obtener del suelo de estos antiguos refugios naturales que atesoran gran parte de la información que se busca para comprender mejor las ocupaciones humanas más antiguas del sur de Europa al concentrar ambas las secuencias más importantes entre el Paleolítico Medio y el Neolítico. 

La ecología de la época es lo que los investigadores consideran la clave para conocer lo que buscan. El objetivo del proyecto será conocer el clima y la evaluación climática durante un periodo de mil siglos en los que hubo, al menos, seis cambios climáticos relacionados con la humedad y la aridez porque en esta zona nunca hubo un cambio climático muy extremo y las temperaturas siempre fueron atemperadas. Pero sí se sabe, según explicó el conservador de la Cueva de Ardales, Pedro Cantalejo, "que hubo periodos de sequía muy intensos y ahora lo que se pretende es estudiar cómo pudieron afectar a la desaparición de los Neanderthales". 

La investigación se va a centrar en la ecología que caracterizó a cada uno de los periodos de ese amplio espectro temporal. El tipo de suelo, la microfauna y la macrofauna que consumían o entraba en la cueva, los pólenes de la vegetación que había, las temperaturas, las lluvias, qué tipo de leña usaban para hacer los fuegos, las herramientas de las que disponían y todo lo que pueda arrojar luz sobre cómo era el clima en aquel tiempo. 

Las excavaciones se reducen a tres pequeñas parcelas de apenas un metro cuadrado de superficie cada una donde hay almacenados 100.000 años de historia. Los expertos han excavado seis niveles de suelo distintos y cada uno de ellos almacenan varios miles de años. 

Pero en dos de los seis niveles de subsuelo excavados no se han encontrado restos que indiquen vida humana en ese periodo, lo cual refuerza aún más la hipótesis de que no hubo contacto entre ambas especies, explicó Cantalejo. 

La teoría de los investigadores alemanes es que los Homo Sapiens no coincidieron en el tiempo con los Neanderthales, sino que desaparecieron por los graves periodos de sequía que tuvieron que sufrir durante cientos de años. Se cree que la falta de lluvia hizo mermar sus poblaciones en toda Europa, salvo precisamente los que se asentaron en torno a manantiales de aguas sulfurosas no sujetos a la dinámica de las precipitaciones como es el caso de Ardales y Carratraca. 

Málaga como refugio climático puede ser la clave del puzzle que podría completar al fin esta investigación, que pone a la provincia en la ola científica creada para estudiar lo que pasó con aquella especie porque los investigadores están convencidos de que los últimos Neanderthales vivieron aquí debido a que la orografía, el clima y las condiciones físicas de la zona hicieron posible crear microespacios habitables en un periodo en el que las sequías pudieron ser extremas. 

De hecho, uno de los grandes problemas a los que tuvieron que enfrentarse por no tener a otros grupos de su especie cerca fue la endogamia, lo que con el tiempo provocó que su genética se fuera debilitando. 

Los análisis en laboratorio tendrán que concretar exactamente la edad de los restos recuperados de las excavaciones, pero las primeras conclusiones de los expertos es que podrían remontarse al Paleolítico más antiguo antes incluso de que llegaran los Homo Sapiens. Lo corrobora el hecho, por ejemplo, de que se ha encontrado un colmillo posiblemente de oso o de un mamífero de gran tamaño que lleva a pensar en la antigüedad de este espacio, ya que por difícil que resulte de imaginar hace 100.000 años vivían en la provincia animales como elefantes, osos e hipopótamos, entre muchos otros. 

En algunas de las parcelas se han hallado, además, trozos de estalagmitas y que se cree que podrían haber sido usadas para señalizar la ruta de las pinturas o como parte de un ritual que los antiguos visitantes de la cueva usaban. Más llamativo es aún el hecho de que uno de los restos encontrados coincide con una estalagmita rota que hay justo al lado de una de las parcelas y en la que hay marcas de dedos con pintura roja probablemente realizadas hace 40.000 años. La importancia, según Cantalejo, es que "hasta ahora nunca se habían puesto en relación los suelos con las pinturas". 

Y es que parece ser que en la Cueva Prehistórica de Ardales había dos rutas artísticas que se separaban en la entrada, una hacia el oeste y la otra hacia el sur que es donde se conserva la mayoría de grabados y pinturas. Sin embargo, la del oeste es la que tiene las pinturas más antiguas y que probablemente fue sustituida por la otra con el tiempo porque había demasiada humedad. 

La zona de excavación llevada a cabo el pasado mes se eligió precisamente porque se cree que era el inicio de la ruta sur y porque apenas estaba alterada, ya que durante las obras de adaptación que sufrió la cueva en el siglo XIX tras su descubrimiento ese espacio fue usado como escombrera lo cual hizo que el suelo originario haya permanecido prácticamente intacto durante miles de años. 

El reto de los próximos cuatro años en los que dura el proyecto será desentrañar cómo, cuándo y quiénes usaron la cueva. Según el conservador de la Cueva de Ardales, "hay pinturas, muertos y restos de todo tipo que demuestran que sirvió como refugio, pero no nos dan resultados concretos y quedan muchas incógnitas por resolver. Lo que queremos saber ahora es lo que pasaba exactamente en lugares concretos y por qué". 

Parece claro que era un lugar vinculado al arte puesto que hay inventariados más de 1.000 dibujos desde hace unos 35.000 años, ninguno encima de otro porque eran respetados por los artistas posteriores, y que están relacionadas claramente con los Homo Sapiens que se calcula que llegaron a esta zona hace 40.000 años. 

Incluso, se piensa que la cueva fue usada muchos miles de años después como lugar de visita artístico al más puro estilo de un museo de la época. Cantalejo aseguró que esa teoría lo constata el hecho de que en la ruta oeste se han encontrado restos de cuerdas e iluminación artificial para que las pinturas pudieran ser visitadas porque hay restos de carbón de época relativamente reciente, hace 11.000 años, a pesar de que hay dibujos pintados en la cueva hasta 20.000 años antes. 

Otro de los objetivos será conocer el uso funerario que tuvo la cueva de Ardales porque hasta ahora sólo se han hecho estudios físicos sobre los restos encontrados. Ahora lo que se estudiará, por ejemplo, es la disposición de la cueva como espacio funerario, el análisis de ADN de los restos óseos para saber más cómo eran y de qué morían los antiguos moradores, y tratar de determinar si se seguía un protocolo, porque de momento lo único que se sabe es que nunca introducían el cuerpo entero del fallecido en los espacios funerarios sino sólo los huesos. 

La investigación se completará con los estudios que se están llevando a cabo de forma simultánea en la cueva de las Palomas, en Teba, que era usada como lugar de talla y refugio temporal porque la zona era un cazadero natural de grandes mamíferos, 

Con el resultado de esta investigación se podrían llegar a cambiar algunos de los pilares de la Prehistoria porque nadie duda a estas alturas que los Homo Sapiens llegaron al continente europeo procedentes de África a través de Oriente Próximo hace alrededor de 50.000 años. Pero no fue la única, aunque nunca hasta ahora se han destinado muchos esfuerzos ni recursos a estudiar la otra puerta de entrada que se cree que utilizaron nuestros antepasados para colonizar lo que hoy es Europa y que fue el Estrecho de Gibraltar. 

De confirmarse este hecho, la comunidad científica estaría ante un importante hito de repercusión internacional que destacaría la relevancia que tuvo una zona como Málaga en aquel momento cuando los Homo Sapiens Sapiens decidieron cruzar los apenas 15 kilómetros que separaban el norte de África de un nuevo continente habitado entonces por los Neandertales, cuya presencia está constatada en el sur de la Península desde hace 120.000 años. 

El equipo del proyecto general de investigación prehistórica en las Cuevas de Ardales y Sima de las Palomas de Teba cuenta con el apoyo de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía y los ayuntamientos de Ardales y Teba. municipios donde podría estar escondido un secreto tan bien guardado.

Autor| Raquel garrido
Imagen| Es Materia