viernes, 25 de diciembre de 2015

Desenmascarando a los tres Reyes Magos

El evangelista Mateo cuenta una historia muy confusa de la escena de los tres Magos

Imagen de una recreación de los tres Reyes Magos
La celebración de los Reyes Magos, el día 6 de enero, clausura nuestra Navidad, pero ¿es cierta su historia? El Evangelio de Mateo es el primero que la cuenta, pero su narración de los hechos es bastante confusa.

¿Eran realmente reyes? Mateo los nombra como “Magoi”, el plural de “magos” en griego. El filólogo griego Antonio Piñero aclara que, en ese tiempo, esa palabra tiene dos significados diferentes: hechiceros de magia blanca o negra u orden sacerdotal del culto de Zoroastro. Para él, los tres visitantes eran importantes sacerdotes, no monarcas.

Posiblemente se empieza a hablar de reyes en el medievo y, con el tiempo, se afianza el término, como se aprecia en las escenas de la adoración de los reyes de las obras de pintores como Botticelli, da Vinci, Rubens o Velázquez.

A los nobles de la época, para el historiador Giovanni Bazzana, les interesa esa imagen de los  reyes rindiendo culto a Jesús para ser identificados con la divinidad. Además de darles prestigio y presentarlos como piadosos, esa escena tiene una alta significación política porque los legitima en el poder como reyes cristianos.

¿Cómo se llamaban? Mateo no los nombra. En opinión de Piñero y de Bazzana, esa tradición de llamarlos Melchor, Gaspar y Baltasar viene de los escritos de entre los siglos IV y VII d. C., cuando se les denomina así. Es entonces cuando también se les vincula con la realeza y se habla de monarcas persas y árabes, e incluso de un rey indio.

En la Edad Media, para el teólogo Matthew Boulton, se identifica a los magos como los representantes de Europa, África y Asia, los tres continentes conocidos hasta el momento. Se les utiliza para transmitir un mensaje de universalidad y de que el mundo reconoce a Jesús como el mesías.

¿Eran tres? Mateo no habla de cuántos eran, pero con el tiempo se asocia los tres regalos de oro, incienso y mirra con el número de magos. El papa León I el Magno, posiblemente, establece esta convención en el siglo V d. C.

¿De dónde venían? Mateo relata que los reyes Magos provienen de Oriente, así que pueden haber partido de Arabia o de Babilonia. Para Bazzana, la palabra “Magoi” sugiere que venían de Persia, aunque Piñero opina que este tipo de datos dato es irrelevante para la historia que se cuenta.
¿Seguían a una estrella como cuenta Mateo? Según la astrónoma C. Allen Armiño es difícil porque las estrellas no se mueven, sino que sirven de puntos fijos de referencia para orientarse. Existen algunos fenómenos astronómicos extraordinarios, como los cometas o la conjunción de varios planetas, pero son demasiado sutiles como para ser observados sin instrumentos específicos.

Puede que, en opinión de Piñero, se asocie el acontecimiento de algún fenómeno luminoso llamativo cercano a Jesús con una conjunción entre Júpiter, Saturno y Marte, del siglo VII a. C., que se describe en las fuentes.

En conclusión, se puede afirmar que el suceso de los Reyes Magos es una tradición folclórica y popular sin fundamentos, que se va conformando con el paso del tiempo.