miércoles, 17 de febrero de 2016

El arte y la salud

El arte cómo ayuda para mantener un sistema de vida equilibrado y sano

En la imagen, la ‘Capilla Sixtina’
Esta semana el periódico el País publicaba un artículo muy interesante titulado “El poder sanador del arte” y ponían como ejemplo de obra sanadora la Capilla Sixtina. Se basaba en un estudio de la Universidad de Berkeley que avala que tanto las obras de arte, como los maravillosos paisajes que nos regala la naturaleza, pueden contribuir a aumentar nuestras defensas.

Los investigadores han comprobado la relación entre las emociones positivas de asombro que sentimos al admirar una obra de arte o un paisaje hermoso y el índice más bajo de las pro-inflamatorias citocinas, que son proteínas que hacen al sistema inmunológico trabajar más duro. Las citoquinas elevadas de modo puntual sirven para combatir infecciones, traumatismos, etc. pero a largo plazo se relacionan con las enfermedades autoinmunes y con la depresión e incluso pueden inducir trastornos más serios como la diabetes de tipo 2 o el alzhéimer. En cambio niveles bajos activan circuitos de recompensa en el cerebro que neutralizan el estrés.

La ansiedad, el miedo o la tristeza son malas para la salud. Pero el arte, más que un lujo o una experiencia lúdica, es un camino para mantener la vitalidad física y mental” dice la investigadora de la Universidad de Toronto Jennifer Stellar, que junto con el psicólogo DacherKeltner, Neha John-Henderson, de la Universidad de Pittsburgh, y Craig Anderson, Amie Gordon y Galen McNeil, de UC Berkeley han desarrollado los estudios.

El arte y los artistas pueden contribuir, dentro de sus posibilidades, a hacer más llevaderas las condiciones de vida de muchas personas, proporcionarles medios para sentirse mejor consigo mismo, aislarse de ambientes poco agradables, adquirir autoconfianza, sentirse un poco más felices. El objetivo del arte no es curar pero puede ayudar a humanizar los procesos de curación y los entornos en los que estos se desarrollan. “ son palabras de Manuel H. Belver en un artículo titulado El Arte y la Educación artística publicado en la revista Artes en contextos de salud. Revista “Arte, Individuo y Sociedad. Vol. 23. Núm. Especial 2011. Publicaciones de la UCM.

La arteterapia, la musicoterapia son disciplinas cada vez más desarrolladas y tenidas en cuenta en el ámbito médico, su ayuda en la consecución de un estado de salud lo más óptimo posible no está discutida. Sin embargo la aplicación práctica de todos estos estudios en el sistema sanitario muchas veces deja mucho que desear. Aunque hay excepciones notables como el Hospital de oncología infantil del Niño Jesús que se detalla en el artículo del País.

Desde los inicios de los tiempos el hombre ha buscado maneras de recrearse en el mundo, reflejar de algún modo la belleza de su entorno, el arte como medio de expresión surgió en las épocas prehistóricas, las teorías sobre su origen son muchas, pero lo cierto es que los hombres habitaban en las cuevas y no es difícil imaginarlos reunidos en círculo alrededor de un fuego, en un día lluvioso contemplando embelesados las pinturas de los animales que poblaban las praderas mientras alguien relataba su historia.

Miguel Ángel plasmó en la Capilla Sixtina su propia visión de la creación del hombre, lo hizo de un modo tan sorprendente que influyó en todo el arte posterior y aún hoy al elevar nuestra mirada para contemplar la bóveda sentimos una sensación de asombro que nos reconforta. El arte es un bien de toda la humanidad, pero la experiencia ante cada obra es subjetiva y personal, quizás en ello estriba su grandeza.

La capacidad de asombro y el amor a lo bello nos llenan de vitalidad, al arte es comunicación pura y transcendencia, analizar una obra de arte es en cierto modo analizar nuestro modo de ver y nuestro modo de ser, reflexionar desde dentro y con calma, disfrutar de los matices. Por todo ello deberíamos abogar por crear entornos más diáfanos y artísticos en todos los ámbitos de nuestra existencia, pero especialmente en aquellos  en los que hemos de pasar momentos desagradables o dolorosos.

Imagen| Wikipedia