miércoles, 16 de marzo de 2016

Jonestown: el mayor suicidio colectivo de la historia

‘Es un paraíso socialista’, describía Jones en las grabaciones

Imagen de Jonestown tras el suicidio
El 18 de noviembre de 1978, en Guyana, 918 personas perdieron la vida ingiriendo una cantidad de cianuro, después de que su pastor les animara a ello.

Todo comenzó en los años 50, con la agrupación religiosa conocida como el Templo del Pueblo, fundada por Jim Jones. Con la idea de un mundo sin fronteras,  el deseo de un mundo mejor y refugiándose en los ideales socialistas tan ansiados en esa época, Jones no tardó mucho en que la gente se uniera a él esperanzada.

Jones se sentía presionado por la curiosidad que causaba, lo que hizo que se mudara de Indianápolis a San Francisco. Finalmente, decidió que se instalarían en Guyana, cerca de Venezuela, donde por fin pudo crear su pequeña utopía a la que llamo Jonestown. En ese momento ya contaba con unos 900 adeptos que le seguirían a donde fuese.

Es un paraíso socialista”, describía Jones en las grabaciones, que más tarde serían recogidas por los agentes del FBI.

Construyeron casas y granjas comunitarias de las que sacaban los suministros para la comunidad. El resto lo traían desde Georgetown, capital de Guyana.

Pero el día a día en Jonestown, era muy diferente a los que les habían prometido. Los trabajos en el campo se prolongaban desde el alba al anochecer. Los niños iban a la escuela hasta mediodía y luego trabajaban con sus padres en el campo. Las comidas consistían solo en arroz y legumbres, lo que provocaba que gran parte de los miembros tuvieran problemas médicos.

Los niños eran criados por la comunidad y sólo se les permitía ver a sus padres un pequeño rato por las noches. Los castigos disciplinarios eran continuos, y siempre había un grupo de hombres armados vigilando los alrededores.

Las facultades mentales de Jones empezaron a deteriorarse y su paranoia fue en aumento. Creía que enemigos lejanos vendrían a destruir su sueño y así fue como comenzó lo que bautizarían como las Noches Blancas, “pruebas de lealtad” en las que se hacían simulacros de suicidios, en las que simulaba beber veneno que era en realidad jarabe.

Los que dudaban en beber, eran coaccionados con un arma a que lo ingirieran.

En octubre de 1978, las denuncias sobre los abusos en Jonestown llegaron a oídos del representante a la Cámara por el Estado de California, Leon Ryan, así que decidió ir el mismo a comprobarlo.

La visita transcurrió sin incidentes hasta que, a la mañana siguiente, algunos de los residentes pidieron a Ryan que los sacase de allí.

Se dirigió con varios desertores hacia la pista de aterrizaje, y cuando ya se encontraban en el avión comenzaron a disparar contra ellos, provocando la muerte de Ryan, otros periodistas y algunos de los miembros que les acompañaban. Un grupo de ellos consiguió huir a través de la selva.

Horas después del suceso, Jim Jones ordenó reunir a todos los miembros de la comunidad. Les comunicó que ya era hora de hacer una revolución de muerte, y repartió un bote de cianuro a cada uno. Primero se lo dieron a los niños y luego los adultos bebieron el suyo.

Al cabo de unos minutos, más de 900 personas caían desplomadas en la “utopía” de Jones.

Vía| BBC
Imagen| CNN