lunes, 27 de junio de 2016

La antropología y los problemas del mundo actual

De cómo la antropología nos puede ayudar a resolver problemas a través del conocimiento de la diversidad cultural

Imagen en la que se muestra la segregación racial
Al hablar de la antropología, hablamos de una ciencia muy peculiar que casi siempre ha sido mal entendida o ignorada por la mayoría de la sociedad, especialmente en España.

Es una ciencia social que engloba en sus estudios todas las parcelas de la vida humana, en épocas pasadas y presentes y en diferentes grupos humanos. Una ciencia cuyo sumatorio de elementos de estudio permite aspirar a comprender la naturaleza humana en su totalidad; así, mientras otras ciencias se encargan del estudio en profundidad de un campo concreto,podemos afirmar la antropología es una ciencia que dispone de una cierta supremacía con respecto a otras ciencias para comprender el ser humano, porque es la única que tiene un carácter global.

Por qué la antropología

La antropología proyecta una visión holística del ser humano: todos los sectores de estudio estarían conectados entre sí para dibujar un panorama en el que nada se entendería si no es considerado dentro de una totalidad. Así las perspectivas de estudio de la antropología nacen de la lingüística, el arte, la sociología, la historia, economía, la religión, etc. No hay ninguna ciencia que englobe de manera tan completa el análisis de la naturaleza humana. Por este afán de comprensión de otras culturas (que no siempre significa la total aceptación de las mismas), la antropología viene huyendo en los últimos años de posiciones etnocentristas, es decir, de posiciones que valoran a la cultura propia con criterios válidos y posicionándola en la cúspide cultural, en detrimento del resto de culturas. Es decir, la antropología comienza aceptando que hay otros puntos de vista.

Los grandes problemas del planeta

Podríamos nombrar decenas de problemas que aquejan a la humanidad en la actualidad, y es en ellos donde puede entrar la antropología como una herramienta que nos conduzca a posibles soluciones de los mismos. Hablamos de la pobreza, el subdesarrollo, el racismo, la xenofobia, la crisis de los refugiados como la que estamos viviendo actualmente, etc.

El objetivo del antropólogo es el estudio dentro de la cultura (lo que se denomina observación participante) pero al mismo tiempo al margen de la misma. Eso no impide que algunos antropólogos, habiendo recolectado conocimientos amplios de determinadas culturas se hayan involucrado en la defensa de causas, sobre todo indígenas, en contra de organismos y gobiernos y a favor de los pueblos. Por lo tanto, el ejercer el estudio de la ciencia no sería incompatible con objetivos humanitarios.

¿Qué ofrece?

El etnocentrismo cultural podría ser comprensible en cierto sentido: al no conocer otros modos de vida se proclamarían nuestros criterios culturales como los únicos válidos. Con la antropología se derriban muchos mitos con respecto a otras culturas, y se relativizan las mismas. Es decir, unos determinados comportamientos o hechos concretos pueden tener lógica en un contexto de espacio y tiempo concreto, aunque en nuestro mundo inmediato no fueran aceptados.

También nos ofrece herramientas para el análisis de la diferencia: es uno de los aspectos más relevantes, ya que la mala gestión de la misma puede crear problemas como los citados anteriormente (racismo, xenofobia). No olvidemos que, en frecuentes ocasiones a lo largo de la historia, y apelando a las  diferencias, se ha autorizado a determinadas culturas a someter, explotar o destruir a otras.

¿Quién es extranjero? ¿Qué actitud tomamos ante él? ¿Es realmente un enemigo que nos amenaza? Son preguntas a formular y que la antropología podría responder, no sólo desde el ámbito universitario sino desde la educación temprana, desde nuevas líneas educativas para tener el  acceso al estudio y conocimiento de la diversidad cultural en las escuelas, promoviendo además, de esa manera de un carácter comparativo que nos ayudara a comprender no sólo  las culturas ajenas sino también la propia.

Imagen| Pixabay