miércoles, 8 de junio de 2016

Los orígenes del arte griego

Realizamos una pequeña incursión en el arte griego centrándonos en la escultura, ya que para los griegos el hombre era el tema fundamental

El Doríforo de Policleto
Aún hoy en día el arte griego resulta fascinante, Grecia es la cuna de la democracia y de la civilización tal como la entendemos hoy en día. Pero también lo es del origen del arte cuya evolución posterior no podremos comprender bien sin conocer las etapas y los conceptos del arte griego, que como siempre están ligados a la historia y a su concepción de la sociedad y del mundo en general.

Grecia es un país de tierras pobres, lo que hizo que desde muy temprano tuviera que lanzarse a navegar por el Mediterráneo para establecer relaciones comerciales con sitios tan diversos cono Creta, Asia y Egipto y todos esos pueblos, además de los micénicos que los precedieron influyeron en su concepción del arte.

Los restos dela cultura griega están diseminados por todas las regiones del Mediterráneo oriental: Asia Menor, el norte de África, Sicilia, y el sur de Italia. Los griegos comenzaron a comienzos del siglo VII a. C. a asentarse y fundar ciudades fuera de su país, trasplantando su cultura y levantando templos a sus dioses.

Paestum, en el sur de Italia, conserva las ruinas de tres grandes templos de origen griego de estilo dórico, fechados en la primera mitad del siglo VI a. C. Estaban dedicados a Hera, Apolo y a Atenea. Es una arquitectura descubierta en el siglo XVIII, cuando se comenzaban los estudios sobre las civilizaciones antiguas y el conocimiento de la antigua Grecia causaba verdadera fascinación entre los intelectuales de la época. Los descubrimientos de Arthur Evans en Cnosos y de Heinrich Schliemann en Troya marcaron un hito en el estudio de las culturas antiguas.

La Acrópolis de Atenas, que fue reconstruida siguiendo los dictados de Pericles en la segunda mitad del siglo V a. C. refleja la magia del arte griego, a pesar de todo el sufrimiento que han pasado a lo largo de los siglos. Aquí queda claro el tema principal del arte griego, el hombre como medida de todas las cosas. Los griegos creían que los dioses se relacionaban con los mortales, Zeus el dios supremo sería el padre de la humanidad, su forma era humana y entre los dioses se establecían relaciones y sentimientos como las que se daban entre los hombres.

Las esculturas colosales arcaicas, los llamados kures primitivos de hacia el siglo VI a. C., pueden ser representaciones primigenias de los dioses, su postura con la pierna izquierda adelantada, los brazos al costado del cuerpo, las manos apretadas, una escultura hierática de concepción frontal. Constituye un modelo que los griegos copiaron de los egipcios, es la representación idealizada de los faraones, pero aquí la diferencia estriba en la desnudez del joven representado y en la libertad en la representación de sus piernas. Los músculos del torso y el vientre empiezan a insinuarse mediante líneas, aunque la figura carece de plasticidad, los ojos enormes y almendrados y su sonrisa llamada arcaica denotan signos de vida.

Los griegos percibían una cualidad divina en todo lo bello, la belleza era algo que emanaba directamente de la divinidad y esto era lo que querían reflejar en el arte.

Las estatuas de doncellas, tienen indicios de pintura, señal de que estaban coloreadas, de forma que se daba viveza y vitalidad, para los griegos una escultura sin pintar estaba inacabada. A diferencia de las imágenes masculinas las femeninas siempre están vestidas con un péplum que cae en pliegues verticales, hieráticas presentan los mismos ojos almendrados y sonrisa arcaica que sus homólogos masculinos.

La escultura griega se basa en la repetición del mismo modelo una y otra vez, introduciéndole pequeñas modificaciones casi inapreciables en pos de conseguir una representación más fiel del ideal.

Así la escultura clásica es una evolución de la arcaica en la que se consigue representar más fielmente el ideal del cuerpo humano. El peso cambia de una pierna a otra, el movimiento recorre el cuerpo, la distribución de las caderas cambia ya que la que está en reposo se eleva y eso se refleja en todos los músculos del cuerpo que adoptan una suave curvatura. El ideal clásico del que Policleto es una de los escultores más famosos, no pretende reflejar una belleza concreta sino una ideal, al dotar mediante la habilidad escultórica de más vida al cuerpo ya no hace falta mantener la sonrisa arcaica, ni los enormes ojos almendrados, de modo que ahora  el rostro no refleja emoción alguna sino una expresión serena y contemplativa, pero la boca se talla entreabierta como si la estatua respirara, los escultores buscaban sobrepasar a la naturaleza.

Delfos, al que Platón llamó lugar divino, era el oráculo del dios Apolo, aquí peregrinaban  los griegos y los extranjeros para obtener apoyo divino, trayendo ofrendas preciosas que se guardaban en las casas del tesoro. Lo que se conserva del templo de Apolo son unos pocos pilares, en el lugar donde Pitia emitía sus oráculos inspirados en éxtasis. 

En Delfos cada 4 años se celebraban juegos. A los griegos les gustaba competir entre sí en todas las actividades (pintura, música, poesía, carreras) el premio verdadero era la fama. El Auriga es la estatua de un vencedor de la carrera de cuadrigas, la única que se conserva, en esta fechas se prohibían las guerras y los conflictos se establecía una paz sagrada. La estatua está realizada en bronce, tiene una altura de 1,80 m.  y formaba parte de un conjunto más amplio y es un claro ejemplo del paso de las esculturas del periodo arcaico a las clásicas.

Imagen| Doríforo