viernes, 1 de julio de 2016

¿Quieres saber qué comían los romanos?

Para los romanos la comida siempre ha sido una de sus prioridades, ¿quieres saber cómo se alimentaban?

Alimentos básicos en la antigua Roma
Antes de que aparecieran en sus mesas las exquisitas comidas exportadas, los romanos se alimentaban básicamente de los víveres que les suministraba la tierra: cereales, legumbres, hortalizas, etc.

El cereal por excelencia era el trigo, con el que se producía harina y pan, que era la base de su dieta. En este sentido, había tres tipos de pan, clasificado según la calidad de los productos que se usaban en su elaboración:

El candidus: el pan más refinado, hecho con harina fina de trigo de primerísima calidad, apto para los más pudientes.

El mundus: el pan que solía comer la clase media, el que más se consumía en Roma.

El rusticus: hecho con harina sin moler y con desechos, era un pan bastante duro y había que comerlo mojado en sopa o en agua.

Por otro lado, en los tiempos en los que los recursos escaseaban los romanos se nutrían básicamente de puls que era una especie de gachas de cereales hechas con cebada, espelta o trigo, que se cocinaba con un poco de agua y manteca. El “puls” fue variando a medida que subía el status de su consumidor.

En sus diferentes variedades, a la “puls púnica” se le añadía trozos de queso, miel (para endulzar) y huevos cocidos; y a la “puls italiana” se le agregaban ostras hervidas, sesos y vino especiado. Este plato estaba reservado a la clase alta de la sociedad romana, no todo el mundo se lo podía permitir.

El vino era otro alimento básico en la dieta romana, pero como no sabían conservarlo, se agriaba con facilidad y tenían que tomarlo especiado, caliente y aguado.

La carne era un manjar reservado a unos pocos. La clase alta consumía carne de buey, oca, cerdo, oveja y ciervo, pero no comían de otros tipos como de cigüeña o ibis porque, según ellos, se alimentaban de serpientes y la carne no era sana. La clase media se tenía que conformar con carne pasada de cerdo y cordero, ya que la fresca era muy cara. Y, por último, la clase baja no podía disponer ni tan siquiera de cordero, se alimentaba con alguna que otra ave que cazaban y con carne de perro y gato.

La carne se conservaba en salazón, en manteca o ahumada, y se cocinaba con especias y salsas para camuflar su sabor a “rancio”. Una de las salsas más famosas que se conocen, dentro del mundo romano, es el “garum”. Esta salsa consistía en una mezcla de vísceras y trozos de pescado fermentados al sol y aliñados con especias, hierbas, vino, vinagre y sal. El “garum” era la salsa por excelencia de la cocina romana, ya que acompañaba a numerosos platos y además, según creían, era afrodisíaco.

El pescado era otro alimento que no estaba al alcance de cualquiera. Los peces más cotizados eran el salmonete y el rodaballo. Sin embargo, la clase baja tenía que conformarse con morrallas en salmuera (maenae).

La dieta de los romanos, para acabar, se completaba con queso, aceitunas, altramuces, frutos secos y sopas. También tomaban yogur especiado y, en verano, el melca que era una especie de leche agria condimentada con pimienta o cilantro, garum o sal, aceite e hielo. Además, cuando se casaban, al día siguiente de la boda comían moretum”, que era una ensalada compuesta por queso de oveja, apio y cebolla, que les ayudaba a reponer fuerzas.

¿Qué te ha parecido la base de la alimentación romana? ¿Te gustaría probar alguna de las cosas que hemos mencionado?

Autor| Rosa Mª Huertas Franco
Vía| La vida en la antigua Roma; Harold W. Johnston
Roma de los Césares; Juan Eslava Galán
Así vivían los romanos; J. Espinós, P. Marià, D. Sánchez y M. Vilar
Imagen| Salmorrejo