miércoles, 1 de febrero de 2017

Las casas romanas

Roma puso especial énfasis en el desarrollo de la arquitectura civil y quizás su mejor muestra sean las casas de la gente pudiente

Recreación de una domus romana
La tipología que se ha establecido para clasificar las casas romanas las divide en:

Insulae, que son las edificaciones en las que vivían los ciudadanos con menos recursos, una especie de edificios de apartamentos, a veces constituidos por una única sala y que podían tenerse en propiedad o en alquiler. Ya Vitrubio advertía que se empleaban los peores materiales en su construcción y que por ello sufrían riesgos de derrumbes o de incendios.

- Domus, que son las viviendas particulares de las familias más pudientes, en función de la riqueza de la familia la casa será más o menos grande y compleja.

- Las villae son las viviendas que las clases pudientes tienen en las zonas rurales.

En el artículo de la semana pasada veíamos el mosaico de la Batalla de Issos que se encontró en la Domus del Fauno en Pompeya, y es un asunto a tener en cuenta porque los romanos eran muy amantes del arte, pero con un sentido práctico, lo utilizaban para decorar sus casas, paredes, suelos, etc.

Por lo general, las domus solían tener solo una planta, cuando crecían lo hacían en extensión no en altura, y cada habitación estaba destinada a un uso. Durante el primer periodo republicano, previo a la expansión imperialista de Roma, el acceso a la vivienda solía tener un espacio de recibimiento, desde el que normalmente era posible ver el resto de la casa, se llamaba “fauces”. Tras él se encontraría el atrium, un patio porticado alrededor del cual, en un principio, se colocarían el resto de habitaciones de la casa, permitiendo así que les accediera la luz y el aire.Además, en el centro solía haber un pequeño estanque denominado impluvium que servía para recoger el agua de la lluvia que resbalaba por los tejados inclinados y que se comunicaba con una cisterna interior donde el agua se recogía .En una de las paredes del atrium se solía colocar un lararium, un pequeño altar en el que se adoraba a los dioses familiares.

La cocina, o culicula, no tenía un espacio fijo, era una estancia pequeña que solía dar al atrio.

Las habitaciones personales eran las cubicula. El comedor, uno de los espacios más lujosos de la casa porque se destinaba a la recepción de los invitados se llamaba triclinium. Otra sala fundamental era el tablinium, una especie de despacho destinado al pater familias.

Con el crecimiento del Imperio romano al lo largo del siglo II a.C. y la conquista de nuevos territorios los romanos fueron recibiendo nuevas influencias, especialmente helenística y también se aumentó la vida social y con ella la necesidad de demostrar el poderío personal. Así, las familias más pudientes ampliaron sus casas, tras el atrium crearon un patio porticado de  mayor tamaño denominado peristilo, las habitaciones que rodeaban el atrium fueron destinadas a los esclavos que aumentaron también en número y los dueños de la domus pasaron a ocupar las estancias que rodeaban el peristilo.

También se crearon nuevas estancias, muchas veces a imitación de las casas griegas, así podemos encontrar la exedra, una sala destinada a recibir visitas, la bibliotheca en la que se guardaban lo papiros y se trabajaba, los balnea salas destinadas al aseo familiar, a finales de la República las domus podían tener incluso una pequeñas termas particulares.

Imagen| ThingLinkWikipedia