viernes, 2 de junio de 2017

La sobrecogedora historia que hay detrás de los hermanos Durero

Alberto Durero es uno de los artistas más importantes del Renacimiento alemán, pero hay una historia que pudo cambiar su vida para siempre

Durero pintó las manos de su hermano como homenaje al sacrificio que hizo
Alberto Durero y su hermano vivían con su familia en una pequeña aldea cercana a Núremberg. Su familia era muy modesta y su padre se pasaba el día trabajando en la mina para que a sus hijos no les faltara su sustento, pero ambos hermanos soñaban con ser pintores y estudiar en la Academia.

Después de muchas conversaciones, y a sabiendas de que el padre nunca podría pagarles sus estudios, los hermanos decidieron llegar a un acuerdo. Lanzarían una moneda al aire y quién resultara el perdedor tendría que trabajar en la mina para pagarle los estudios en la Academia al ganador.

Cosas del destino. El vencedor fue Alberto, que se marchó a Núremberg a estudiar lo que más deseaba. Una vez allí destacó sobremanera y comenzó a ganar considerables sumas de dinero con la venta de sus obras.

Al cabo de unos años, Alberto regresó a su aldea para celebrar una cena familiar en su honor, pero al finalizar la velada se levantó y brindó por su hermano y le dio las gracias por haberse sacrificado durante tanto tiempo por él y le quiso devolver el favor.

Alberto Durero le dijo: “Ahora, hermano mío, es tu turno. Ahora puedes ir a Núremberg a perseguir tus sueños, que yo me haré cargo de todos tus gastos”. Sus padres se volvieron hacia el hermano expectantes, pero él se puso en pie y le contestó: “No, hermano, no puedo ir a Núremberg. Es muy tarde para mí. Estos cuatro años de trabajo en las minas han destruido mis manos. Cada hueso de mis dedos se ha roto al menos una vez y la artritis de mi mano derecha ha avanzado tanto que me ha costado levantar la copa durante tu brindis. Pero soy feliz de que mis manos deformes hayan servido para que hayas cumplido tu sueño”.

Por esta razón, como homenaje a su hermano, dibujó las manos ajadas de su consanguíneo con las palmas unidas y los dedos apuntando hacia el techo.

¿Crees que esta historia es real o ficticia?

Imagen| Josemanyanet

1 comentario :

Estefania Rodriguez Martinez dijo...

Esta pregunta fastidia todo el encanto de la historia