lunes, 18 de diciembre de 2017

Del rebaño de ovejas blancas a la individualidad de la oveja negra

Ser sociables es nuestra característica innata

Del rebaño de ovejas blancas a la individualidad de la oveja negra
Aceptación, reconocimiento,... son el fin del medio para entrar a formar parte de lo que conocemos como "la sociedad de las masas". Ser sociables es nuestra característica innata. El ser humano, desde tiempos remotos, ha luchado por la integración, ya que, a modo de un dispositivo on-off, nuestro cerebro lanza la alerta ante la exclusión y soledad del individuo. Vulnerabilidad, temor, el creernos incapaces de "caminar solos", nos lleva a promulgar y aceptar acciones que van contra nuestra ética y moral obviando el resultado. Nos convertimos en actores secundarios de una obra plagada de falsedad y miedo sólo por ganarnos un puesto en el rebaño y temor a ser señalados como una "oveja negra". 

Obediencia, límites, sanciones,... crecemos rodeados de pautas, las cuales no critico pero algunas cuestiono, no nos muestran ni enseñan que el ser humano de forma individual puede aportar, mediante la constancia y labor, ideas y proyectos innovadores que pueden ser beneficiosos para la sociedad. La seguridad de lo común, normal y tradicional es un muro firme difícil de atravesar pero no imposible. El alto porcentaje de los grupos se caracterizan por opiniones y juicios negativos llegando a caer en el fanatismo, desde el religioso, cultural y político estos presentan y comparten el factor común de la imposición de ideas. Pobres de aquellos osados que decidan abandonar el rebaño porque serán perseguidos y castigados hasta el fin de sus días.

El individualismo convertido en despotismo

El comportamiento humano ha estado salpicado por las incontables contradicciones de nuestros actos. El "yo pienso", "yo digo" y "yo hago" difícilmente se ponen de acuerdo alguna vez.

Analizando las consecuencias de este desorden, que bien puede llegar a ser un famoso cálculo de probabilidad, o bien es debido a las llamadas influencias externas o  bien a una inmadurez condicionada por algún tipo de trastorno oculto, llegan a resultar en diversas ocasiones y situaciones, desfavorables y con resultados inesperados. La inestabilidad habitual en ciertas personas denota carencias afectivas o algún tipo de trauma no superado, por ello "el yo pienso", "yo digo" y "yo hago" nunca están en concordancia.

En la evolución moderna, el individualismo actúa como eje central de la sociedad actual y sus consecuencias, sería un buen título para un extenso artículo pero simplemente he querido dejar abierta esa ventana que  siembra la duda de la evolución humana y hacia donde se dirige. Debemos respetarnos y mantener la dignidad, no perderla por nada ni por nadie, pues en ese caso nos perderíamos a nosotros mismos.   Individualmente podemos aportar beneficios a la sociedad mientras no caigamos en la trampa y seducción del egoísmo.

"Nuestra vida siempre expresa el resultado de nuestros pensamientos dominantes" (Soren Kierkegaard).

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