miércoles, 6 de diciembre de 2017

Lutero contra las indulgencias

Hace ya 500 años que vieron la luz las 95 tesis de Martin Luter, un texto que es símbolo del fin de la unidad cristiana. Sin embargo, el fraile agustino no buscaba fracturar la iglesia, sino iniciar un debate que debía abrir las puertas a una Reforma necesaria

Martín Lutero
Lutero no fue el primero en denunciar los males de los que adolecía una Iglesia cerrada a cualquier autocrítica. Encontramos ya a finales del siglo XIV, personas y grupos que desde el interior reclamaban cambios, es el caso de los husitas,  de la corriente espiritual llamada la Devotio Moderna, o del religioso dominico; Jerónimo Savonarola. Todos ellos denunciaban la relajación moral de la institución y demandaban modificar estructuras, doctrinas y hábitos.

El desprestigio de la Iglesia

El nepotismo, la corrupción, la venta de oficios eclesiásticos, el poco interés por el mensaje cristiano, la débil vocación religiosa de muchos y el escandaloso negocio de la venta de indulgencias, son algunos de los “vicios” que arrastraba una Iglesia convertida en un negocio. El pueblo se siente estafado y desatendido, y por esa razón en la época moderna asistimos a un incremento de la devoción popular. El culto a las reliquias, la veneración de los santos o las peregrinaciones, son los clavos a los que se aferran unos creyentes que ya no confían en sus pastores y buscan la salvación por sus propios medios.

La explotación mercantil de la piedad alcanzará su punto culminante en la venta de las indulgencias, tema central sobre el que gravitanlas 95 tesis.Lutero, basándose siempre en las Escrituras, critica su eficacia ya que no le reconoce al Papa el don que solo le corresponde a Dios; absolver a las almas del Purgatorio.Pero también advierte del peligro que puede suponer para la Institución que el Papa “libre a las almas” por dinero y no por caridad, o que arraigue en los fieles la idea de que son preferibles estas bulas a las buenas obras.

Las 95 tesis de Lutero
Las indulgencias

Se dice que Lutero clavó en la puerta de la iglesia del palacio deWittenberg (Alemania) sus 95 tesis como protesta a la predicación de indulgencias que en el 1517, el dominico Johann Tetzel realizaba en el territorio por encargo del arzobispo de Magdeburg. Sin embargo, algunos especialistas lo niegan -escritas en latín eran ininteligibles para la mayoría-  y se inclinan a pensar que la primera vez que el texto del impulsor de la Reforma vio la luz, lo hizo a través de misivas enviadas a personajes relevantes. Sea como fuera su texto se difundió rápidamente, en parte, gracias a la imprenta de Guttenberg, pero también a la labor de difusión de sus discípulos, a destacar la figura de Melanchton.

Pero ¿qué eran exactamente las indulgencias? Son el perdón de las penas temporales del pecado concedidas por la Iglesia. En la Edad Media surge la idea del Purgatorio, el espacio donde los muertos en estado de gracia expían sus pecados, un lugar donde es necesario purificarse antes de entrar en el Cielo, con la indulgencia era posible aligerar ese paso intermedio.

Estas prácticas ya se utilizaban. El ejemplo más claro lo encontramos en el 1095 con la concesión de indulgencias por parte del Papa Urbano II a los que se alistaban para luchar en la Primera Cruzada, más tarde, el perdón se extendió también a los que colaboraban económicamente en la Guerra Santa.

Sin embargo, a finales de la Edad Media la práctica se modifica. Por una parte el favor de la indulgencia ya no se consigue tanto como servicio prestado, sino que se compra a partir de bulas o cartas penitenciales, y a la vez se extiende su influencia, y es que ahora, estos “comodines” para el Purgatorio, podían adquirirse para aliviar el alma del ser querido ya difunto. Otro cambio importante; el Papa deja de ser el único distribuidor, ahora los obispos nombran a los predicadores de unas indulgencias, que se utilizaban también como medio para recaudar dinero destinado a construcciones eclesiásticas.

Tesis contra las indulgencias

¿Qué decía Lutero? Entre los argumentos teológicos que expone para no adquirir este impuesto religioso destaco dos ideas; la clara oposición entre el verdadero arrepentimiento y la compra de indulgencias, y sobre todo, incidir en la remisión del moribundo por el solo hecho de morir. Lutero ya se mostraba reticente con el concepto del Purgatorio, él defendía la idea de un Dios bondadoso que perdona al creyente a través de la fe,  así pues las indulgencias se revelaban inútiles.Lutero apela a los cristianos a esforzarse por seguir a su jefe, que no es el Papa sino Cristo, y que lo hagan soportando la cruz, la muerte y el infierno.

El revuelo que causaron los escritos de Lutero se debe a un cúmulo de coincidencias que predispusieron a muchos a escucharle. Existían voces que no contemplaban con buenos ojos este comercio de la fe, católicos a los que les ofendían los trapicheos en los que muchos obispos se veían envueltos, por no mencionar el descontento de los príncipes que observaban con desagrado la fuga de capitales de sus tierras hacia Roma. Campo abonado, junto a la inestimable ayuda de la imprenta, para que la denuncia del fraile agustino significara el primer paso para la Reforma.

Bilbiografia

Castellote, Salvador. 1997.Reformas y Contrarreformas en la Europa del siglo XVI.Madrid: Ediciones Akal (ISBN 84-460-0812-2).

Mestre i Godes, Jesús, 2001. La fi de a cristiandat. De la Reforma protestant a la Reforma católica (1517-1572). Barcelona: Edicions 62 ( ISBN 84-297-4837-7).

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