lunes, 29 de febrero de 2016

El Sufragio Femenino en América Latina

Un breve repaso a los movimientos sufragistas de las mujeres en algunos países del continente latinoamericano

Mujeres ejerciendo el derecho al voto por primera vez en Perú, el 17 de junio de 1956
El sufragio femenino en América Latina es de reciente incorporación si tenemos en cuenta la actividad precursora que tuvieron países como Francia, Gran Bretaña y Estados Unidos desde finales del siglo XVIII.

Durante todo el siglo XIX las voces de las mujeres en el continente latinoamericano parecen estar silenciadas, ya que las distintas constituciones que van promulgándose no terminan de especificar derechos igualitarios o restrictivos. En muchas ocasiones dejan en el aire ciertos aspectos que necesitan quedar plasmados en los textos legales, tales como la declaración expresa de la ciudadanía sin distinción de sexo.

Será el inicio del siglo XX cuando la situación vaya cambiando y emerjan en los panoramas políticos y civiles figuras femeninas que vindiquen esos derechos que les han sido negados por argumentos biológicos y sustentados en prejuicios de fuerte tradición religiosa.

Uruguay

El paradigma inicial será Uruguay con lo ocurrido, de forma excepcional y pionera, en el Plebiscito de Cerro Chato en 1927. Este plebiscito se celebró con otra intención: decidir la jurisdicción del pueblo que estaba siendo disputado por tres departamentos, por lo que se emite el Decreto del 31 de Mayo de 1927 en el que se establece que el voto es secreto y pueden votar todos los ciudadanos sin distinción de sexo. Pero será cinco años más tarde cuando en 1932 el Parlamento Uruguayo apruebe la ley por la que las mujeres puedan ejercer el derecho a votar y a ser electas.

En este país, el hito en la emancipación femenina serán las hermanas Luisi: Clotilde y Paulina, las cuales serán la primera abogada y médico cirujana, respectivamente, del país en la década de los Veinte.

Argentina

Por otro lado está el caso de Argentina, con movimientos emancipadores importantes con las militantes del Partido Socialista y Anarquista, con nombres tan destacados como Elvira Dellepiane de Rawson, Cecilia Griersen y Alicia Moreau de Justo, las cuales crearon agrupaciones por los derechos de la mujer entre 1900 y 1910.

El acto pionero de este país ocurrió en la Provincia de San Juan 1862 cuando se incluyó a la mujer en la votación aunque no se llegase a ejercer en ningún momento. Y no sería hasta 1921 cuando se promulgara una Constitución en la Provincia de Santa Fe que aseguraba el voto femenino a nivel municipal aunque la participación fue escasa. Luego, en 1927, San Juan sanciona la Constitución en la que se reconocen iguales derechos tanto para hombres como para mujeres, pero con el golpe de Estado en 1930 se deshacen todos los logros civiles y políticos obtenidos.

Con la situación del país de esta manera, no será hasta 1947 con el gobierno de Perón que se consiga definitivamente el derecho al voto femenino con la promulgación de la Ley nº 13.010, gracias a los esfuerzos de Eva Duarte Perón, política y actriz. Evita era una mujer concienciada con los derechos y necesidades que se le negaban a la mujer argentina y en sus propias palabras en el momento de la aprobación de dicha ley:

“Mujeres de mi Patria, recibo en este instante, de manos del Gobierno de la Nación, la ley que consagra nuestros derechos cívicos. Y la recibo ante nosotras, con la certeza de que lo hago en nombre y representación de todas las mujeres argentinas”.

Chile

Pasando al caso de Chile, la actividad inicial de los primeros años del siglo XX fue sofocada por la enérgica oposición de los partidos anticlericales y de izquierdas, ya que la concepción que se tenía de estos movimientos emancipadores de la mujer era muy conservadora y por tanto, detractora.

En 1935 se consiguió el voto femenino en las elecciones municipales a mujeres mayores de 25 años; en 1949 se extendió el voto femenino a las elecciones presidenciales y parlamentarias; y definitivamente, en 1952 se ejerció por primera vez el ejercicio sufragista femenino, sin embargo, la participación en este caso fue más bien modesta. Y no será hasta la década de los Setenta cuando ambas participaciones se acaben equiparando.

Ecuador

La trayectoria de este país es diferente al resto de países, muy temprana y activista, ya que la década de los años veinte estuvo marcada por intensas luchas femeninas por el sufragio. Gracias a la Constitución de 1843 en la que se habla de derechos de los ciudadanos sin especificar prohibición a las mujeres, Matilde Hidalgo de Procel, primera doctora en Medicina del país, se inscribió en los registros electorales para diputados y senadores en 1924, suscitando extrañeza en unos y orgullo en otros.

Este hecho levantó Consulta de Estado y ésta se resolvió favorablemente para la doctora Matilde, suponiendo el punto de partida en la conquista de derechos igualitarios para mujeres y hombres en Ecuador.

El reconocimiento constitucional vendrá en 1929 con la aprobación del voto femenino. Frente a este hecho, es necesario comprender que en el caso ecuatoriano convergieron dos ideologías contrarias para otorgar este derecho a las mujeres: por un lado fue el Partido Conservador el encargado de convencer sobre esta cuestión y por otro lado, la Constitución de esta fecha es un texto legal enteramente de ideología liberal.

Brasil

El caso de Brasil fue uno de los más tempranos. En 1932 se estableció el Código Electoral Provisorio en el que las mujeres casadas (autorizadas por el marido), viudas y solteras con rentas propias podían votar. Después, en 1934 y con la Constitución el voto de la mujer fue ratificado y además, eliminó las limitaciones antes descritas, sin embargo, no era obligatorio como el del hombre, sino que era voluntario. No será hasta 1946 cuando el voto obligatorio se extienda a toda la población, excepto a los analfabetos y aquéllos que no hablen la lengua nacional.

Bolivia

Coincidiendo con la mayoría de países latinoamericanos, las primeras décadas del siglo XX serán las decisivas para conseguir el sufragio femenino. Las corrientes destacadas beben de los movimientos difundidos por Europa que llegaban mediante prensa y radio. Los movimientos anarquista y feminista fueron el punto de partida de esta vindicación. Surgió toda una maquinaria propagandística a través de la prensa boliviana: el diario Feminiflor (1921), El Centro Artístico e Intelectual de Señoritas de Oruro, la revista Iris (1929), la revista Ideal Femenino (1929) y la revista La Aspiración (1930), entre otras, fueron decisivas a la hora de hacer llegar a una población más amplia la necesidad de adquirir los mismos derechos para uno y otro sexo.

En 1945 el Comité de Mujeres solicitó al gobierno el reconocimiento de derechos civiles y políticos. Las mujeres alfabetizadas obtuvieron su derecho al voto en las municipales. En 1947 y 1949 las mujeres ya ejercieron su derecho a elegir y a ser elegidas, aunque con una baja participación. De estas fechas salieron electas concejalas e incluso alcaldesas, como el caso de Alcira Senzano en Lagunillas. Finalmente será en 1952 cuando el sufragio se haga enteramente universal sin restricción de nivel educativo de ningún tipo.

Perú

El penúltimo país de Latinoamérica en conseguir este derecho. En 1955, la Ley nº 12.391 establecía el derecho a la ciudadanía a las mujeres. Aún así no había sufragio universal ya que se les vetaba el voto a los iletrados, por tanto, un alto porcentaje de la población femenina no podía votar. Sin embargo, se especuló mucho sobre por qué Odría alargó el derecho de la ciudadanía a las mujeres, ya que se cree que fue una estrategia política y propagandística para engrosar las listas electoras para que su candidato obtuviese la victoria.

Las primeras elecciones peruanas en las que la mujer intervino fueron las de 1956, en la que 499.256 féminas votaron. De hecho, no hay que olvidar los nombres de aquellas mujeres que fueron decisivas y ejemplos a seguir en la vindicación de los derechos de las mujeres, como María Jesús Alvarado, considerada la primera feminista de Perú y Zoila Aurora Cárceles; sin embargo, no hubo movimientos sufragistas como tales en Perú.

Como apunte interesante para ver la concepción de las gentes peruanas, en 1931 se celebró el Primer Congreso Nacional Aprista, en el que se reconoce la legitimidad del derecho al voto a las mujeres, sin embargo acabó desestimado por temor a que este voto fuese de tendencia fundamentalmente conservadora.

Paraguay

Paraguay fue el país latinoamericano que más tarde incorporó a su legislación el derecho al voto de la mujer en 1961. Y fue gracias a las gestiones como presidenta de la Comisión Interamericana de Mujeres, Concepción Leyes de Chaves, con la Ley nº 704.

Aunque fuese el más tardío eso no significa que la lucha fuese menos intensa, pues Paraguay llevaba una tradición de lucha feminista-sufragista durante los últimos sesenta años a través de diversos medios, como periódicos temáticos, grupos de mujeres obreras (Cantoneras y Perfumistas Unidas, Cigarreras Unidas, Costureras Unidas), con personajes importantes y decisivos como Serafina Dávalos, primera abogada y feminista paraguaya, la creación en 1920 del Centro Feminista Paraguayo o en 1951 la Liga Paraguaya Pro Derechos de la Mujer.

Imagen| El Comercio