viernes, 29 de julio de 2016

Feminismo en el siglo XXI

Situación actual del movimiento social que lucha por la igualdad entre hombres y mujeres

Icónica imagen del feminismo adoptada en los Ochenta,
aunque fue creada en 1943 como propaganda de guerra en EEUU
Muy largo es el camino recorrido que respalda los movimientos feministas alrededor del mundo. Aunque existen estudios que demuestran actitudes progresistas y emancipadoras de mujeres ya en la Edad Media (véanse los ejemplos de Christine de Pizan, de Guillermine de Bohemia o de las beguinas), el movimiento feminista tuvo su punto de partida “oficial” tras la Revolución Francesa y las vindicaciones sufragistas en diferentes puntos del planeta a lo largo del siglo XIX.

Desde entonces, las distintas oleadas feministas han ido reclamando derechos sociales, laborales y jurídicos antes impensables para las mujeres, y figuras tan importantes como Olimpia de Gouges, Mary Wollstonecraft, Simone de Beauvoir o Clara Campoamor han pasado a la historia por ser personalidades que rompieron los esquemas del patriarcado tradicional proclamando sus ideales, con el objetivo de remover los cimientos de lo socialmente aceptado y otorgar, cada vez más, importancia y visibilidad a las mujeres.

Los frutos fueron obteniéndose, sobre todo, a lo largo del siglo XX y sus logros son conocidos por la población, pero en este punto cabe hacerse una pregunta, ¿se ha logrado todo en materia de feminismo? La respuesta evidente a todas las miradas es no.

Definición de feminismo

Uno de los mayores problemas que enfrenta el feminismo hoy día radica en su propia definición, muy manipulada y libremente interpretada de manera intencional. Hay quienes quieren definirla como una ideología y otros como un movimiento; también los hay que hablan de feminismo en detrimento de los hombres y quienes defienden que el feminismo sólo puede tener cabida entre las mujeres; y yendo más allá, hay quienes definen feminismo como lo contrario al machismo.

Si atendemos a lo recogido en la Real Academia Española, feminismo es la “ideología que defiende que las mujeres deben tener los mismos derechos que los hombres”. Pero siendo esta una definición demasiado simplista, la que plasmó la escritora, psicóloga y activista política feminista Victoria Sau Sánchez en su monografía Diccionario ideológico feminista (1981) corresponde a una aclaración más exhaustiva:

El feminismo, es un movimiento social y político que se inicia formalmente a finales del siglo XVIII -aunque sin adoptar todavía esta denominación- y que supone la toma de conciencia de las mujeres como grupo o colectivo humano, de la opresión, dominación, y explotación de que ha sido y son objeto por parte del colectivo de los varones en el seno del patriarcado bajo sus distintas fases históricas de modelo de producción, lo cual las mueve a la acción para la liberación de su sexo con todas las transformaciones de la sociedad que aquélla requiera.”

¿Nuevos retos o retos actualizados?

En el siglo XXI todo es altamente moderno gracias a los continuos avances en la ciencia que hacen que nuestras vidas sean cada vez más y más cómodas. El pensamiento también ha evolucionado a nuevos estadios de apertura ética y moral, donde antiguos aranceles mentales conformistas han ido aboliéndose en pos de una mejor convivencia y paz social, sin embargo, no es oro todo lo que reluce.

Las luchas feministas siguen al pie del cañón ya que no se han conseguido todos los logros deseados. Aparentemente, existe una igualdad visible entre hombres y mujeres (en los países de la cultura occidental) ya que ambos estudian en las mismas universidades, tienen derecho al voto en elecciones democráticas, acceso al mercado laboral, mismos derechos jurídicos… Pero aquí no termina la vindicación de igualdad entre hombres y mujeres.

La violencia de género sigue siendo uno de los mayores indicadores que demuestran que el feminismo aún tiene un largo camino que recorrer luchando. Las cifras son abrumadoras, además de un claro reflejo de la anquilosada tradición patriarcal que impera en nuestras sociedades aparentemente progresistas; la brecha salarial entre ambos sexos existe y parece que los puestos más altos en las jerarquías empresariales están reservados, todavía, a hombres con el mismo currículo que las mujeres.

Sin embargo, donde existen verdaderos problemas de indefensión de las mujeres no es en los países occidentales, sino en países en vías de desarrollo y subdesarrollados. Mutilaciones genitales, violaciones, compra-venta de niñas, matrimonios forzosos, analfabetismo, pobreza… Todo esto unido a la invisibilidad por parte de las instituciones y de los medios y multiplicado por la impunidad de la que goza el sector masculino en estos países.

El feminismo en el siglo XXI tiene un papel fundamental en materia de derechos humanos e igualdad entre ambos sexos, y el largo camino recorrido (y ganado) hasta ahora sirve como motivación para aunar esfuerzos por parte de toda la sociedad para frenar, de una vez por todas, todos los males que del patriarcado como sistema y del machismo como su brazo ejecutor se derivan.

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