jueves, 29 de septiembre de 2016

El territorio siro-palestino en la Antigüedad (I)

Un territorio entre dos grandes potencias

Situación del Próximo Oriente después de la invasión de los hicsos
La región de siro-palestina entiende como la franja de tierra que une Egipto con Mesopotamia; donde actualmente se encuentran los países de Israel, Palestina, Jordania, Líbano y Siria. Pero durante la Antigüedad estuvo ocupada por otros países a sufrir del año 1000 a. C., como Edom, Judá, Israel, Moab, Ammon, Galaad, Fenicia, Filistea y Siria además de algunos principados (mencionados de sur a norte).

Hay que mencionar la región de Palestina (actualmente conlleva Israel y Palestina), ya que en aquella época reunía los países de Israel, Judá, Filistea y Edom. Estos países tenían la propiedad de estar divididos en varias tribus que tenían poca comunicación entre ellas; pero otro de los problemas que acontecía con frecuencia era que los dos imperios que rodeaban el territorio siempre consideraban propio el territorio de Palestina.

La región comenzaba en el monte Hermón, de donde surgían varias fuentes: Leda, Hasbani y Banias eran las más importantes. Las tres conformaban el lago Hule, del que salía el Jordán y desembocaba en el lago Kinneret; de este volvía a surgir el río Jordán recorriendo un amplio territorio y dando lugar a bordes fértiles. Finalmente desembocaba en el Mar muerta, que tenía una pequeña península (Hissan) con columnas de sal con forma de persona, y de ahí surgía el torrente Madi-Arabá que desembocaba finalmente en el Mar Rojo.

La ciudad más central era la ciudad de Jerusalén (también llamada Ur-Shalim), que se trataba de una ciudad pequeña en una zona geológicamente especial. Esto último acontece debido a que el este de la región forma parte de una placa teutónica y el oeste de otra, que forman una brecha desde Turquía.

En el año 2000 a. C. el territorio estaba habitado por los cananeos, los cuales eran un conjunto de tribus con diferentes estilos de vida. Hacia 1900 a. C. llegó por el norte la primera emigración de grupos hebreos procedentes de Mesopotamia. Estos tenían el objetivo de llegar hasta Egipto, pero se dieron cuenta que en aquella región había mucha población de cananeos en el norte pero mucho menos en el sur y decidieron establecerse con los primeros poblamientos en Beersheva.

En 1850 a. C. penetró una segunda migración hebrea, pero que tenía un talante social diferente a los de la primera llegada. También tenían la intención de llegar hasta Egipto, pero decidieron establecerse un poco más en el norte que los primeros judíos; en Hebrón (una ciudad muy conflictiva actualmente). El año 1800 a. C. se establecieron otras dos migraciones hebreas relevantes para este, pero estas no querían ir hasta Egipto sino que simplemente querían trabajar en las ciudades cananeas de Betel (norte-centro) y Siquem (sureste-centro).

El año 1750 a. C. fueron irrumpir los hicsos dentro Oriente. Estos era un conjunto de pueblos asiáticos que consiguieron cruzar Palestina y llegar a Egipto, donde acabaron con el Imperio egipcio medio (2008 a. C. -1630 a. C.) y empezaron el Segundo Período intermedio (1630 a. C. - 1539 a. C.). Cuando cruzaron Palestina se llevaron una porción de hebreos del territorio para ir a Egipto; no se trató de una conquista bélica sino simplemente se asumieron las estructuras de poder. No se sabe qué lengua hablaban, pero se sabe que adoptaron el egipcio; también era una religión politeísta y adoptaron la religión egipcia.

En el siglo III a. C. vivió el sacerdote Maneton que escribió la historia de los faraones, divididos en treinta dinastías. Actualmente no se tiene ningún ejemplar de este escrito pero se sabe gracias a las diferentes citas que realiza Flavio Josefo en el siglo I en su libro, en griego, Contra Apión. Aquí podemos encontrar que la palabra "hic" quería decir rey en egipcio (de ahí proviene Hecke) y el término "sos" quería decir pastor; por tanto hacía referencia a ellos como nómadas que se hicieron con el país de Egipto.

Los hicsos no se hicieron con todo el país de Egipto ya que la zona sur no la pudieron conquistar, la cual quedó en manos de los faraones del Imperio Medio. En 1550 a. C. el faraón Ka-Moses, "hijo de Ra", consiguió reconquistar el país y expulsar a los hicsos; y de esta manera inauguró el Imperio Nuevo egipcio. También decidió expulsar a los hebreos que habían venido de Palestina (Primer Éxodo), los cuales se asentaron en el sur de Palestina. Esta zona era cananea, pero había dos importantes enclaves hebreos que se vieron reforzados por la nueva migración; en cambio los hicsos sólo se sabe que llegaron de nuevo a Asia pero la historia pierde allí su rastro.

El año 1250 a. C. hubo un trastorno de los Pueblos del Mar tras varias revueltas de los navegantes en las Islas Cícladas. Un conjunto de tribus, hay que recordar Pheleset, tenía la intención de hacerse con el Próximo Oriente antiguo y decidieron atacarlo por dos vertientes: en el norte se enfrentaron contra los hititas (ocupaban Turquía) y los destruyen "a sangre y fuego "; y por el sur se enfrentaron contra Egipto, donde sólo se querían establecer sin devastar entrando por tierra y mar. El primer contingente entró desde Libia y Sineraica, mientras que el segundo contingente arremetió bélicamente contra el país.

Pero se encontraron con el faraón Ramsés III, que se encontraba en un momento de esplendor, y derrotó los dos contingentes. Estos hechos los podemos encontrar en Historia de Heródoto, el cual aporta una gran información de datos y descripciones. Entonces los Pueblos del Mar emigraron por la costa de Palestina y se establecieron en la llanura de esta misma, pero no formaron ningún país sino una Pentápolis; es decir, crearon cinco ciudades diferentes que la comprendían: Dor, Askalon, Gaza, Ecrón y Gat.

El año 1200 a. C. murió el faraón Seti II y otro contingente de hebreos, muy bien armados, huyó de Egipto y se instalaron en Palestina. Iban hacia Oriente y entraron por Jordania para instaurarse en la orilla del río Jordán; así tuvo lugar el Segundo Éxodo. De esta manera quedó articulado un país con tres pueblos diferentes: en la costa los filisteos, en el centro-norte cananeo y en el centro-sur y este los hebreos.

Estos últimos no conformaron un único país, sino que los del sur crearon el país de Judá y los que se encontraban en el este, en la otra orilla del río Jordán, conquistaron militarmente la parte norte cruzando el río y se fueron instaurar allí creando el país de Israel. Pero ninguno de ellos tenía el control total de las tierras y aún permanecieron algunos lugares cananeos.

Estos países eran gobernados por jueces, sin instaurar en ningún momento una monarquía sino una judicatura. Los jueces eran aquellos capaces de organizar militarmente un conjunto de pueblos contra otro enemigo; por tanto no se trataba de un gobierno dinástico sino que el pueblo elegía el sucesor de cada juez.

Estos pueblos tenían religiones politeístas, en las que destacaban muchas divinidades pero siempre había un dios prevalente. Este era llamado Baal y su advocación era el tiempo (refiriéndose al clima); era representado como un toro, símbolo de la fertilidad, y no era únicamente masculino sino que tenía una parte femenina llamada Asher.

El sistema económico era autárquico, es decir autosuficiente, pero tuvieron que establecer un comercio para importar los metales, sobre todo bronce. Este hecho se dio básicamente en los templos, los cuales establecían patrones comerciales de cambio objetivo.

En la siguiente entrada analizaremos qué ocurrió a partir del año 1000 a. C.

Imagen| Hicsos