La batalla de Resaena: un punto de inflexión en la historia romano-sasánida

El amanecer de un conflicto milenario Imagen meramente ilustrativa. En el año 243 d.C., el vasto paisaje de Resaena, hoy conocido como Ceyla...

Fuentes, norias y pilones de Llerena. Un atentado contra el patrimonio histórico.

Observo apenado como van desapareciendo poco a poco, gota a gota, sin que nadie se percate ni levante la voz, todos los surtidores de agua que abastecieron a Llerena en un pasado no tan lejano. Los responsables del cuidado y la conservación del patrimonio histórico de mi pueblo no han creído necesario, ni importante, la preservación de las fuentes que abastecieron a los llerenenses de agua para su uso doméstico, en aquellos años en los que el fluido elemento no llegaba en corriente a cada hogar. Los más viejos del lugar me cuentan con nostalgia y pena como se han destruido, sin piedad, casi todas las fuentes que nos dieron de beber durante tantos años. Se me ocurren algunas, que yo recuerde ahora, como la del Barrio de la Guita, donde ahora hay un parquecito; la de la Plazuela del Peso, en las traseras del Arco de Montemolín; la del Arrabal de Tejeiro, en la actual fachada de la tienda de muebles de los Zapata; la de la calle Fraile; o la del Botón, en la plazuela homónima. Hay otras que por su mayor tamaño o por su monumentalidad aún persisten. Me refiero a las conocidas como la fuente Pellejera , en la Plaza de la Fuente, y la fuente de Zurbarán, en la Plaza de España. Los más añosos me indican otras, que yo no recuerdo o no he conocido, como la de los Cañitos, ubicada en los pisos de la Huerta del Conde, en el paseo de San Antón; los grifos, junto a la piscina del CIT; etc.

Tampoco se cree oportuno la puesta en valor de tantas norias que regaron las huertas de las tierras más cercanas a los muros de la muy noble ciudad de Llerena. Una de las últimas en destruirse sin piedad, que es la que me ha llevado a escribir este texto, es la que se encontraba en la parte trasera del Parque de la Constitución. No sé con qué nombre se le conocía a esa huerta o a esa noria. Creo que hubiera sido una buena idea, por parte del Ayuntamiento, la de restaurarla e integrarla en el parque como elemento decorativo y de exposición. Así, al mismo tiempo, se estaría preservando una parte muy importante de la historia económica y cotidiana de nuestro pueblo. No debemos olvidar que Llerena ha sido y es, ante todo, un municipio con una economía agrícola y rural primordialmente. Destruir las norias y los pilones de agua es acabar con parte de nuestra identidad. Se me ocurren, y me recuerdan mis mayores, otras norias como la del corralón de Camurdo o la de la cerca de los Juaquinitos, en la zona que ocupa el actual ambulatorio. Hay otras que todavía se preservan, según las noticias que tengo, como la de la huerta de Taracena; la de la huerta de don Antonio Martín, conocido como “el orejón” (en la foto); la del convento de Santa Ana; la del convento de Santa Clara; la de la Marimanta; la de los Cotrina; o la del Huertecillo. Se podría citar muchas más preguntando a cualquier persona mayor ligada al campo, que podría citarlas de memoria.

De la misma forma es una pena, y una agresión al patrimonio llerenense, el haber acabo con todos los pilones que surtían de agua a nuestros ganados. Se me ocurren algunos, ya desaparecidos, como el que estaba situado en el comienzo del camino de la Albuera, en frente del actual parque de bomberos; el que se hallaba en el actual recinto ferial, donde ahora han puesto un banco de piedra, que dudo que sea más interesante que el susodicho abrevadero; el que estaba situado cerca de "la Remonta"; o el que surtía la zona del Barrio del Pilar. Seguro que hay muchos más que no recuerdo.

No creo que sea ninguna majadería lo que estoy diciendo. Se me ocurren muchos ejemplos de otras ciudades que han preservado sus surtidores como parte de su patrimonio histórico, integradas en el urbanismo como elementos ornamentales. El otro día estuve visitando Zafra, por su feria, y pude observar lo bien cuidado que tienen un pilón, que en su tiempo sirvió de abrevadero a las reses, justo en frente de parador turístico. Sentí cierta envidia y nostalgia al recordar todos los que en Llerena se han destruido.
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En mayores escalas, y salvando las distancias, se me ocurre también el ejemplo de una alberca que en Sevilla se ha conservado intacta. Me refiero al depósito de agua que hay en el Parque de la Buhaira. No se crean que era otra cosa sino una alberca para regar las huertas y jardines que la circundaban. Está claro que procede de una época muy anterior a los surtidores que nos ocupan. Proviene de los almohades años en que estas tierras se llamaban al-Ándalus, pero cumplen la misma función económica o social. Cada una en su sitio y en su época.

En definitiva, con todo esto no quiero decir que se deba conservar todo, ya que sería imposible para el avance urbanístico de Llerena. No obstante, hay ciertos elementos de los citados que se podrían haber intercalado entre las nuevas construcciones como elementos decorativos y, a su vez, como hitos del pasado. Es cuestión de que la administración pública hubiera mostrado, o muestre, un mayor interés y se hubiera preocupado por saber que no sólo se debe conservar la arquitectura monumental. Las fuentes, las norias y los pilones de agua, que durante tantos años abastecieron al pueblo, son tan importantes históricamente como cualquier lienzo de muralla o cualquier fachada mudéjar. El problema está en que actualmente “la moda” dicta que se deban restaurar sólo dichas fachadas, y todo lo demás es como si no existiera. Lo que no se quiere ver no existe, así que se destruye con total impunidad.

En resumen, este atentado contra el patrimonio histórico del pueblo me parece vergonzoso porque se está acabando con la memoria más reciente y cotidiana de Llerena. Se está mutilando el recuerdo, y por lo tanto la historia, de cada ganadero, hortelano o agricultor que usó nuestras fuentes, nuestras norias o nuestros pilones. Estamos evaporando la historia y el agua que dio de beber a nuestros antepasados llerenenses.
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Fuentes desaparecidas:

Lugar de la fuente de la Plazuela del Peso.

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Lugar de la fuente de los Cañitos, en el Paseo de San Antón.

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Lugar de la fuente del Arrabal de Tejeiro.

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Lugar de la fuente del “Barrio de la Guita”.

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Lugar de la fuente del Botón, en la Travesía del Botón.

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Lugar de la fuente de la Calle del Cristo.

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Fuentes conservadas:

Fuente de Zurbarán, en la Plaza de España.

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Fuente Pellejera, en la Plaza de la Fuente.

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Noria desaparecida:

Lugar de una noria, en las traseras del Parque de la Constitución.

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Noria que se conserva (por el momento):

Noria de la “huerta del Orejón”.

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Pilones desaparecidos:

Lugar de un pilón, en el recinto ferial.

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Lugar de un pilón, en el “Barrio de la Guita”.

1 comentario:

Anónimo dijo...

ahora que lo dices tienes razón. no han dejado ni una fuente. estos solo buscan el dinero. sigue asi.
uno de llerena