Haciendo memoria. 1979 y las momias de la torre de Llerena.

Ordenando mis carpetas he encontrado un recorte del diario HOY, del 13 de agosto de 2001, que tenía guardado con mucho esmero. El susodicho artículo está encabezado por el titular “Las momias de Llerena”, y el subtítulo dice que “tras la fiebre de los medios de comunicación las preguntas que suscitaron siguen sin respuesta”. La noticia retomaba el tema de los miles de restos humanos momificados encontrados en la torre de la iglesia Ntra. Sra. de la Granada, durante las obras de restauración que se estaban llevando a cabo en la misma, en el año 1979. En ese año yo todavía no había nacido, pero pude visitar una exposición que se organizó en el año 2001 en la casa cultural La Merced de Llerena, en la que se mostraban fotos, elementos de la época que llevaban los difuntos (hebillas de zapato, monedas, botones, rosarios, cruces, etc.) y recortes de periódicos de 1979 de muchos países y temas, mostrando la repercusión mediática del fenómeno.
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He buscado en Internet el mismo artículo que figura en el recorte que tengo guardado para exponerlo en el blog, pero veo que los textos más antiguos del archivo del Diario Hoy datan del año 2006. No obstante, he fotografiado algunas partes del recorte, para mostrar, sobre todo, las fotos. Además, he encontrado dos artículos de 1979, que hacen referencia a esta misma noticia, en el archivo del Diario El País. Aquí las expongo para que podáis verlas y leerlas:


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Los restos humanos hallados en Llerena son anteriores al siglo XVII.

Hasta el momento se han encontrado más de 2.000 cadáveres.
Julián Leal. 07/07/1979

Los cadáveres encontrados durante los trabajos de restauración en la plaza y en el interior de la iglesia de la Virgen de la Granada, en la localidad de Llerena (Badajoz), cuyo número ascendía ayer a más de 2.000, son objeto de estudio por parte de equipos de antropólogos de las Universidades de Madrid y Barcelona. Según opiniones de los especialistas, el depósito de esqueletos se debe al enterramiento continuo de cadáveres durante un largo período de tiempo, que puede abarcar cuatro o cinco siglos. La próxima semana se procederá al estudio de las momias.

Los restos hallados en Llerena pertenecen al siglo XVII y anteriores. Como hipótesis, se relacionan con los tribunales de la Inquisición, con una posible epidemia o con el traslado de algún cementerio. Profesores de la Universidad de Extremadura, en Cáceres, han protestado por no haber sido informados y denuncian que, «una vez más, nuestro patrinionio cultural está saliendo de Extremadura».El hallazgo de Llerena sorprende no sólo por la cantidad de restos humanos descubiertos, sino también por una serie de circunstancias que han intervenido en el descubrimiento. Ello ha dado lugar a las lógicas especulaciones, producto por ahora de la fantasía popular, que habla de ajusticiamientos y enterramientos de las personas mientras éstas tenían vida.

En una pequeña estancia de la iglesia de la Granada, a la que se accede por una empinada escalera, se contempla un decorado aterrador y macabro. El habitáculo está sirviendo de almacén de los numerosísimos restos aparecidos y, aunque se encuentran ya algo mermados, tras el acopio que otro equipo de antropólogos de la Universidad Complutense de Madrid ha hecho de gran cantidad de restos, todavía quedaban allí los suficientes como para evaluar la magnitud del hallazgo. Mientras cuatro antropólogos catalanes envolvían indiferenles los cráneos mejor conservados en papeles y los depositaban en una gran caja de cartón, muchos curiosos subían hasta allí para contemplar el tesoro. Por el suelo, y esparcidos por la estancia, rnultitud de cráneos aparecían a la vista, mientras que, junto a la pared, una enorme pila con el resto de miembros cubría una amplia zona del recinto.

El mayor número de restos fue hallado en la plaza de Llerena, junto a la iglesia, y ya entonces empezó a sorprender el enorme yacimiento que se había encontrado. Sin embargo, y cuando en el interior de la torre de la iglesia (en otro tiempo minarete de mezquita) se descubría un vano que ocultaba una antigua escalera, el hallazgo adquirió un matiz más relevante, que dio paso a las especulaciones y a la posibilidad de que aquellos esqueletos correspondieran a personas que habían sido tapiadas mientras vivían.

Llerena y la Inquisición

El descubrimiento de este ingente osario y las posibles muertes violentas de los cadáveres encontrados parece entroncarse con la Inquisición, que en Llerena tuvo importante sede, y en cuya plaza, del siglo XVI, de deliciosa arquitectura, se celebraban autos de fe. A uno de sus laterales mira la puerta principal de la iglesia de la Granada, cuyo interior nadie sabe desde cuándo ha sido nicho de los cuerpos sin vida.

El párroco de la iglesia no quiere oír hablar de muertes violentas, y para él todo esto ha sido llevado demasiado lejos sin justificación, estimando natural el hallazgo y asombrándose de que las gentes comiencen con vanas especulaciones. El alcalde, señor Vázquez Alvarez, de UCD, considera que no hay que tratar de restar importancia al hecho; para él está claro que en muchas de las calaveras encontradas la huella de una muerte violenta está presente, sin entrar ni salir en que haya sido o no la Inquisición. Incluso nos muestran la fotografía de un objeto, presumiblemente de tortura, que fue hallado rodeando el cuello de un esqueleto. Hallazgos de otro tipo y de época muy reciente se están encargando de enmarañar aún más todo esto.

La labor del descubrimiento del hueco continúa, y de él se siguen extrayendo muchos restos. Los antropólogos catalanes distinguen en ellos varios tipos que corresponden a épocas diferentes, aunque no se aventuran a aportar dato alguno hasta que los análisis revelen la época de los cuerpos.
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Extraído de El País

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Llerena

FRANCISCO UMBRAL 10/07/1979

Llerena está hoy aquí, Llerena somos todos, Llerena de empalados y desenterrados, leva de muertos, remolino ascendente, espiral de esqueletos hacia el campanario, visión como de un Greco que ha visto a Valdés Leal.Porque la actualidad nos trae al mismo tiempo la letra con su estampa, el documento episcopal contra el aborto / píldora / divorcio y la lámina de Llerena, estampada en carroña por los siglos. No entro ahora -como anda la prensa- en si los esqueletos y momias de Llerena son víctimas de la Inquisición (y entre ellas hay un gato, querube inverso de la brujería), pero digo que el documento episcopal, la mitrada prosa, la negra negativa de la Iglesia española (y supongo que romana) es un Llerena, una Llerena más actual y grave, es una tenue y férrea inquisición, bien respondida, glosada (negativamente) y desencapuchada por los editorialistas dominicales de este periódico, Eso es lo que digo.

La letra con su estampa, por si alguien no lee letra menuda. El párroco de Llerena se defiende, defiende a sus momificados feligreses, incardinándose en una culpa retroactiva que a lo mejor ni siquiera existe. Pero nada mejor que ese Tápies involuntario de los muertos, ese Millares henchido por el tiempo, ese aguafuerte extremeño de Llerena para ilustrar, siquiera sea como alegoría (género muy utilizado por la Iglesia), la sutil inquisición que quiere hacérsenos, dando por supuesto que la mayoría católica española (eso que Arangurén llama certeramente cristianismo sociológico) debe imponerse celestialmente, infernalmente, a las inmensas minorías juatirramonianas y agnósticas. ¿Por qué?

Llerena está entre nosotros, Llerena somos nosotros, Llerena es toda España, menos Llerena, quizá, el pueblecito de Badajoz donde se ha descubierto ahora una falsa y posible apoteosis de enterramientos en sagrado, y nada más, que estudian ya los sabios catalanes (no se olviden del gato, por favor).

El gran emparedamiento, la Llerena de letras que pretende momificarnos en papel de barba, es ese nuevo documento episcopal, llámese como se llame, esa pira arzobispal, tea teológica, que no se limita a orientar a sus fieles (como le señala este periódico), sino que distribuye entre la sociedad y los mass / media, entre la juventud y el personal, sus conceptos de lo bueno y lo malo, entrando hasta la ciencia, que nunca se ha visto un Papa besando el suelo de un laboratorio, como besan, con edificante humildad televisiva, las tierras más infecundas de la Tierra, o los firmes hormigones del industrialismo. ¿Y si entre los emparedados de Llerena estuviera Miguel Servet, con cara de judío enteradísimo, o Galileo, humilde, terco y asustado?

Ya que los muertos de Llerena se han desenterrado a sí mismos, no vamos a desenterrar los muertos de la reciente Historia, o los Caídos (que me escribe Juan de Avalos diciendo que el Valle se hizo por desconcierto y patriotismo, vale). Pero Jesús Quintero ha estado en Cuenca, en la primera misa de media docena de misacantanos, que más no da la mucha mies de siempre, ordenados todos por monseñor Guerra Campos, y Quintero le ha grabado a Guerra unas bellas proclamas de integrismo, de inquisición conquense, que hacen palidecer, una vez más, los colores abstractos, matinales, del Museo de Saura, recientemente injuriado por la mano inocente de la llama.

No ya el anticlericalismo viejo, comecuras, de galvanizar ahora los dudosos muertos de Llerena, pero sí la estampación de muertos hecha por la prensa como manera de decir, pronto y seguido, que un Llerena más grave, más urgente, es la tupida insistencia arzobispal en gobernar España desde Cuenca, Toledo, desde Madrid o desde el cielo. Hay dos Españas, cuando menos, y no todas católicas, ni hablar, y un día, siglos adelante, podemos aparecer los españoles, fósiles de Llerena o del Skylab, emparedados del siglo XX, tan antiguo, en la argamasa clerical y eterna de un documento que nos momifica, que nos deja sin vida personal, sexual, relacional. Un holocausto. Con Llerena hemos topado.
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Extraído de El País

Comentarios

Esteban Trujillo ha dicho que…
Hola:

Precisamente fue mi padre, ya fallecido, quién asistió al levantamiento judicial de estos miles de cadáveres.

Mi hermano Nacho ha puesto más información en el foro de mi página:

www.llerena1977.es

Un cordial saludo.

Esteban
antrophistoria ha dicho que…
Muy interesante tu foro Esteban. Muchas gracias por responderme con tanta prontitud. Seguimos en contacto. Un saludo.