La sabiduría de los bárbaros: los límites de la helenización.

No hace mucho que leí La sabiduría de los bárbaros: los límites de la helenización, una obra del historiador Momigliano que recomiendo a aquellos a los que les interese la Historia, y más concretamente la Grecia helenística. El autor realiza un estudio que comienza tras el desmembramiento del Imperio macedónico, en el siglo IV a.C. En esta época los griegos comenzaron a manifestar curiosidad por los pueblos mediterráneos que les rodeaban. Era una época en la que, además, los bárbaros se esforzaban por ser escuchados por los helenos, animados por la curiosidad que los griegos sentían hacia ellos. Momigliano pretende analizar cómo llegaron los griegos a conocer y evaluar estos grupos bárbaros.

Con la conquista política y militar romana, en los siglos III y II a.C., creció el interés por tres pueblos que antes eran casi desconocidos para ellos: los romanos, los celtas y los judíos. Establecieron intercambios además con los persas, que sí les eran más familiares, y comenzó un periodo de helenización que tendría grandes repercusiones políticas. Posteriormente, se observa una fuerte influencia romana en las relaciones intelectuales entre griegos y judíos o celtas o iranios desde el siglo II a.C.

Se creía en la superioridad de la lengua, las costumbres y la civilización griegas, por ello predominaron en el Mediterráneo. Pero en esta época comienza a adquirir importancia Roma, que se apropió de diversos aspectos de la cultura helena. Los romanos crearon una civilización bilingüe y consolidaron una estrecha colaboración con los intelectuales griegos. Les sirvió para hacer una investigación sistemática de los pueblos sometidos, que anteriormente habían sido ignorados por ser considerados bárbaros. El intercambio que se estableció entre griegos, romanos, celtas, judíos y persas propició una sociedad más cosmopolita bajo el imperio romano. Este acercamiento intelectual y multicultural no tuvo efectos desestabilizadores que pusieran en peligro el poderío imperial.

Los griegos habían manifestado desde siempre cierta indiferencia por lo extranjero, eran monolingües y nunca habían hecho un esfuerzo por conocer a los romanos. Por el contrario, los romanos, a finales del siglo IV a.C., comenzaron a asimilar los principios del arte, la diplomacia, la religión, la filosofía y las costumbres helénicas. Más tarde integraron también en la cultura latina la epopeya, la tragedia, la comedia y la historiografía griegas. Además hicieron del latín una lengua tan precisa como el griego.

Por otro lado, los helenos fueron incapaces de cuestionar el proyecto expansionista de Roma, ya que estaban cegados por su posición etnocentrista. Tampoco percibieron la profunda helenización que se estaba produciendo en la civilización romana, en la que incluso la lengua griega se estaba volviendo virtualmente obligatoria para el sostenimiento del Imperio romano.

Polibio llegó a Roma como rehén en el año 167 a.C. Ejerció como historiador tutelado por la aristocracia, que había asimilado pensamientos y costumbres griegas en el siglo anterior. No le sorprendió la presencia de la cultura de su patria en la vida cotidiana de la clase dirigente romana. Le pareció natural. Quedó impresionado por el poderío imperial que estaba adquiriendo este pueblo, pero no reflexionó sobre el fenómeno de helenización de la cultura italiana ni sobre la importancia que tuvo en el proyecto expansionista de Roma.

Posidonio, que en el año 86 a.C. fue embajador en Roma, decidió convertirse en el continuador de Polibio. Él tampoco fue capaz de cuestionar la legitimidad de la dominación romana ni de buscar sus fundamentos. Escribió una obra en la que justificaba las formas del poder y el proyecto de dominación universal latino. En sus estudios criticó la sociedad romana y sus métodos de gobierno. Por ejemplo, desaprobó la fuerte represión que los romanos desataron contra las rebeliones de esclavos y de las clases inferiores. Su preocupación estuvo centrada en evitar las alteraciones del orden establecido.

Los pensadores griegos al servicio de la dominación romana investigaron sistemáticamente a los pueblos bárbaros, aplicando a su estudio un método de tradición etnográfica. Hasta entonces la información estaba restringida a contactos con los prisioneros o con los mercenarios, que no son buenos ejemplares para una investigación de este tipo. Por tanto, Roma ejerció una influencia decisiva en las relaciones intelectuales que los griegos entablaron con los galos, los judíos y los persas durante el período de helenización.

Los griegos nunca habían explorado directamente la región celta hasta el siglo II a.C. La poca información que poseían acerca de ellos era de segunda mano, a pesar de que Masalia era un punto importante de contacto y, por tanto, de aculturación. Era una colonia focea con un puerto exportador del vino, materiales de lujo,... y por tanto de sus costumbres. La información sobre los celtas aumentó cuando los pensadores griegos, movidos por Roma, describieron en detalle la civilización y la geografía de la Galia, de España, de Italia, de Bretaña o de la región del Danubio. Identificaron las costumbres, las instituciones, etc. de los pueblos que posteriormente desaparecerían o pasarían a la clandestinidad a consecuencia del proceso de romanización. Los frutos de estos estudios se usaban después para la dominación de los pueblos, por ejemplo César se sirvió de la obra de Posidonio para conquistar el territorio galo. Estos análisis determinaron la consolidación de la civilización romana como potencia imperial.

Los griegos y los judíos vivieron separados hasta la constitución del Imperio macedónico, del que ambos formaron parte. Quizás este sea el motivo de que exista poca referencia a los judíos en la literatura griega prealejandrina. La convivencia de las dos culturas supuso la aparición del cristianismo, que se constituyó con la adopción de costumbres e ideas helénicas por parte de los judíos. Los griegos también sintieron interés por la civilización judía, pero para su conocimiento se basaron en obras de dudosa entidad y no en los tratados más importantes de la cultura hebrea. Además, ignoraron la realidad política y social que prevalecía en Palestina. Propiciaron la divulgación de una imagen distorsionada que hacía aparecer a los judíos como un pueblo depositario de la sabiduría oriental por intermediación de los persas.

En Palestina se desencadenó una resistencia cultural durante el periodo de helenización. Por ejemplo, el rechazo de los judíos a que el templo de Jerusalén se convirtiera en el santuario de Zeus provocó la rebelión de los macabeos. Fue un rechazo abierto a la imposición de los valores helénicos durante la invasión siria entre los años 168 y 164 a.C. Los macabeos recurrieron a Roma para salvaguardar su religión y su cultura de la influencia griega. Ignoraban quienes eran los romanos y el papel que estaban jugando en el proceso de helenización de las culturas del Mediterráneo. Como pudo verse, después de establecer una alianza con los macabeos, los romanos sometieron Siria y Judea. Los judíos ignoraban el latín y los romanos el hebreo, pero los romanos del siglo I a.C. se interesaron bastante por los nativos. Para ello, como en el caso de los celtas, se ayudaron de eruditos helenísticos.

Durante el siglo V a.C., los griegos analizaron la vida política y la organización social de los persas. En el siglo siguiente darían primacía al análisis de su religión y de sus principios morales. Los helenos que vivían en el suelo iraní realizaron para los romanos un estudio exhaustivo de esta civilización durante el período de helenización, lo cual favoreció la integración de este territorio en el imperio romano.

Tras la muerte de Alejandro Magno, las figuras de Zoroastro y de los magos fueron magnificadas e idealizadas por los griegos que vivían fuera de los Estados partas. Los helenos potenciaron la creencia de que existía una sabiduría bárbara. Según Momigliano, estos símbolos sirvieron para distraer a los individuos de los ideales políticos de la Grecia clásica. Los griegos dejaron de creer en sus propios valores y superpusieron la revelación a la razón. El helenismo decayó como fuerza política y provocó que los griegos cayeran en las garras de Roma.

Como conclusión podría destacarse que el bilingüismo romano, frente al monolingüismo griego, hizo posible el entendimiento de la mentalidad de otras culturas a través de un estudio sistemático de las lenguas extranjeras. Por tanto, mientras que los griegos se preocupaban por desvelar una sabiduría bárbara, los romanos trataban de entender los problemas políticos concretos de los extranjeros y de desvelarlos mediante la historia y la etnografía. Para Momigliano, hablar griego fue una condición indispensable para que los romanos conquistaran el mundo antiguo. Cabría preguntarse si los pueblos sometidos hubieran podido escapar a la dominación romana si hubieran hablado latín.

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