Nuevas pruebas podrían confirmar la existencia de las minas del Rey Salomón.

Científicos estadounidenses encuentran en Jordania un yacimiento de cobre de la misma época que el monarca israelí.

Es posible que la Biblia y la ciencia hayan encontrado un nuevo punto de confluencia. Eso es lo que señala el arqueólogo estadounidense Thomas Levy, cuyo grupo de científicos de la Universidad de California en San Diego han encontrado en Jordania un yacimiento de cobre de mediados del siglo 9 y 10 a.C, el mismo tiempo en que el Rey Salomón extendía su imperio en Oriente Medio.

El estudio, cuyo resultado ha sido publicado esta semana en la revista científica Proceedings of the Nacional Academy of Sciences, indica que las excavaciones han tenido lugar en Khirbat en-Nahas -ruinas de cobre en árabe-, una región al sur de Jordania donde se han encontrado registros de fundición del metal. Esta zona coincide con la región bíblica de Edom, incluida en el reino unificado de Judea e Israel, dominados por Salomón.

No es la primera vez que los arqueólogos realizan estudios en esa zona de Oriente Próximo para dar rigor a los textos bíblicos. La primera de estas investigaciones data de la década de los setenta. Diez años después un grupo de científicos determinó que la metalurgia en la zona comenzó en el siglo VII a.C, mucho antes de Salomón. Las investigaciones de Levy, y Mohammed Najjar, de amigos jordanos de la Arqueología, han encontrado semillas y pedazos de madera del siglo X a.C.

"Este periodo es el más arduamente debatido hoy en día en la arqueología bíblica", ha señalado Levy al diario Los Angeles Times. El científico no cree que sus hallazgos confirmen la existencia de Salomón pero defiende que su estudio aporta nuevas "pruebas empíricas que deben de hacer replantear algunas preguntas". Varios científicos dudan de la existencia del sabio israelita, ya que no creen en la existencia de sociedades complejas capaces de construir grandes obras de infraestructura en esa época.

"Ahora tenemos evidencia de esas sociedades complejas, activas en los siglos 10 y 9", ha señalado el científico estadounidense en un comunicado. "[La evidencia] reabre el debate sobre la historiografía del Antiguo Testamento sobre ese periodo".
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Extraído de El País

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